Crónica de un despido anunciado

La salida del ex-ministro de Hacienda y Finanzas Públicas, Alfonso Prat-Gay dio lugar a un importante número de analisis. ¿Qué motivó a Mauricio Macri y su equipo a tomar esta decisión?

 

 

por Andrés Novales

La salida del ex-ministro de Hacienda y Finanzas Públicas, Alfonso Prat-Gay dio lugar a un importante número de analisis. ¿Qué motivó a Mauricio Macri y su equipo a tomar esta decisión?

Antes de adentrarnos en el caso Alfonso, es importante historizar el asunto:

El longevo Ministerio de Hacienda es el más volátil de todos. Con las idas y vueltas desde su conformación en 1854 hasta hoy, este departamento se subdividió en 12 carteras. Por su parte, las tareas de la administración de finanzas públicas y de la política económica del país estuvo a cargo de 124 ministros (entre ellos solo una ministra, Felisa Miceli).

Para condensar el asunto y favorecer una observación más acotada, veamos cómo funcionó desde la vuelta de la democracia en 1983. El entonces Ministerio de Economía mutó de nombres (y, por lo tanto, de tareas) 5 veces. En cuanto a sus ministros, tuvo 24 funcionarios. Esto lo convierte en el departamento más cambiante de nuestra estructura ministerial.

Sin embargo la salida de Alfonso Prat-Gay tiene algunas particularidades. Quizás la más interesante, es la absoluta tranquilidad institucional, política y económica con la que se recibe la noticia de este cambio de administración. Si remitimos a otros cambios de cartera en Economía, venían acompañados o bien de una crisis económica (la hiperinflación de Sourrouille), de antagonismos políticos (Martín Lousteau en medio del lock-out sojero) o de quiebres institucionales (Lorenzino y su “Me quiero ir”).

Si bien en el caso del gobierno de Cambiemos hubo reconocidas diferencias con el ex-ministro, no se podría decir que eran contradicciones de carácter antagónico. Las razones políticas que manifestaron diferentes funcionarios parecerían tener que ver más con una interna entre un Prat-Gay “arribista” y el núcleo duro del PRO, aunque no descartaron sostener la alianza con el economista.

En todo caso, ya se hicieron vastos análisis sobre el carácter político de este recambio ministerial. Veamos los factores económicos que operaron en favor de este.

¿Premeditación o suma de factores?

Caracterizando a la Argentina como un país altamente bimonetario, la política que se lleve en relación al mercado cambiario, es fundamental. En este sentido, el gobierno nacional tuvo una dirección clara.

La Ley de Sinceramiento Fiscal (Ley N° 27.260), también conocida como “Blanqueo de Capitales”, nació de una lectura internacional de lucha contra la evasión fiscal. El cruce automático de datos tributarios de más de 100 países debido a la promoción del G-20 y la OCDE opera en favor de un contexto apropiado para la ley de blanqueo.

El ingreso de divisas a partir de esta ley aumentó considerablemente en los últimos días de diciembre, llegando al final del ejercicio económico. Se espera que terminado el plazo de la ley de blanqueo, el 31 de marzo de 2017, los activos declarados lleguen a U$D 50.000 millones. Este ingreso masivo de divisas genera una fuerza de baja en la tasa de cambio en contraposición con la demanda de privados. Vale aclarar que solo el 10% de esos activos son traducidos en reserva genuina, algo un tanto inoportuno para lo esperado por el Gobierno Nacional, que parece ya no saber cómo justificar su “reserva” cargada a base de deuda.

El viernes 23 de diciembre a última hora, el BCRA modificó la posición global neta de moneda extranjera del 15% al 25%, Es decir, el límite de moneda extranjera sobre el balance de activos y pasivos financieros que un banco puede tener respecto de su patrimonio. Esto favoreció un gran movimiento en el mercado cambiario el día lunes. Se consolidó la cantidad de “evasores arrepentidos” que no podían ingresar debido a este límite en la posición global y, por otro lado, motivó a los bancos privados a comprar dólares tomando posición por negocio propio. Se podría decir que el mercado cambiario no le dio mayor importancia a la renuncia-despido de Alfonso Prat-Gay, lo cual es poco común.

En este sentido, anunciar el mismo lunes la salida del ex-ministro, dejó un ambiente de orden y tranquilidad en el gobierno nacional debido a que no generó fluctuaciones en el mercado cambiario. Llamar a renunciar a Prat-Gay, en esta coyuntura económica era lo más acertado, eso es seguro. Quedará discutir entonces (y es el motivo de esta nota), si el gobierno nacional propició políticas para ello o si fue fruto de contingencias, de suma de factores.

El rol que tomará en adelante la nueva estructura ministerial con Nicolás Dujovne en Hacienda y Luis Caputo en Finanzas precisaría un análisis aparte. Bastará decir que parece profundizarse la propuesta neoliberal de Cambiemos con cuadros de la Fundación Pensar al mando.