En la tarde del pasado Viernes 10 de Febrero una joven fue brutalmente agredida en el barrio porteño de Caballito.

 

 

Eran las 14:30 del Viernes sobre plena Avenida Rivadavia cuando Jenn Cherry Retamozo emprendía el regreso a su casa y fue interceptada por un nuevo caso de violencia machista. El hecho ocurre cuando volvía de ir a Morón a buscar una calza, una remera y una pollerita. Acostumbrada a avisar su recorrido, a través de su cuenta de Facebook cuenta que surgió a modo de chiste negro “voy avisando por si llego a desaparecer saben por donde buscarme”. Esa tarde el chiste quedó atrás: a una cuadra de su casa, mientras escuchaba música con los auriculares, siente que un hombre la roza y le dice “te voy a romper el orto”. Inmediatamente se saca los auriculares y responde “cerrá el orto pelotudo”.


Como al macho, a los machos, no le gusta que lo(s) contradiga(n) retruca “puta de mierda segui caminando que a vos ya te tengo calada”. El corazón de Jenn se acelera y atina a defenderse como puede mientras continúa siendo agredida. Empuja a su agresor para sacárselo de encima y en el intento él toma su brazo, ella utiliza la bolsa que llevaba consigo para pegarle en el brazo y así poder liberarse. Este hecho lo enfureció, le gritó “a mi ninguna puta me pega!” y acto seguido, la tomó del brazo y le pegó con total impunidad y violencia en el ojo.


Seguro habrá quienes piensen que ella se lo merecía por haberle pegado en un primer momento. Por eso queremos aclarar, no porque sea necesario sino para responder a su conciencia machista, que lo que tenía la bolsa de Jenn, único elemento que cargaba y con el cual pudo “defenderse”, era una calza, una remera y una pollerita. Sí, leyeron bien. Y aunque el contenido hubiese sido otro, nada justifica la cosificación, el hostigamiento y la violencia previa y posterior a su defensa. Esa bolsita le valió una dura piña en la cara. “Creí que perdía el ojo mientras caía y me golpeaba la cabeza contra el piso. Casi lo confirme que había sido así cuando vi sangre con el único ojo que podía abrir.” expresa en una publicación de Facebook que rápidamente se hizo viral.


Aún estando tirada y golpeada en piso el macho buscaba seguir acosándola. Un grupo de chicos lo alejó de ella y en el mismo instante llegó un policía que se encontraba cerca. El oficial fue a buscar al violento que permanecía escondido en un kiosco y lo detuvo. Tras la detención, la mira a Jenn a la cara y lanza una amenaza “Hija de puta yo voy a salir en ocho horas. Salgo y te vuelvo a buscar, te juro te mato”.


El agresor fue identificado como Emanuel Javier Castro y es reconocido por pedir plata en las líneas de colectivo 15, 65, 85 y 112. Tal como indicó en su amenaza, antes de consumarse un día del hecho, fue liberado y se encuentra en las calles totalmente impune y libre de culpas. ¿Por qué pasa esto? Cuando la víctima le preguntó al policía, entre dolores y llanto, cuánto tiempo iban a mantener preso al agresor, la respuesta que le proporcionó dicho efectivo fue “Bueno, bueno esto no es como en las películas”.

“Esto es violencia de género. No me quiso robar. No me quiso piropear. Me pegó por mujer. Por andar sola a las dos de la tarde. Porque contesté que no me puede amedrentar.” concluyó en su publicación.