El bodegón es imponente. Las lonjas de jamón crudo cuelgan del techo en un local de casi cincuenta metros de fondo. En la vidriera está la foto del dueño, responsable del cierre, y se leen algunos mensajes de apoyo.

Vilma Albornoz trabaja hace 8 años en la Casa del Queso. “El primero de enero nos fuimos de vacaciones y al volver el lugar estaba completamente cerrado”. El dueño, Juan Dreyer les comunicó que el cierre era definitivo y que no podía pagar las indemnizaciones. Dreyer aprovechó el golpe de incertidumbre para vaciar el local: durante los primeros veinte días se llevó toda la mercadería que pudo, hasta dejar el restaurante completamente pelado.

Dreyer dejó a 20 familias en la calle. Muchas de ellas trabajaban desde hace más de 14 años en la Casa del Queso, el tradicional local de Av. Corrientes al 3587, en el barrio porteño de Almagro. Este lugar se destacaba por sus fiambres, quesos y fondues. Desde mediados de enero once de los trabajadores que formaban parte de la planta del lugar gestionan el local, tras el abandono del mismo por parte del dueño.

“Lo que tienen que hacer es pagarnos lo que nos deben y nos vamos”, comenta Vilma. Tras el cierre, Los laburantes se organizaron y buscaron visibilizar el conflicto: tuvieron muy buena recepción en medios de comunicación y con los vecinos del barrio. Incluso organizaron una cena solidaria y bajaron los precios de los productos para atraer un mayor volumen de público.

No cobramos diciembre ni enero y seguimos esperando una respuesta de Dreyer“, explican. Mientras tanto, quien fuera el dueño de “La Casa del Queso” se pasea por el barrio, toma café y visita la propiedad que aún conserva junto al restaurante, sin siquiera inmutarse.

David Palacios tiene 32 años y trabaja hace seis en “La Casa del Queso”. Es uno de los más activos de los trabajadores. “Disminuimos los precios de la mercadería para mantener la clientela. Hoy por hoy estamos con abogados de ambas partes, pero el local lo gestionamos nosotros. El dueño quiere vender el local y no nos da ninguna solución coherente.”

Desde “La Casa del Queso” invitan a acercarse y colaborar para poder sostener el local. Muy recomendable: una picada con dos chops sale apenas 175 pesos. Y este humilde cronista puede dar fe de que vale cada peso.