Esta semana distintos colegios porteños realizaron actividades para debatir sobre el proyecto del Ministerio de Educación que se propone rediseñar el perfil de estudiante, docente y egresado.

Luego de que la cartera educativa conducida por Soledad Acuña difunda el proyecto “Secundaria del Futuro”, que plantea cambios radicales en la forma de enseñanza del nivel medio, docentes y estudiantes empezaron a movilizarse para expresar su rechazo.

El paro docente del jueves último llevaba entre sus consignas el repudio a dicho proyecto. Además, a través de asambleas y reuniones las y los estudiantes secundarios empezaron a discutir diversas medidas para enfrentar la reformar que califican como “anti-educativa”. A lo largo de la semana distintos colegios han decidido tomar pacíficamente sus establecimientos. Hasta el momento son seis los que permanecen ocupados: Rogelio Yrurtia, Bellas Artes Manuel Belgrano, Técnica 33, Antonio Devoto, Liceo 9 y Moreno.

El Centro de Estudiantes del Liceo 9 denunció este miércoles que el martes por la noche oficiales de las fuerzas de seguridad ingresaron al establecimiento donde se encontraban los menores, sin previa autorización, para hostigarlos y amenazarlos. “Luego de una hora de conversación, éstos se retiraron advirtiendo que ante cualquier actitud que perjudique a los vecinos, iban a volver y no de una forma amable.” informan los estudiantes a través de un posteo de Facebook.

El hecho no finalizó ahí, “cuando un compañero salió a abrir la puerta, fue fotografiado desde un auto” cuentan asustados los jovenes que permanecen dentro del edificio “en defensa de la educación pública y de calidad”.

En una misma línea, desde la Coordinadora de Estudiantes de Base (CEB) planifican una movilización para el 6 de septiembre que irá desde el Palacio Pizzurno hacia el Ministerio de Educación porteño. Denuncian que la “Secundaria del Futuro” implica: una imposibilidad a la hora de aplicarla por la falta de infraestructura, tiempo y capacitaciones docente; segmentación de la educación y estimulación del abandono después de segundo año; reducción de contenidos y orientaciones; precarización laboral en quinto año, entregando la educación pública a empresas privadas; flexibilización y degradación laboral docente; no tiene en cuenta la educación sexual integral.