Arrinconados por la crisis del sector, las patronales precarizan, despiden y cierran medios, lo que afecta la pluralidad de voces, la libertad de expresión y la calidad de los productos periodísticos.

Gremios de prensa movilizan al Obelisco para denunciar que en los últimos 18 meses se perdieron 2500 puestos de trabajo. 

Trabajaores de Telam

Entre las tres y media y las seis y media de la tarde del martes, Telam, la agencia de noticias del Estado, no emitió un sólo cable. Esa materia prima sin la cual no se producen muchas de las noticias faltó durante cuatro horas en las redacciones y producciones de radio y televisión de todo el país. Reunidos en asamblea, los trabajadores de prensa de la agencia decidieron ese mediodía -en la víspera del día del periodista- un cese de tareas. La razón: 6 de ellos habían sido despedidos. La novedad había tomado por sorpresa a la comisión interna, pese a que llevaban varias semanas de intensa actividad gremial en defensa de otros 160 puestos de trabajo del área publicitaria, en riesgo desde que sus tareas cotidianas fueran absorvidas por decisión unilateral de jefatura de Gabinete. “Los despidos fueron un vuelto por la lucha que venidos dando contra el ajuste en nuestro medio”, aseguró en diálogo con El Grito del Sur uno de sus delegados, Francisco Basualdo. Esta tarde volverán a faltar cables: los trabajadores de Télam aportarán una de las columnas más nutridas en la movilización hacia el Obelisco que convocan los gremios de prensa más combativos.
En el sector privado la mano viene aún más torcida: la semana del periodista arrancó el lunes con 14 despidos en la revista veintitrés, que cerró definitivamente. Veintitrés pertenecía al implosionado grupo Spolzski-Garfunkel (ex Tiempo Argentino, Radio América y CN23), que se la vendió a los hermanos Olmos, dueños del diario Crónica y del canal homónimo de las placas rojas. Los Olmos habían decidido que la revista fuera digital, pero luego la cerraron. De los 21 profesionales que venían con el “paquete”, sólo tomaron siete, que fueron reubicados en otros medios del grupo.
El grupo “del empresario ladrón” de Spolzski -tal como lo describen los gremios de prensa- fue responsable a principios de 2016 de 800 despidos en el gremio periodístico. El fin del proyecto multimediático del ex candidato a intendente de Tigre por el FpV fue un signo de época: inauguró uno de los tiempos más difíciles para el periodismo, porque se comprueba la falta de sustentabilidad de las empresas y la carencia de herramientas patronales para acondicionar sus productos a la nueva realidad de los consumos. La variable de ajuste siempre es el periodista. “Éste y el anterior fueron los peores años para el gremio desde la vuelta de la democracia”, sisntetizó al Grito Tato Dondero, delegado de Página/12. “Hay una ofensiva patronal que es incluso peor que en los 90. Precarización laboral, salarios a la baja, cierre de medios, pérdida de puestos de trabajo y una connivencia inédita entre empresarios de medios y Gobierno, que se ponen de acuerdo para quitarnos derechos”, explicó.
Para Dondero, hay “una crisis en el diario papel, ya no se ven jóvenes con el diario bajo el brazo como en otras épocas. Las patronales, en vez de invertir en buscar soluciones para adaptarse, optan por precarizar la tarea del periodista: tiene que escribir la crónica, sacar fotos, filmar, subir a la web. Hace el trabajo de tres por un sólo salario. Revertir esa situación es una de las luchas fundamentales que tenemos”, detalló.
El peor año para el periodismo desde la vuelta de la democracia tiene su explicación en números fríos: según FatPren, 2500 trabajadores fueron despedidos de sus respectivos medios desde la llegada de Cambiemos al Gobierno. Buena parte de ellos corrieron por cuenta de los medios que recibían pauta oficial del kirchenrismo (800 millones en un puñado de años en el caso del grupo Spolszki). Para citar otros dos ejemplos: la crisis de Radio del Plata, propiedad de Electroingeniería (vinculada a Julio De Vido), cuyos trabajadores cobran el sueldo en cuotas desde hace 8 meses; en Página/12, hubo el año pasado 8 paros por mejora salarial, que no fue correspondida por su nuevo dueño, Víctor Santamaría, que viene del Sindicalismo.
La crisis se hace extensiva a medios afines a la actual administración, como Clarín o Telefé, que vieron acrecentados sus negocios. Ambos medios impulsaron retiros voluntarios al interior de las redacciones. En el caso de Clarín, la medida alcanzó a 250 periodistas. En Telefé está por verse. Ya en abril, el grupo Atlántida-Televisa (el más importante de toda América Latina) decretó el cierre de sus revistas de nicho, dejando 25 trabajadores en la calle.
El panorama se completa con la persecución gremial. A la falta de democracia sindical histórica en los grupos Perfil y Clarín, se sumó recientemente Infobae, de Daniel Haddad, que aplicó un aumento del 20 por ciento a cuenta de la paritaria (cerrada por el gremio Utpba, un “fantasma” prácticamente sin afiliados), pero dejó afuera del beneficio a la comisión interna y los miembros de la junta electoral.
“Todo redunda en una falta de voces. Al no haber trabajo, y sumado a la precarización, faltan voces que digan cosas, lo que vulnera la libertad de expresión y genera una pobreza de contenidos muy evidente, de lo cual las patronales son conscientes, pero sólo les interesa ajustar”, resumió Dondero.

Luces

“Hay que salir a pelear”, dice Dondero pocas horas antes de la marcha de hoy. “Lo positivo de esta situación es que pudimos lograr una articulación y una solidaridad entre las redacciones, algo difícil de conseguir. Hay un grado de conciencia en los trabajadores de prensa que es un activo importante para encarar la lucha”.
Basualdo, de Telam, coincide. La marcha de hoy, es “una rareza en América Latina”, razonó. “Salvo en el caso de México, no hay marchas de periodistas, algo como lo que estamos haciendo acá. Se da una situación interesante: los periodistas estamos saliendo de esa visión tradicional liberal, que concibe la profesión como algo individual, y buscamos soluciones colectivas. Es una situación propia de nuestro país, que tiene una clase obrera combativa”, profundizó.