Absolvieron a Belén | Triunfo del movimiento feminista

Escribir unas palabras a un día de la noticia de la libertad para Belén es más complicado de lo que parece. No sólo porque la mediaticidad y los ritmos actuales hacen que todo sea instantáneo y fugaz, sino porque es un caso que comenzó a ser bandera desde hace ya mucho tiempo.     

 

por Ailén Joseph

Escribir unas palabras a un día de la noticia de la libertad para Belén es más complicado de lo que parece. No sólo porque la mediaticidad y los ritmos actuales hacen que todo sea instantáneo y fugaz, sino porque es un caso que comenzó a ser bandera desde hace ya mucho tiempo.

Hace 2 años que Belén fue encarcelada injustamente por abortar. Por pobre y por mujer. Así lo dijimos en nuestros gritos. Y gracias al conjunto de todas nuestras voces fue que logramos ayer su efectiva liberación.

Estas palabras lejos están del amarillismo mediático acerca de qué pasó ese día fatídico donde nuestra compañera se vio privada de su libertad. Por el contrario, estas líneas pretenden servir para analizar lo que sucedió después.

Belén estuvo presa acusada de homicidio agravado por el vínculo. Detrás de esas palabras se esconden tantos fantasmas y políticas que son imposibles de enumerar.

Quiero hacer hincapié sin embargo en todo lo que se dijo posteriormente. Cómo nuestros cuerpos y nuestra sexualidad es tabú para la visión tele-transmitida y reproducida… donde de conchas no se habla, donde del clítoris no se sabe ni su existencia, donde menstruamos azul por alguna extraña combinación genética con Avatars que todavía no llegamos a conocer.

Pero ¡OJO! cuando aparecen los pelos, la sangre, los rollos; cuando una mujer aborta o tiene un aborto espontáneo, qué especialistas son todos en mujer, sexualidad y familia. Aparecen los paladines de la ética y la moral, en sociedad y en nosotras.

No son más que unos cara rotas los que se dan el lujo de opinar “aborto no”. Como si por su opinión fuese a desaparecer. El aborto existe y va a seguir existiendo.

La verdadera discusión que hay que dar en los tiempos que corren no es sobre qué tan mala mujer es la que decide abortar. La profundidad del asunto hoy en día está en poder ser agenda pública, porque nosotras demostramos que pisamos fuerte y marcamos agenda. Sin pelos en la lengua y con una línea definida. Discutir en todo ámbito, público o privado, que nos morimos. Que nos están matando.

El cuerpo de la mujer sigue viéndose como territorio de conquista. Y a todos los que piensan así les decimos: ya avanzamos mucho y no vamos a dejar que nos roben nuestras victorias.

Dimos inmensos pasos hacía adelante pero queda aún un largo y áspero camino por recorrer.

Para triunfar necesitamos que se debata y se profundice, que todas y todos nos paremos frente al patriarcado opresor y lo derrumbemos.

En las calles, en las camas y en las casas.

Porque Belén no es la primera ni va a ser la última.

Pero esta victoria es nuestra, y la vamos a defender como nos defendemos entre nosotras: con uñas y dientes pero sobre todo con mucho ovario.