Desde el Grito del Sur entrevistamos a Margarita Meira, coordinadora del comedor Madres de Constitución y parte de la organización Madres Víctimas de Trata.

Desde el Grito del Sur entrevistamos a Margarita Meira, coordinadora del comedor Madres de Constitución y parte de la organización Madres Víctimas de Trata.

 

Desde hace más de dos décadas carga con la muerte de su hija, Susy, quien fue asesinada en los años 90 por las redes de trata. “Hace muchos años, antes de que pase lo de mi hija, realmente no sabía lo que pasaba adentro” relata a nuestro diario.

Margarita recuerda una de las primeras veces en las que vio como pasaba por delante de sus ojos el accionar naturalizado de las redes de trata en los barrios y nos cuenta que “Una vez salió una chica de un Sauna (prostíbulo) y saludó a un vecino. Le comenté a este si conocía lo que pasaba ahí adentro, y me dijo que él era un enfermero del Muñiz y que ella era internada de ahí. Le pregunté como era eso, si ella trabajaba ahí. Fijate que yo dije trabajo. Me hizo ruido que una chica joven con HIV trabaje ahí. Pensé que había que legalizarlo para que tenga un control médico. Después de su secuestro entendí que había estado intentando ayudar cuando en realidad las chicas ahí son secuestradas y violadas salvajemente.”

Amparándose en las normativas nacionales e internacionales vigentes, suma que “Tanto las leyes argentinas como los tratados internacionales por los Derechos Humanos firmados prohíben esta actividad. El cuerpo de una no es una máquina, no se puede vender”.

A lo largo de su recorrido y a través de las distintas experiencias formativas y de lucha que ha vivido desde la muerte de Susy, ha decidido adoptar una posición abolicionista respecto de la prostitución , en contraposición a los espacios que plantean esto mismo como trabajo sexual y optan por sindicalizar a las mujeres para proveer mejores condiciones. En este sentido, denuncia que las mismas organizaciones que defienden el trabajo sexual y su legalización explotan a las chicas, “La ley no prohíbe que una chica se pare en la esquina, pero si lo quiere hacer tiene que arreglar con el comisario, con el fiolo y con el sindicato, el cual es trucho, porque no puede haber un sindicato de un trabajo que no es legal”.

 

A su vez, Margarita asegura que la única manera de terminar con la trata es visibilizar lo que realmente pasa. Junto a su organización están dando charlas en los colegios secundarios y universidades buscando concientizar sobre el tema y generar conciencia desde las edades más tempranas. Además cree que es fundamental la implementación del juicio por jurado, como modo efectivo de que se lleven adelante los casos que quedan varados por la corrupción. Pero es complejo, el actual presidente está acusado de ser socio de los dueños de diversos prostíbulos y de haber financiado su campaña electoral con dinero de la trata. “A nosotros no nos toca pelear contra cualquier perejil, sino contra el actual Estado.” concluye para cristalizar coyunturalmente la lucha contra las redes de trata que explotan y prostituyen a las mujeres.