En la tarde del 23 de noviembre, las escalinatas de los Tribunales de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires se llenaron de mujeres, hombres, niñas y niños que, empoderados, gritaron a los violadores, abusadores, agresores que “Acá estamos, y ya no habrá más noches tranquilas al amparo de su ‘justicia’ patriarcal”.



Cada 19 de noviembre se conmemora el Día Mundial por la Prevención del Abuso Sexual en la Infancia, establecido en 2001 por una coalición internacional de ONGs creada por la Fundación Cumbre Mundial de la Mujer (WWSF por sus siglas en inglés). Desde La Red Nacional de Visibilización Contra el Abuso Sexual a Niñas, Niños y Adolescentes, junto a otras organizaciones protectoras de víctimas de abusos sexuales en la niñez, se convocó a una marcha en conmemoración de este día de lucha, que debido a las condiciones climáticas del pasado jueves 19, debió ser reprogramada para el 23 de noviembre.

 

Carla Carrizo, diputada nacional por la Ciudad de Buenos Aires SUMA+ECO, politóloga y profesora de Ciencias Políticas en la Facultad de Sociales de la Universidad de Buenos Aires, explicó que “Aprobamos, con modificaciones, en la Cámara de Diputados un proyecto de ley que declara la imprescriptibilidad de los delitos de abuso sexual en la infancia, lo que implica que quienes hayan sido abusados de niños tengan la posibilidad de iniciar las demandas siendo adultos”. Además, agregó que la importancia de ese proyecto radica en que “El abuso infantil es un tema muy silenciado, ya que la mayoría de los casos ocurren en lugares que deberían ser de protección, como el ámbito familiar. Entonces, son heridas silenciadas que recién en la adultez pueden hablarse”. “Como el proyecto se modificó y ahora vuelve al Senado, depende de la presión que ejerzamos como sociedad el ingreso en agenda de los temas de violencia y la aprobación de esta ley que protege a las víctimas que no pudieron defenderse de niños, pero que hoy como adultos pueden tener voz”.

Por su parte, Nora Arana, presidenta y socia fundadora de la Asociación para Víctimas y Supervivientes de Abusos Sexuales (A.VI.S.A.S.), manifestó que “Es nuestro labor como ONG el educar y colaborar en la concientización de la sociedad, para lograr la des-naturalización cultural de los abusos sexuales en la infancia, que se dan generalmente al interior de la propia familia, y también asesorar y guiar a todas las víctimas y supervivientes de este flagelo”. “Andando la vida me transformé: fui santa, fui bruja, fui puta, y no me callé. Soy fuerte y guerrera, ¡soy yo!”, cantaron a viva voz las mujeres que concentraron en Tribunales y marcharon al Obelisco, sabiendo que nunca más podrían silenciarlas.