El Ministerio de Educación porteño proyecta implementar una reforma educativa en el nivel secundario que ya está en carpeta y fue bautizada como "Secundaria del Futuro". Apunta a que los estudiantes del último año realicen pasantías en el sector privado, aunque hasta ahora no dieron precisiones sobre en qué condiciones. Además, recorta las horas docentes. Oposición de los gremios.

El Ministerio de Educación de la Ciudad de Buenos Aires dio a conocer en las últimas semanas distintos borradores de un nuevo proyecto de reforma educativa que ya está en carpeta y fue bautizado como “Secundaria del Futuro”. Se trata de modificaciones sustanciales al esquema actual de educación media, que introducen en la escuela pública conceptos provenientes del sector empresarial y corporativo. De aprobarse, los alumnos del último año de la secundaria se verán obligados a realizar “pasantías” en el sector privado como parte de la currícula. Una prueba piloto del nuevo esquema comenzará a aplicarse el año próximo en 16 escuelas.

El cambio de la metodología tradicional de enseñanza estima modificar el esquema de La Nueva Escuela Secundaria de Calidad (NESC), aplicada recientemente, bajo una estructura “innovadora” que divide los años del secundario en un modelo de cuatro ciclos: Tiempo preparatorio (10 días). Ciclo Básico (2 años), Ciclo Orientado (2 años), Año integrador y formativo del “más allá de la escuela”. Este último punto, que abarca el último tramo de formación, es que ya generó rechazo en los gremios docentes y en la comunidad educativa.

De aprobarse la reforma, los y las estudiantes del último año de la secundaria deberán cumplir con dos actividades obligatorias: la aplicación de los aprendizajes “en empresas y organizaciones académicas, científicas, tecnológicas, humanitarias, artísticas”, y el desarrollo de “habilidades emprendedoras”, con el objetivo de aplicar lo aprendido durante los años anteriores. Hasta ahora, los ejemplos de “pasantías” en empresas privadas que esbozó el ministro de Trabajo Jorge Triaca se limitaron a MacDonalds. Aún no hay precisiones sobre qué tipo de criterios o de convenios entrarían en juego para la selección de dichas empresas.

Otra más contra los docentes

Otro de los puntos que traerá cola es el referido a los maestros. La reforma plantea que el docente deberá dedicar el 30% de la clase a la introducción de contenidos nuevos y el restante 70% al aprendizaje “autónomo y colaborativo” para el que se servirán de “facilitadores y guías”. Desde la Unión de Trabajadores de la Educación (UTE) denunciaron que esa modificación deja afuera a una enorme cantidad de personal docente y viola el estatuto gremial. Así se lo expresaron representantes del gremio a los propios funcionarios del ministerio en una reunión este lunes, en la que expresaron su rechazo a la reforma “por considerarla un retroceso para la educación pública ya que promueve las viejas políticas de flexibilización de los años ’90″, según expresaron en un comunicado posterior. La reforma, según UTE, “pone en riesgo los puestos de trabajo de muchos docentes, y propone un perfil de egresados de la escuela secundaria funcional a las necesidades y requerimientos empresariales de mano de obra barata y sujetos acríticos. La UTE rechaza cualquier reforma que no conciba a lxs estudiantes como sujetos libres, críticos y socialmente responsables”.

Lenguaje PRO

Los bocetos de reforma educativa difundidos por el ministerio a cargo de Soledad Acuña plantean que las escuelas secundarias tendrán como objetivo “formar a un Ciudadano del Siglo XXI”, término tan ambiguo como sugestivo si se toma en cuenta el historial en materia educativa de las sucesivas gestiones del PRO en la ciudad. “Emprendedurismo” y “flexible” son sólo algunos de los curiosos términos utilizados en el proyecto.

A su vez, esto se deslinda de otro de los puntos nodales de la reforma presentada como una mejora digna de aplausos. “El objetivo no está centrado en el aprendizaje de contenidos, sino en el enfoque por capacidades necesarias para desenvolverse en la sociedad del futuro. Los alumnos son los responsables de planificar y estructurar el trabajo y elaborar el producto para resolver la cuestión planeada que responde a temas ligados a la realidad”. El referirse a la educación secundaria bajo los mismos términos en los que se lee un brief publicitario deja entrever cuál es el verdadero propósito de esta reforma bajada desde la gestión de Rodríguez Larreta.

Esta reforma se da en consonancia con lo sugerido por la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), el mismo organismo internacional que promovió las pruebas PISA. Un plan de evaluaciones que fue rechazado por toda la comunidad educativa debido a la estigmatización que significaban sus instancias evaluativas externas, diseñadas por empresas multinacionales que no contemplaban, entre otras, las diferentes realidades sociales del alumnado. El caso del Operativo Aprender –forma en la que nombraron la jornada de evaluaciones- tuvo mucha resonancia en marzo del año que corre por las desafortunada frase que lanzó Macri al momento de exponer algunas de las conclusiones: “la terrible inequidad de aquel que puede ir a la escuela privada versus aquel que tiene que caer en la escuela pública”.