10 años sin Florencia Pennacchi

Al igual que Marita Verón, María Cash y muchas mujeres, Florencia Pennacchi es otra de las víctimas que salió de su casa y nunca más volvió. Se cumplen diez años de su desaparición y la causa sigue impune.

 

 

 

Nacida en la provincia de Neuquén, alumna de la UBA en la carrera de Licenciatura en Economía, militante y trabajadora del Instituto de la Vivienda de la Ciudad (IVC), Florencia Pennacchi es una víctima más del sistema patriarcal en el que las mujeres son tratadas como mercancías. Hasta el día de hoy la justicia no logró encontrar a los responsables, y sus allegados siguen reclamando su aparición con o sin vida Al momento de la desaparición de Florencia en el barrio porteño de Palermo, la existencia de la trata de personas había adquirido mayor visibilidad gracias al caso de Marita Verón, extraviada años antes en la provincia de Tucumán con fines de prostitución. Sin embargo, a diferencia de la causa Verón, que logró incluso llegar a la Corte Suprema de Justicia, el caso de Florencia continúa atado a la desidia del sistema judicial.

 

“La justicia no sólo fue lenta o inoperante, sino que pareciera que hay un accionar intencional. El fiscal nunca planteó la línea investigativa desde la perspectiva de la trata de personas”, contó Julia -una de las amigas de Florencia- en una entrevista exclusiva. “Para estos casos es importante que la justicia deje de ser machista o parte, y también que se deje de considerar a las víctimas como culpables”, insistió. “Todo el sistema que tiene que ver con búsqueda de personas desaparecidas está en ruinas, no tienen equipos”, opinó por su parte Pedro Pennacchi, hermano de Florencia. “Nosotros buscamos el cuerpo de Flor, pero hace poco nos dijeron que debíamos buscarlo de vuelta, porque un montón de registros podrían estar mal hechos como en el caso de Luciano Arruga”, agregó Pedro.

Según indican las pruebas encontradas, las últimas llamadas del celular de Florencia son a un diller que vendía drogas y que trabajaba en un boliche llamado “Constitución”. Sin embargo, el fiscal nunca envió a investigar alrededor del local, porque según él no está probado que boliche tenga que ver con la desaparición de Florencia. Tampoco lo estuvo para Jorge Omar Cipolla –ex agente de la División Antisecuestros de la Policía Federal Argentina-, quien dirigió durante 4 años la investigación sin tener en cuenta la hipótesis fundamental de que podría tratarse de un caso de trata de personas. Esto último no llama la atención ya que el mismo agente – pareja de María Eugenia Rodríguez Araya, funcionaria del PRO- fue acusado de cobrar coimas en un prostíbulo del barrio de Pompeya. El accionar de los medios de comunicación tampoco fue inocente: se dio a conocer una línea de investigación completamente nueva a un cierto medio antes que en la fiscalía, lo que quiere decir que hubo un acuerdo entre el medio y la justicia. Por otro lado, como afirma Julia, “pareció que existió la intención de bajar el tema de los medios cuando decían que Florencia estaba en Brasil con un camionero”.

Si bien para la Justicia, los medios de comunicación y la policía, – como sucede con la desaparición de tantas otras víctimas- parece que Florencia se fue por cuenta propia, lo que resulta evidente es que Florencia no desapareció porque sí. Hay testigos que dicen que la vieron en prostíbulos en el interior, aunque si es así pueda que esté irreconocible ya que en esos lugares les cambian el pelo, el maquillaje, además de dejarlas sin libertad.