En el día de San Cayetano, más de 300 mil personas atravesaron toda la capital a lo largo de diez kilómetros para exigirle al Gobierno "techo, tierra y trabajo". En lo que fue la movilización mas importante del año desde la concentración convocada por la CGT en marzo, se criticó en duros términos la política económica, cuando faltan apenas seis días para las elecciones.

El punto de partida fue la Iglesia de San Cayetano, en Liniers, donde cientos de feligreses mantuvieron una vigilia desde anoche para pedir trabajo, como cada año. El de llegada, la Plaza de Mayo, pasadas las tres de la tarde y tras una peregrinación de más de diez kilómetros a lo largo de la Avenida Rivadavia. El bloque de organizaciones sociales que nuclea a la CTEP, Barrios de Pie y la CCC cumplió hoy con su segunda prueba de fuego en la calle, a un año exacto del debut de una coordinación que logró imponerle al Gobierno la sanción de la ley de Emergencia Social y que pidió esta vez por la Emergencia Alimentaria. “No podemos vivir emparchando la situación cuando se se está destruyendo el tejido social. Necesitamos políticas de Estado”, exigió desde el escenario montado de espaldas a la Casa Rosada el referente de la CTEP, Gildo Onorato, durante el acto de cierre.

Bajo la consigna “Pan, Paz, Tierra, Techo y Trabajo” marcharon unas 300 mil personas, según las organizaciones convocantes. Fue una de las movilizaciones más masivas desde el acto de marzo de la CGT previo al paro general de mayo. Varios sindicatos de la central obrera, que abrió el año pasado un proceso de unidad con el sector que representa a los desocupados y trabajadores informales,  aportaron sus columnas, lo que también hizo la CTA. Tanto arriba del escenario, a la hora de los discursos, como abajo, en los cantos y los carteles de los movilizados, el tono fue de protesta y franca confrontación con la política económica del Gobierno, cuando faltan apenas seis días para las PASO.

“Ya no pueden ocultar que son un Gobierno de ricos y para ricos. Hace horas Macri fue recibido por la Sociedad Rural con un aplauso enorme. Nos impusieron una economía agroexportadora que nos somete a la dependencia. Esta economía que producía trenes y aviones, hoy importa hasta los durmientes de un ferrocarril”, apuntó contra el Presidente el referente de la CCC, Juan Carlos Alderete.

En la previa, una de las consignas de la jornada fue “el hambre no espera”. Los convocantes, con fuerte inserción en los barrios del conurbano y en las organizaciones de pequeños productores del interior, le exigen al Gobierno la sanción de una norma que amplíe los fondos destinados a los comedores populares y fije una cuota alimentaria mínima para los trabajadores desocupados, algo que sucede en varios países de la región. Se basan en lo que describen como “un aumento considerable de los índices de pobreza e indigencia”.  En ese punto hizo hincapié el referente de Barrios de Pie, Daniel Menéndez: “Estamos acá porque se avanzó en el cierre de pymes, de comercios; cada vez concurren más chicos a nuestros comedores, por eso pedimos que fortalezcan el presupuesto de nuestros comedores infantiles, comunitarios”, sostuvo.

“Nuestro sueño no es vivir en emergencia”, siguió Menéndez, “sino tener trabajo y poder llevarle un pan a las mesas de nuestros hijos; por eso le pedimos al gobierno que revisen el plan económico que están llevando a cabo porque sino estaremos en las calles hoy y todos los días que sean necesarios”. A esa hora, llegaban los primeros manifestantes de la convocatoria (organismos de derechos humanos y organizaciones sociales y políticas), también en Plaza de Mayo, para exigir la aparición con vida de Santiago Maldonado, el joven que lleva seis días desaparecido tras una represión de la gendarmería en Chubut. Por él también se pidió desde el escenario.

Otro de los reclamos de las organizaciones fue la aplicación de la ley de emergencia social, varios de cuyos artículos están trabados por el ejecutivo. Aquella ley llegó a sancionarse en un trámite express durante las sesiones extraordinarias del año pasado. La Casa Rosada, que en un principio se opuso a su tratamiento (implica la erogación de 30 mil millones de pesos hasta 2019), retrocedió a último momento ante la amenaza de las organizaciones de pasar la navidad en el Puente Pueyrredón. La ley salió por un tubo de ambas cámaras, pero el Gobierno todavía no implementó dos artículos clave: el salario social complementario y el registro de trabajadores de la economía informal.

“Queremos darle un fuerte mensaje al gobierno, a la dirigencia política y a la sociedad: el hambre no puede esperar los tiempos electorales. Hay que dar respuestas concretas, efectivas. Hemos ido al Congreso para debatir las mejores propuestas con el mayor consenso posible”, sentenció Onorato.