El gobierno porteño busca realizar un mayor "control de disturbios", evitando las manifestaciones y piquetes protagonizados por organizaciones sociales.

A pesar de las críticas mayoritarias al uso de la fuerza pública para desalojar a los docentes que querían instalar la Escuela Itinerante y de un antecedente reciente como los estudiantes detenidos en Jujuy, la gestión de Horacio Rodríguez Larreta insiste en derivar mayores recursos estatales en el fortalecimiento de la flamante Policía de la Ciudad.

Según el diario Tiempo Argentino, la Subsecretaría de Administración de Seguridad porteña avanza en la “Adquisición de equipamiento antidisturbio”para enfrentar y dispersar los piquetes que cortan casi todos los días los accesos y las calles céntricas de la ciudad, eligiendo la vía de la mano dura para afrontar esta cuestión. El semanario dominical reveló que se prevé la compra de 1600 unidades de cascos, máscaras antigases, escudos antidisturbios y protectores de poliamida para todo el cuerpo. Asimismo, legisladores de la oposición denunciaron que se pretende comprar una importante cantidad de armamento “menos letal”. Esto incluye 100 carabinas y 200 lanzadores calibre 68 “para control de disturbios y neutralización de sospechosos violentos”, lo cual abre lugar a la utilización de postas de pintura o de goma y gas pimienta.

Frente a un incremento de la conflictividad social producto de las medidas anti-populares del gobierno de Cambiemos, las autoridades porteñas eligen el camino de la represión para paliar las protestas de las organizaciones sociales.