La carpa del silencio

Los motivos del acampe en Av De Mayo y 9 de Julio en reclamo de los derechos incumplidos de los pueblos originarios.

 

Regina pertenece a la comunidad de pueblos originarios QOM-La Primavera, que junto a las comunidades Pilagá, Wichi y Nivaclé, acampan en el boulevard de la avenida 9 de Julio y avenida de Mayo desde hace cinco meses. Reclaman el respeto a su derecho de autodeterminación y el derecho al territorio.

El 9 de julio, El Grito del Sur se acercó al acampe QO.PI.WI.NI y conversó con Regina, quien participa del mismo hace tres meses. En total viven 39 personas en las carpas, entre adultos, niños y ancianos. Resisten día a día con ayuda de donaciones de comida, ropa, agua, elementos de higiene personal, entre otras. “La mayoría de la gente es muy solidaria; aunque también hay algunos que pasan y nos tiran la bronca”, declaró.

Entre los derechos incumplidos, está el del territorio: constantemente sufren las violaciones a sus terrenos ancestrales. “Ya violaron muchos derechos que nosotros tenemos. Allá en la comunidad no respetan a nadie, entran sin permiso y hacen lo que quieren”, expuso Regina.

Gildo Insfrán, gobernador de la provincia de Formosa, “es el primero que nos discrimina a todos”, contó Regina. Recientemente, quiso construir una universidad en sus tierras, sin consultarlos. Una universidad, emplazada en una región que pertenece a comunidades históricamente relegadas y excluidas de la vida social de la República Argentina, donde, a raíz de las constantes discriminaciones y los malos tratos, la mayoría ni siquiera termina la escuela primaria básica. “Los chicos están muy atrasados. Pierden las ganas de ir a clases: los insultan los maestros, el resto de los alumnos y, además, les tiran cascotes a la salida”, manifestó la entrevistada.

El miércoles 1 de julio se desarrolló desde la madrugada un operativo a manos de la Policía Federal, durante el cual se intentó desalojarlos. Cercaron el lugar con 15 camionetas con efectivos y un colectivo para detenidos, mientras un círculo de uniformados rodeaba las carpas. Las 39 personas que allí viven recibieron insultos, amenazas e intimidaciones. “Fue feo por los chicos y algunos abuelitos que están aquí dentro”, dijo Regina. Aún así, las comunidades continúan resistiendo: “Nos vamos a quedar acá hasta que la presidenta nos escuche”, reclamó.

Después de cinco meses de reclamos sordos, siguen juntando firmas para el petitorio, en el cual explayan todos sus pedidos de respeto a sus derechos, que son violados sistemáticamente. “Me parece muy silencioso este día de la independencia. Debería darle vergüenza a las autoridades, nosotros también somos argentinos”, determinó Regina.