Luego de los 8 asesinatos que se sucedieron en apenas 7 días por parte de las fuerzas de seguridad estatales, la CORREPI encabezó una marcha bajo la consigna: “Basta de gatillo fácil”.



Con familiares víctimas de la represión policial a la cabeza, Balvanera dijo “basta de gatillo fácil”. La concentración tuvo lugar en Av. San Juan y Jujuy, donde se realizó un breve acto en el que las organizaciones presentes expresaron sus adhesiones. La jornada de lucha continuó en la Comisaría 20 para repudiar el accionar policial que terminó con la vida de un joven en el barrio de San Cristóbal.

Martín, militante de Izquierda Revolucionaria, señaló: “El hostigamiento y la persecución de la policía a los pibes del barrio es algo común… ¿Cuál es la función social que tiene esta policía? Este ajuste no pasa sin control social. El aumento de la represión es directamente proporcional al crecimiento de la precarización laboral, la pobreza y el desempleo. Son elementos que van de la mano, que ameritan esta demostración de unidad”.

Durante la última semana, las fuerzas de seguridad del Estado asesinaron a seis personas en la calle y a dos en la cárcel. Un comunicado de la CORREPI (Coordinadora contra la Represión Policial e Institucional) contabiliza y desarrolla los casos del 16/12 hasta el 22/12. El documento, en su versión original (*), muestra los últimos casos que se sucedieron en seguidilla durante esta última semana:

16/12. Córdoba. Érica Cortez, de 23 años, se “suicidó” en el penal de Bauer. Faltaban cinco meses para que cumpliera su condena y ya contaba con salidas transitorias.

17/12. Buenos Aires, Almirante Brown. Un teniente 1º del Comando Patrullas Lomas de Zamora dijo que “se vio obligado a disparar” cuando dos personas le quisieron robar el auto. Un joven de 22 años murió después de recibir dos disparos, el otro escapó.

19/12. Penal de Villa Las Rosas, Salta. Un preso de 47 años murió acuchillado. Las autoridades del Penal no dejaron trascender el nombre del muerto.

21/12. Lanús Oeste. Dos chicos intentaron robar un colectivo de la Línea 9. Un policía de civil les vació el cargador a los dos, ahora están internados. Uno de los chicos tiene 17 años y 6 balazos.

21/12. CABA, San Cristóbal. Un chico, del que todavía no tenemos nombre ni pudimos contactar a la familia, fue perseguido durante una cuadra por un policía. En el cruce de Jujuy y Carlos Calvo, el policía apuntó y gatilló. La bala fue directo a la cabeza. Muchas personas que circulaban o viven ahí vieron cómo el policía disparaba y escucharon un solo tiro. Pero después aparecieron doce vainas en la misma escena. Intentaron armarlo, pero no hubo enfrentamiento.

22/12. CABA, Caballito. Dos personas fueron perseguidas por una mujer policía cuando escapaban. Ariel Martín Santo murió, acribillado en la cabeza. Aunque quisieron justificar el fusilamiento con un enfrentamiento, sólo hay evidencia de balas de la policía, que fue detenida.

22/12. Córdoba. Lucas Leones Ruschi, 13 años, cruzaba el patio de la parroquia cuando fue fusilado con un tiro en la cabeza de parte del sargento Armando Murúa. Según él, disparó porque el chico intentó robar una motoguadaña. La familia contó que Lucas atravesaba el patio para cortar camino hacia el potrero del barrio.

22/12. Trujui, Moreno. Manuel, de 17 años, fue acribillado por la espalda, para luego ser rematado en el piso por un policía local de civil. Su amigo estuvo detenido y para estos momentos ya fue liberado. ¿La excusa del policía? Pensó que iban a robarle.”

Con esta bandera, las organizaciones se movilizaron hasta la Comisaría 20 (Catamarca y Constitución, debajo de la Au. 25 de Mayo). Micaela, hermana de Rodrigo Corzo y familiar víctima de la represión policial, sentenció como una de las últimas oradoras: “Una vez más nos encontramos en nuestro lugar, en el lugar que nos dejaron. Hace trece años asesinaron a mi hermano y me hicieron dar cuenta de que la única manera de mantenerlo vivo es estando en la calle. Hay casi 5000 víctimas de este aparato represor.”

Así, el componente heterogéneo de organizaciones se hizo uno frente al cordón policial que custodiaba la comisaría. Con mucha bronca y dolor, la jornada trazó una clara línea divisoria entre las barriadas populares y la metodología criminal de las policías locales y en su conjunto. No es el primer caso ni será el último. Este año, a lo largo y a lo ancho del país, el gobierno nacional se cobró la vida de 267 personas.