La politóloga Mariana Calandra, especialista en desarrollo,  investigadora y consultora para las Naciones Unidas y la Unión Europea, realiza un análisis de los acuerdos internacionales de Macri.

En tiempos convulsionados para la diplomacia -renuncia de la canciller Susana Malcorra incluída- hay un dato de la última gira del presidente Mauricio Macri por China que pasó desapercibido. Mientras le contaban al oído que el cambista brasileño Leonardo Meirelles reconocía ante la justicia argentina haber pagado 850 mil dólares de coimas al jefe de la AFI y su amigo personal, Jorge Arribas, para favorecer los negocios de la constructora Odebrecht en Argentina, Macri le pedía a su par chino, Xi Jinpin, fondos para el resurgimiento de la Iniciativa para la Integración de la Infraestructura Regional Suramericana. IIRSA -se la conoce en la región por sus silgas- pudo haber sido una de las víctimas del entierro del Alca en la Cumbre de Mar del Plata de 2005, pero en cambio fue reciclada dentro de la Unasur como el proyecto de integración latinoamericana en materia de infraestructura. Fue música para los oídos del gigante brasilero de la Construcción, pero también para la decena de bancos privados que financiaron varias de las obras. Una de ellas es precisamente el BNDES, involucrado también en el Lava Jato.
Por ese recorrido nos llevó la charla con la politóloga Mariana Calandra, especialista en desarrollo,  investigadora y consultora para las Naciones Unidas y la Unión Europea que hoy colabora con el espacio cultural El Ateneo Anarquista de Constitución, desde donde profundiza sus estudios sobre IIRSA. “No es más que la integración de las economías nacionales al comercio internacional en beneficio de potencias externas”, advierte, y señala los escándalos de corrupción detrás del proyecto y sus implicancias ambientales y sobre las comunidades originarias.

— ¿Cómo definir a la IIRSA en los momentos actuales, cuando ésta se presenta como una alternativa de integración regional en transporte, energía y comunicaciones?
– El año pasado fue fuerte el tema del Transpacífico, donde Argentina iba a ser observador regional y con la derrota de Hillary Clinton, se calmó este tema. Aunque no es que con Trump va a estar muy aislado. La IIRSA fue un proyecto del Área de Libre Comercio de las Américas (ALCA) por el año 2000. Varios presidentes como Néstor Kirchner, Evo Morales, Tabaré Vázquez, Lula derrotaron, fundan la Unión de Naciones Suramericanas (UNASUR) y dentro de éste: el Consejo Suramericano de Infraestructura y Planeamiento (COSIPLAN) que plantea la IIRSA. Es decir sólo se modifica el nombre y no es más que la integración de las economías nacionales al comercio internacional en beneficio de potencias externas.
En el financiamiento del COSIPLAN participan varios bancos privados y de desarrollo como el BNDES de Brasil, país que se propuso la idea de los “BRICS”, para llegar a ser una potencia mundial y ahora vemos que eso no está sucediendo. Además, es por los casos de corrupción vinculados al BNDES y el financiamiento que tuvo preferencia por las compañías brasileñas, donde está el conocido ODEBRECHT, para la obra pública, que sabemos que es un gran fuente de corrupción, porque les interesan grandes proyectos energéticos con grandes inversiones. Pensemos en América Latina, donde hay comunidades que dependen de un tanquero que provea el agua, no porque no tengan, sino porque les han privatizado las compañías mineras o la agricultura intensiva por ejemplo.
El proyecto de la IIRSA actualmente consta de diez ejes de desarrollo. No siempre esta palabra es positiva. Es la aceleración de la acumulación del capital que avanza en comunicaciones, energía y transporte como destructoras y contaminantes del medio ambiente, vitales para que el capital se concentre y se centralice. Mientras que de paso, obligan a esas comunidades a otras formas de vida empobrecida y dependientes del sistema.
— Quienes se oponen al IIRSA definen a estos ejes de integración como ejes de “despojo”. ¿Cuál es tu visión sobre el eje Capricornio que contempla el nordeste argentino y el Eje MERCOSUR-Chile?
– Los dos son ejes de despojo porque se están apropiando de formas de vida, que se ponen en duda, como el agua embotellada que antes no existía y hoy nos venden el agua en botella. Pienso en los últimos aludes como en Comodoro Rivadavia, donde aumentó los precios del agua mineral. Hablamos de despojo de territorios y el exterminio de especies, pueblos originarios y la apropiación del agua, ríos, bosques y cuando tú topas una parte llega a afectar a un todo, conocido como impacto ambiental. Cuando pienso en estas formas de despojo, pienso en Formosa, corazón del eje de Capricornio, donde hay como seis comunidades originarias: pilagaes, kom y otras que son vulnerables y sufren el abuso. Es una provincia donde hay cada vez más secuestros de niñas y de niños con fines de prostitución esclava. Prostitución que puede servir como otro negocio para satisfacer a grupos de hombres en los campamentos de las montañas. En Formosa hay un término fuerte entre la jerga: “salir a chinear”, que significa violar niñas.
— Si este proyecto abarca un impacto ambiental, conflictos con las comunidades afectadas y actos de corrupción que desembocarían en presiones sociales contra los gobiernos ¿quiénes serían los grandes beneficiados?
 Cuando comparamos el mapa de América Latina y el de África, desde la Colonia hasta los procesos de descolonización y el surgimiento de los estados-nación, determinamos que los metales extraídos de África y América Latina asentaron el sistema capitalista en Europa. Cuando Europa ya no pudo sostener a sus colonias en África, surge un nuevo dibujo de mapa que no sólo está representado por Francia o Inglaterra, sino por grandes compañías transnacionales: Shell o Exxon. Estos dibujos son muy similares a los de los ejes de integración o desarrollo de la IIRSA.
Además, estos planes se negocian a espaldas de los pueblos, sin ninguna participación. Pero también yo desconfío de las formas de participación porque lo que las comunidades pueden compartir, ya lo han hecho sin necesidad de violentar al otro o de apropiarse, y por cómo se conformaron los estados, donde hubo un genocidio y la no participación de los pueblos originarios para asentar las identidades locales. Es decir una identidad cultural propia, para que no sólo hablen el mismo idioma sino que consuman los mismos productos y las mismas ideas.
— ¿Cuál crees que es la intención de Mauricio Macri, al recomendar a China apoyar a la IRRSA, en la reunión que mantuvo en Pekín este 15 de mayo?
– El actual Gobierno necesita urgentemente dólares. Macri pensaba que podía desestimar a los movimientos populares, muchos de los cuales fueron impulsados por el populismo. Macri pensó que podía negociar los subsidios con las clases pobres porque creyó que iba a tener otro cuadro económico: el apoyo de los empresarios, pero esto no terminó sucediendo. La cultura empresarial argentina no es la de arriesgarse ni de innovar, sino invertir en algo que ya esté generando capital. El actual gobierno necesita que entre plata porque con la crisis de Brasil, se va a devaluar mucho más el Peso. Recordemos que la economía argentina sigue atada al Dólar y por ende le conviene que se gesten estas obras para así no tener que liberar dólares. Sin embargo, para que entre el circulante hay una condición: que les compremos su tecnología obsoleta, a pesar del viento y el sol que tiene Argentina.