Ciudad de Buenos Aires

Pocos PRO para Larreta

La gestión de Mauricio Macri en la ciudad de Buenos Aires deja un endeudamiento tres veces mayor al que había en 2007. El nuevo gobierno recibe una situación muy preocupante en las áreas de salud, vivienda y educación.



Cuando Macri asumió en el año 2007, la ciudad atravesaba un período de desendeudamiento y se alejaban los fantasmas de la anterior crisis social y económica. Sin embargo, el gobierno PRO invirtió esta ecuación y, desde 2009 hasta la actualidad, la deuda externa aumentó en forma acelerada y rotunda: de 458,1 millones pasó a 1.904,3 millones de dólares. La deuda calculada en moneda estadounidense se triplicó llegando a un fuerte aumento del 316%.

El principal cuestionamiento que recibió el gobierno de la ciudad en torno a este tema es que no fue un endeudamiento destinado a realizar grandes obras de infraestructura en áreas básicas como salud, educación y vivienda. Si bien desde el Ministerio de Hacienda de CABA esgrimieron que parte del préstamo se destinó a obras en el arroyo Maldonado, el indicador de Inversión Real Directa, que mide los recursos que se destinaron a proyectos de infraestructura, se mantuvo en un promedio similar al que tenía en el año 2005 (15%). Es decir, la mayor parte del dinero adquirido se destinó a financiar gastos corrientes y cotidianos de la gestión.

A pesar de que el mayor peso de los pagos deberá ser asumido por el nuevo jefe de Gobierno Horacio Rodríguez Larreta, un integrante del gabinete de Macri relativizó la situación y sostuvo que “la deuda ha crecido desde 2007, pero en relación a la recaudación de cada provincia, la tasa de endeudamiento es una de las más bajas”.

La deuda también es social

“Tomar deuda no es en sí mismo positivo o negativo, sino que es relativo al uso que se le dé al préstamo. Lo que importa es si es sostenible o no. Si se destina para cubrir los gastos corrientes, y no están asegurados esos ingresos, es un problema, pero es diferente si sirve para inversiones a mediano o largo plazo, que puedan tener alguna tasa de retorno”, analiza la economista Luciana Díaz Frers. El problema en la ciudad es no sólo que la deuda no tuvo como destino mejorar las áreas de salud, educación y vivienda, sino que además en el período 2007-2015 primó una subejecución crónica del presupuesto destinado a estas áreas. En otras palabras, se decidió usar menos dinero del que correspondía, con todas las deficiencias que eso genera.

Vayamos por áreas. En salud la mortalidad infantil sufrió un preocupante crecimiento que además muestra la creciente desigualdad entre norte y sur de la ciudad. Mientras en los barrios de La Boca, Barracas, Parque Patricios y Pompeya la tasa de mortalidad infantil en 2013 fue de 11,5 por mil, en Nuñez, Belgrano y Colegiales la tasa fue de 5,3 durante el mismo período. Esto va de la mano con la centralidad que perdieron los Centros de Salud y Acción Comunitaria como garantes de la atención primaria de la salud. En Lugano, el Cesac N°18 pasó de atender un promedio de 45 turnos por día a tan sólo 16 turnos en 2013, lo cual marca un vaciamiento del lugar que está a tono con las políticas de privatización de la salud.

Siguiendo con el análisis, es importante recalcar que, más allá de que el derecho a la vivienda digna está contemplado en el artículo 14bis de la Constitución Nacional, se calcula que cada año son desalojadas veinte mil personas en la ciudad de Buenos Aires. Vivir en villas en la periferia, moverse hacia el Conurbano o en el peor de los casos quedar en situación de calle son las opciones obligadas. El año pasado el referente de la ONG Proyecto 7, Horacio Ávila, calculaba 18500 personas que duermen a la intemperie en CABA.

Por último, la situación en el área de educación también presenta sus particularidades. Mientras crecieron a todo ritmo los subsidios estatales a los colegios privados -en especial a los que imparten la religión católica-, hubo una subejecución del 30% en el presupuesto para infraestructura y equipamiento de escuelas. Al mismo tiempo, la falta de vacantes en las escuelas públicas es notoria y a principios del 2014 once mil chicos quedaron fuera del sistema educativo con la aplicación de la inscripción online. La mayor crisis de falta de establecimientos se da fundamentalmente en los jardines de infantes, lo cual generó fuertes críticas hacia el ministro de Educación Esteban Bullrich.

El continuador de las políticas PRO será ni más ni menos que Horacio Rodríguez Larreta, quien tiene como principal desafío detener un endeudamiento creciente que anticipa una situación de emergencia financiera para la ciudad.