La "nueva" policía de la Ciudad sigue reproduciendo la clásica práctica policial de disparar a sangre fría contra jóvenes pobres. La víctima esta vez fue Cristian Toledo, "el Paragüita", como lo llamaban sus amigos de la villa 21-24 de Barracas. El joven volvía de bailar y fue acribillado en la madrugada del sábado.

Cristian Toledo, un joven de la villa 21-24 que volvía de bailar acompañado por dos amigos, fue asesinado el sábado a la madrugada por el policía de la Ciudad Adrián Gustavo Otero, quien fue rápidamente identificado y se encuentra detenido.

No es el primer caso de gatillo fácil en la villa 21-24. En agosto del año 2014, luego de un presunto robo a dos integrantes de la Policía Federal, dos hermanos terminaron muertos a balazos. Al igual que en aquella ocasión, el hecho generó un fuerte repudio popular, dado que vecinos y familiares se manifestaron ayer por la tarde en las puertas de la comisaría 30, en medio de un operativo policial que finalmente no reprimió a los manifestantes.

En diálogo con la Agencia Paco Urondo, la abogada Ana Adelardi aseguró que “el auto en el que iba no tiene ninguna marca de ningún piedrazo, o sea que no hubo realmente ninguna agresión. Sí, el auto en el que iban los chicos tiene impactos de bala y provocó la muerte de Cristian” y agregó que “las pericias en la escena las hizo Gendarmería Nacional, lo cual está bien porque hay que apartar a la fuerza a la cual pertenece el presunto autor en todos los casos, esto es por el código procesal penal”.

La víctima es conocida por el barrio como “el Paraguita”, trabajaba todos los días en la ferretería de Osvaldo Cruz y pasaje Padre Daniel de la Sierra. El policía, por su parte, intentó justificar su accionar por una persecución, aunque en los hechos no hubo intercambios de disparos.