La planta del Laboratorio Roux Ocefa permanece en conflicto por falta de pago y abandono de los trabajadores.


El edificio ubicado en Medina 138 en el barrio porteño de Villa Luro permanece ocupado las 24hs por sus trabajadores y trabajadoras desde hace 15 días debido a una importante deuda salarial y la falta de respuesta de los autoridades de la empresa.


El conflicto inició varios meses atrás cuando los y las empleadas empezaron a cobrar el suelo en dos, tres o hasta cuatro partes. Este fenómeno que empezó a llamar su atención se transformó en la falta de pago. Hoy sus trabajadores y trabajadoras llevan seis meses sin salario, y ni hablar del aguinaldo y los aportes que les corresponden y tampoco les fueron abonados.


El problema ahora es aún mayor puesto que la empresa está al borde de la quiebra y entró en una convocatoria de acreedores. El Dr. Julián M. Roux, dueño de la empresa, no ha brindado ningún tipo de respuesta y se torna cada vez más incierto el futuro de las más de 400 familias que dependen de esos puestos de trabajo.


“Nosotros lo que estamos haciendo en este momento es resguardar nuestros puestos de trabajo para que el día de mañana si volvemos a nuestras casas no nos encontremos con una cadena en la puerta al momento de volver a nuestro lugar de trabajo” dijo Gustavo, uno de los empleados, a nuestro diario. Vienen sosteniéndose gracias al apoyo y las donaciones que recibieron de las y los vecinos pero atraviesan de todas formas una situación muy complicada ya que entre los compañeros se encuentran personas mayores que dependen de sus medicaciones y análisis médicos que ya no pueden costear. Algunos hasta debieron ser trasladados de urgencia tras sufrir un brote psiquiátrico. “Por fuera de lo económico, acá estamos dejando la salud” comentaba Leonardo, otro de los trabajadores de Roux Ocefa. Remarcan la posición crítica de los y las compañeras mayores o quiénes estaban por jubilarse ya que “hoy por hoy es muy complicado conseguir trabajo” agregó Leonardo.


El abandono total de la empresa obligó a que muchas compañeras que son madres solteras opten por vender sus anillos, cadenas, pulseras y diversos objetos de valor para poder sostenerse y cubrir, como mínimo, las necesidades básicas. “Hay aumentos todos los días” y como si fuera poco “nos cortan la luz, el gas, etc.” sentenció Liliana, trabajadora del Laboratorio.


En caso de no conseguir una respuesta satisfactoria analizan la posibilidad de crear una cooperativa que les permita cubrir los puestos de trabajo y contener a todas las familias que pertenecen a la empresa para que nadie quede en la calle.

Aún no terminó la primera quincena del año y ya se han registrado fuertes aumentos en variados servicios y bienes mientras que los salarios se mantiene, bajan o, en este caso, desaparecen. La lucha por un trabajo digno es el motor que los mueve a seguir organizándose. Las cooperativas vuelven a ser la alternativa que encuentran los laburantes para crear una propia salida a la desidia propiciada por un grupo que simplemente se interesa por llenar sus bolsillos.