El 26 de noviembre se realizò en Plaza de Mayo la presentación del informe anual de la situación represiva, por la organizaciòn CORREPI en el Encuentro Nacional Antirrepresivo.

“Violencia para la inocencia y nada ya va a ser igual. La paz es sólo una palabra, igual que nuestra libertad”, dice la canción de la banda de punk-rock de Cadena Perpetua. Día a día, esto es una realidad para todos los pibes y pibas que le ponen el pecho a las balas del aparato represivo del Estado.

 

A 32 años de la recuperación de nuestra democracia, las fuerzas de la violencia legítima siguen manejándose con una lógica similar en lo que fue la última dictadura cívico-militar (incluso, con los mismos represores y genocidas, como Milani) . Hoy, los que más sufren la violencia institucional son los pibes y pibas de los barrios más humildes, los pibes “de gorrita”, los pibes que también son marginados y condenados regularmente por los grandes medios.

 

Cada año, desde hace 19 años, CORREPI (Coordinadora Contra la Represión Policial e Institucional), en el ENA (Encuentro Nacional Antirrepresivo), presenta un Informe anual de la situación represiva, en el que dan cuenta de todos los casos de gatillo fácil, a la vez que intenta visibilizar estas problemáticas, y acompañar a los familiares de las víctimas en la lucha por la justicia.

 

Este año, la convocatoria intentó “demostrar, de una manera dinámica con intervenciones, pintadas, y los testimonios de los familiares, que las políticas represivas del Estado argentino se desplegaron sobre la clase trabajadora a lo largo de los pasados 32 años. Decidimos tomar como punto de partida el fin de la dictadura y avanzar mostrando cómo cada gestión, con sus estilos moderados, tibios y sus grises, siempre sistemáticamente profundizaron las herramientas represivas y las hicieron más eficaces para los fines del estado burgués: profundizar la explotación y garantizarlo a través del control y el disciplinamiento social”, expresó la abogada e integrante de CORREPI, María del Carmen Verdú.

 

“El policía no es un trabajador, sino el verdugo de su propia clase. Quien reprime al pueblo es enemigo del pueblo, y no su cuidador, como nos quieren hacer creer. No cambies la visera por la gorra, las zapatillas por los borcegos, el equipo de gimnasia por el uniforme”, manifestaron los militantes de CORREPI.

 

Durante la concentración en Plaza de Mayo pasaron por el escenario Alberto y Leonardo Santillán, padre y hermano de Darío Santillán, Mónica Alegre, madre de Luciano Arruga, un ex-detenido desaparecido y compañero de Jorge Julio López, Marcelo Ramal, legislador de la Ciudad de Buenos Aires por el Frente De Izquierda y de los Trabajadores (FIT), Cristina Díaz Alem enfermera y delegada de la Junta Interna ATE Garrahan, Néstor Marcolín delegado de la Agrupación Al Volante de la Línea 60, compañeros de la Red Nacional de Medios Alternativos (RNMA), distintas organizaciones populares y de izquierda y familiares de víctimas de la represión.

 

“No tenemos excusas, sería criminal que no lograrámos en esta instancia y ante este escenario, la unidad de acción y coordinación para tener más fuerza y presencia en las luchas que nos esperan a la vuelta de cada esquina, ahora y cada día. Si no nos dan la justicia, nosotros la iremos a buscar. Basta de que escriban en nuestro nombre, ¡la historia la escriben los pueblos!”, fue la consigna que asumieron las organizaciones y los familiares que participaron de la convocatoria.