Se realizo, el primero de junio la presentación de FUERTSA, un frente político que represente a las trabajadoras sexuales contra los abusos que sufren por parte de las autoridades e incluso por sus pares. A este frente lo integran AMMAR, que nació como respuesta al constante asedio y violencia de la Policía contra las trabajadoras sexuales y en representación de ellas, y que en 1995 se sumo a la CTA. Ademas de la federación Argentina de Lesbianas, Gays, Bisexuales y Trans (FALGBT), la asociación de Travestis, Transexuales y Transgéneros de Argentina (ATTTA), LA FULANA y la Fundación Huésped, de pacientes con VIH.

Se realizo, el primero de junio la presentación de FUERTSA, un frente político que represente a las trabajadoras sexuales contra los abusos que sufren por parte de las autoridades e incluso por sus pares. A este frente lo integran AMMAR, que nació como respuesta al constante asedio y violencia de la Policía contra las trabajadoras sexuales y en representación de ellas, y que en 1995 se sumo a la CTA. Ademas de la federación Argentina de Lesbianas, Gays, Bisexuales y Trans (FALGBT), la asociación de Travestis, Transexuales y Transgéneros de Argentina (ATTTA), LA FULANA y la Fundación Huésped, de pacientes con VIH.

 

El punto de partida de este lanzamiento fue el de defender la necesidad que este frente tenga existencia y se articule a la lucha del resto de las organizaciones que confrontan contra los sistemas ilegales y la represión del estado, en complicidad con mafias de trata y la explotación de género.

 

Las trabajadoras sexuales exigen que su trabajo deje de ser aprovechado por la redes clientelares y ponerle un freno a la explotación de su vulnerabilidad. Sin embargo, hay una tendencia a creer, por parte de la sociedad, que la erradicación de la prostitución acabaría con la trata de personas y con el sistema patriarcal de vida.

 

FUERTSA considera que el cuerpo es la mano de obra con la que cuentan “las putas” para realizar su trabajo, y como cualquier otro se da dentro de un sistema capitalista de producción. Entonces porque no sindicalizar este trabajo que ejercen sectores que hoy sufren al ser marginados de los regímenes laborales formales, porque negarles derechos.

 

Para esta gente que conoce su trabajo, no es cierto que la abolición de la prostitución acabe con la trata y la explotación sexual, solo dejaría tras las rejas a muchas trabajadoras que elijen esto con igual libertad que cualquier otro sujeto en su misma situación. Así, una travesti nunca es tenido en cuenta por una empresa para desempeñar tareas en igualdad con el resto de sus empleados, lo mismo quienes son transgéneros. Mientras no existe legislación que tuerza el brazo a las elites empresariales, las y los trabajadores sexuales se organizan y buscan morigerar el padecimiento diario con respecto a los abusos que sufren del machista sistema de vida.

 

Por otra parte, La FALGBT fundada el 1 de septiembre de 2005, es una red de 66 organizaciones y grupos que en todo el país defienden los derechos LGBT. La ATTTA es una red nacional conformada por coordinadoras de cada una de nuestras provincias, busca erradicar el estigma, la discriminación, la Transfobia y la derogación de los Códigos de Faltas Contravencionales. “Trabajamos para lograr la aprobación de una ley de Identidad de Género que garantice el acceso a la salud integral, trabajo, educación, justicia y vivienda, rompiendo paradigmas sociales, culturales y religiosos.” Por último, La Fulana es una organización sin fines de lucro, de y para lesbianas y mujeres bisexuales, tienen como objetivo trabajar hacia dentro de nuestra comunidad, así como también hacia afuera, para modificar una cultura llena de prejuicios y construcciones en las cuales se nos denomina “minorías” o “colectivos”, dejándonos así fuera de la comunidad.

FUERTSA busca combatir a los criminales de la prostitución sabiendo que primero debe acabar con la estigmatizacion social.

 

“Mi cuerpo es mío, yo decido”, es un grito de igualdad en estos días, a pesar de esto, abolicionistas y moralistas parecen no aceptar, que quienes hoy sufren todo el aparato de opresión sobre sus hombros, ejerzan su actividad con mayor libertad de lo que hoy pueden hacerlo. Con esto “tratistas” y proxenetas se benefician por igual con la ilegalidad de este sistema.

 

 

Poder juzgar si quienes ejercen la prostitución tienen un menor o mayor  grado de conciencia “feminista” supone ya recaer en un prejuicio, porque un trabajo y un sistema económico, no define a las personas. Libres e iguales.