Gatillo fácil en San Cristóbal

Si un negro corre dicen que algo robó

Foto: Bernardino Avila - Página 12

Otro pibe joven, otro disparo policial. Un cuerpo en la calle, desangrado de un disparo en la frente, en el medio de la Avenida Jujuy a la altura de Carlos Calvo. El silencio de los medios y una nueva búsqueda de justicia.

La mayoría de los testigos son vecinos o trabajadores de la zona. Venían de hacer las compras para las fiestas. Volvían a su casa en uno de los barrios más densamente poblados de la Capital Federal: San Cristobal.

El pibe era negro y venía corriendo por Jujuy. Atrás, persiguiéndolo lo seguía un auto de civil. En la esquina de Carlos Calvo el pibe advierte que los civiles se le acercan cada vez más y decide subirse al guardabarros de la parte trasera de un camión de Metrogas, con el objetivo de alejarse a mayor velocidad.

No es un caso más de gatillo fácil,  ni un error de cálculo, ni un disparo perdido. Es un modus operandi de toda la institución policial. Al recibir la voz de alto el pibe se bajó del camión, levantó las manos y  se detuvo sobre la Avenida Jujuy. El policía, sin mediar palabra, y a menos de un metro de distancia, lo remató de un disparo en la frente. Hasta aquí concuerdan casi todos los testigos, con excepción, por supuesto, de la versión policial.

Ahora comienzan, como era de esperar, las discordancias. Que el pibe traía un arma, que se le cae el revolver al policía, que se vacía el cargador de la misma y quedan dispersos 8 casquillos en la calle. Tras el vallado perimetral que armó la Policía Federal quedó tirada un arma calibre 22, varios casquillos, un celular y varias marcas de impacto de balas. Algunos vecinos se sorpredían de la cantidad de círculos con tiza dibujados en el pavimento. «Yo escuché un sólo disparo. No hubo un tiroteo», comenta Matías, quien trabaja hace años en la pizzería de la esquina y pudo ver toda la secuencia. Hay dato clave en el que coinciden todos: el policía asesino no tenía chapa, uniforme ni ningún tipo de identificación a la vista.

La ambulancia tardó 20 minutos, mientras que el pibe convulsionaba sobre el asfalto. La Policía se llevó al asesino, tranquilo, sin violencia, en el asiento de atrás de un patrullero. La versión policial habla de forcejeos. de que el arma se disparó por error. De los cuatro testigos oculares consultados para esta nota, ninguno confirma esa versión. Hablan de «fusilamiento», de «rematar», de «asesinato». Pero nadie, nunca, menciona la palabra enfrentamiento.