Tragedia de Cromañon

Cromañón nos pasó a todos

A 11 años de la masacre que marcó a toda una generación de jóvenes, El Grito del Sur se acercó a dialogar con algunos de los referentes de la Coordinadora Memoria  y Justicia por Cromañón, que siguen luchando por el reconocimiento de los sobrevivientes y una Ley Nacional que los ampare.

Este 30 de diciembre se cumplieron once años de la tragedia de República Cromañón.  Once,  como la estación que está junto del boliche, la misma que ayer encontró algo de consuelo por los 51 muertos que dejaron tirados en un vagón de tren la corrupción de los privados, apañados por el Estado y el afán de hacer dinero a toda costa de los empresarios. Son dos historias parecidas, con una trama similar pero con distintas particularidades.  Son muchos los mitos que aún quedan envestidas en la problemática de Cromañón, y otras tantas las verdades por develarse. Por eso, la premisa principal se juega en mantener viva la memoria y la búsqueda de justicia.

 

El Grito del Sur se acercó al festival organizado por la Coordinadora Memoria y Justicia por Cromañón y dialogó con algunos de sus integrantes. Martín Genauer, Diego Pappolla y Celeste Oyola estuvieron ese fatídico 30 de diciembre en el boliche de la calle Bartolomé Mitre. Ese día murieron 194 pibes.  A lo largo de los años, 17 se suicidaron, luego del solitario intento de reconstrucción de sus vidas; el caso que más resuena es el de Martín Cisneros, el pibe de Zona Oeste que se quitó la vida a principios de este año. Los reclamos de los chicos son claros, y así lo expresa Pappolla: “Creemos que tiene que existir una ley que tenga un abordaje integral. Creemos que con plata no se solucionan los problemas. Poder intentar ayudar a que las personas se puedan insertar a la sociedad, para aquel pibe que le falte terminar los estudios pueda realizarse, superar ese paso. Que tenga posibilidad de laburo.”

 

La Coordinadora surgió en 2013 con la firme intención de romper con los prejuicios instalados, visibilizar la problemática de Cromañón y generar un espacio de unidad de sobrevivientes y familiares para luchar por objetivos en común. Junto con distintos conciertos, charlas en colegios y cursos de RCP, la Coordinadora propone la existencia de una Ley Nacional que ampare a los sobrevivientes de la tragedia: “En términos políticos y de cara a la sociedad, comprendemos que el Estado, sea del signo político que sea, tiene que asumir la problemática de Cromañón, que desde la vuelta de la democracia hasta hoy, estamos hablando de la tragedia más grande que sufrió el país” comenta Diego Pappolla.

 

Junto con la ley existen otros dos reclamos de fondo. El primero tiene que ver con la posibilidad de armar un padrón de los chicos y chicas que estuvieron ese día en Cromañón. Hoy en día el padrón que existe contempla apenas a 1800 de los 3500 que estuvieron en el boliche ese día. Desde la Coordinadora cuentan que existen distintas dificultades para terminar de armar el listado completo: como ejemplo, traen el caso de una chica que estuvo en el incendio con apenas 12 años, y que nunca le contó a su familia lo que había vivido. El año pasado, luego de una campaña de la Coordinadora, se puso en contacto con los chicos y se comenzó a cerrar una herida de más de 10 años.

 

El otro tema que abordan es la posibilidad de romper con los mitos y estigmatizaciones que se crearon alrededor de la tragedia. “Aún está muy presente la estigmatización hacia la juventud. Que estábamos drogados, que estábamos borrachos. La culpa la tienen los pibes porque son “unos zarpados”, “la culpa la tienen los pibes”. O el mito de que hubo una guardería en el baño” comenta Martín Genauer. “Desde la coordinadora tratamos de vencer a muchos de estos prejuicios. La única realidad es que el 40 por ciento de los chicos que murieron esa noche, fueron personas que volvieron a ingresar a salvar a alguien que no habían visto nunca en su vida”, aporta Celeste Oyola.

 

Desde la Coordinadora se prioriza la creación de un espacio de construcción por sobre las diferencias políticas. El año pasado juntaron más de 60 mil firmas para que se aprobara la Ley Nacional y lograron establecer un convenio con el Centro Ulloa para la atención de las víctimas. Celeste cuenta que en una ocasión le preguntaron si recordaba quien la había sacado del boliche: “No sabía quién había sido. Para mí, al no saber quién era, pienso que esa noche me salvaron la vida todos. Por eso los respeto a todos, indistintamente de que pensemos diferente. Hoy en día uno se pone al hombro esta lucha para poder apoyar también al otro, que por ahí no anda tan bien. Pero saber que Cromañón nos pasó a todos es la mejor manera de llevar esto adelante”.