Juan Pablo Mantello, docente e hijo de la directora y el militante desaparecido Osvaldo Mantello, dialogó con El Grito del Sur y explicó el trasfondo de esta decisión.

Reyes arrancó educando a las mujeres de AMMAR (Asociación de Mujeres Meretrices de la Argentina), y fueron ellas quienes después empezaron a llevar niños y niñas al lugar para que reciban educación. El Isauro Arancibia comenzó en 1998 funcionando en la sede de la CTA Capital con una docente y 15 niños, actualmente cuenta con 77 docentes y más de 300 chicas y chicos. El crecimiento de la institución introdujo nuevas demandas que no han sido solucionadas por el Gobierno de la Ciudad.

No cuentan con un edificio propio y en el que se dictan las clases hoy en día, ubicado en Paseo Colón 1318, corren peligro debido a la construcción del Metrobus sobre la avenida. “Son muy vagas las propuestas que hacen” dijo Mantello en referencia a la falta de alternativas ofrecidas por el macrismo para mudar el Isauro. “No somos un centro educativo, somos una escuela” agregó en función de uno de sus reclamos principales. Buscan ser reconocidos​ como escuela para darle un marco legal que proteja a la comunidad educativa. “Ahora los docente llegamos al Isauro a través de programas. Si quisieran desarticular la institución les resultaría muy fácil” se lamentó.

Susana Reyes ha estado al frente de la lucha por el reconocimiento y el edificio propio desde hace años y se ha convertido en “un ejemplo” para sus pares. Al igual que Raquel Papalardo, rectora del Mariano Acosta a la que también pretenden apartar, está en edad de jubilarse y “utilizan ese argumento -desde el gobierno- para deshacerse de quienes luchan por la educación pública” apuntó Mantello.