Marcha de la comunidad trans

Furia Travesti

El pasado 28 de junio se realizó a nivel nacional la primera marcha organizada por el movimiento LGTB en contra de los Travesticidios. En la ciudad de Buenos Aires la agrupación Colectiva Lohana Berkins y la Comisión de Familiares y compañeros de Diana Sacayan (fundadora del Movimiento Antidiscriminatorio de Liberación), fueron quienes organizaron y convocaron la movilización, que resultó multitudinaria. De Plaza de Mayo a Congreso, las consignas fueron claras ante la situación de discriminación, persecución y violencia  que padecen quienes no se encuentran en los cánones heteronormativos.

Frente a la discriminación y violencia que sufren las travestis, se realizó la primera marcha multitudinaria en contra de los Travesticidios. “Las travas que vos mataste van a volver”, cantaban las columnas. Buenos Aires estaba helado pero el frío no fue un obstáculo para copar las calles. Al calor de la multitud, el frío pasaba desapercibido. Se podía notar tanta unidad y convicción que sólo generaba emoción. Se marchó para pedir una vida digna para las travestis, y soberanía de sus propios cuerpos, porque la prostitución no es un trabajo y, como decía Lohana, recuperar el dominio del cuerpo es un acto de total libertad.

Esta marcha se realizó en el marco del 47° aniversario del ataque policial al bar neoyorquino Stonewall. Si bien era un bar legal para gays, negros, lesbianas y trans, fue invadido por la policía que irrumpió en el boliche y reprimió a las personas que se encontraban allí.

Esto marcó un día histórico: el género más marginado decía basta y se paraba en las calles a defenderse y reclamar igualdad. A partir de la organización y la creación de distintos movimientos en defensa de travestis y personas trans, la comunidad homosexual comienza a tener voz, a estar representada y a dejar de ser vista como un grupo de seres marginados.

En la marcha del 28J se puso énfasis en los derechos adquiridos en estos últimos años que deben defenderse para que no sean pisoteados. El Grito del Sur dialogó con Daniela Mercado, una activista que nos contó que estuvieron “para marchar y hacer justicia por Diana, para homenajear los 30 años de activismo trans que nos han dejado un gran legado. Nuestra responsabilidad es seguir peleando por nuestra lucha eterna de igualdad, inclusión social, acceso a la salud y educación, ya estamos cansadas de ser marginadas”. Y claro, cansadas de ser víctimas de un sistema que las excluye, que las estigmatiza, de una violencia machista que no cesa y las mata a cada día y de ser víctimas de un sistema judicial en el cual no están amparadas.

También se pidió que se reglamente en la Ciudad de Buenos Aires la Ley de Cupo Laboral Trans, impulsada por la Asociación de Travestis, Transexuales y Transgénero de la Argentina, que asegura el ejercicio pleno y en condiciones de igualdad de sus derechos y libertades, promoviendo el respeto de su dignidad, buscando lograr la integración social a nivel cultural, económico-laboral, en el ámbito de la salud y educación, para impulsar una real igualdad.

Con La Ley de Identidad de Género, cuya primera beneficiaria fue Diana Sacayan, se alcanzó una igualdad legal ya que considera legítimo el cambio de sexo y de nombre. En este sentido, Daniela afirmó: “Después de esta ley hay un antes y un después porque al tener un derecho que nos defienda hay más opciones. En mi caso, creo que la prostitución no es un trabajo, sino que es explotación pero creo que después de la ley hemos podido avanzar un montón. Queremos que se sepa que no somos sinónimo de calle sino de perseverancia y de lucha (…) En mi caso soy una egresada del bachillerato Mocha Celis y tengo un trabajo estable. Con esto quiero decir que las travestis nos estamos capacitando, estamos forjando una política trans que incluye la diversidad, todas somos iguales, estamos marginadas y atravesadas por la violencia institucional por sobre todas las cosas, estamos en un momento histórico».

Según la Organización de Estados Americanos (OEA), en América Latina las personas Transgénero mueren antes de los 35 años o menos. Su esperanza de vida equivale a la mitad de lo que puede vivir al menos un heterosexual promedio. Esto es una consecuencia más del sistema patriarcal que actúa a través de la violencia machista, agravada por la falta de contención sanitaria que recibe la comunidad trans. En lo que va del año, ya son 6 los casos de travesticidios, y, en muchos casos, no llegan ni a los juicios. Es en este mundo de desprecio en el que conviven, marginadas por su identidad sexual.