En lo que va de la gestión de Horacio Rodríguez Larreta, los principales indicadores sociales tomados en su conjunto muestran un deterioro en la calidad de vida de los porteños: aumentó el desempleo y el costo de vida –tarifazo incluido– detonó los salarios. Crecieron la mortalidad infantil y el número de personas en situación en calle. En el sur de la ciudad, el panorama es aún peor.

El ajuste pega con fuerza, también en la ciudad más rica del país. Poco sirvió el decretazo de Mauricio Macri al inicio de su gestión, en enero de 2016, que triplicó los fondos coparticipables para la Ciudad. No hay indicador social que muestre una mejora en las condiciones de vida de los porteños desde que Horacio Rodríguez Larreta recibió el mando de manos de su jefe. Las cifras de desempleo, pobreza e inflación que emite el Gobierno, a través de la Dirección de Estadísticas y Censos de la Ciudad, comprueban que cada vez se vive peor. La misma situación revelan informes realizados por organizaciones no gubernamentales, como Unicef, que analizó y comparó las muertes de bebés en los últimos años con el pasado reciente. El primer censo de personas en situación de calle, llevado adelante a pulmón por referentes de paradores y centros de integración y con participación de la Defensoría del Pueblo de la Ciudad, registró por su cuenta un aumento del 20 por ciento en el último año de la población que vive en la peor de las condiciones. La lista de problemáticas es amplia y se agrava en los barrios del sur, que en comparación con las comunas del norte parecen formar parte de otro paisaje: de la avenida Rivadavia para abajo, todos los números empeoran.

  • Trabajar cansa. A principios de junio, la Dirección de Estadísticas y Censos porteña presentó un informe que revela que la desocupación en la ciudad de Buenos Aires llegó al 9,4 por ciento en el primer trimestre, lo cual implica un incremento del 0,8 por ciento en términos interanuales. El número final, sin embargo, es un promedio entre los barrios del sur y del norte, por lo que no representa las diferencias graves entre ambas geografías. En los barrios del sur, la desocupación es del 14,3 por ciento,y en el norte, del 6,5 por ciento. Entre varones y mujeres también hay disparidad: con un 11,6 por ciento, las mujeres sufren más desempleo que los hombres (7,4).
  • Pobres e indigentes. El último informe difundido por el gobierno porteño, de principios de agosto, situó la pobreza en el 14,9 por ciento, lo que representa un universo de poco más de 450 mil personas. La cuenta se basa en el piso de ingresos que una familia tipo -matriomonio de 35 años con dos hijos varones de 9 y 6 años- necesita para sobrevivir: 14.620,027 pesos mensuales. Los indigentes, según el mismo relevamiento, son el 4 por ciento, unas 163 mil personas que no cubren la canasta básica de alimentos. Para el gobierno, el conjunto de la muestra se tradujo en una reducción de la pobreza y la indigencia respecto de la última medición de 2016, en la que se habían traducido las consecuencias del ajuste a nivel nacional. Entre las razones, el estudio señala que “hubo una leve mejora en los hogares y personas en condición de pobreza extrema”.
  • Situación de calle. En el año 2016, el jefe de Gobierno Horacio Rodríguez Larreta dijo en el programa de Mirtha Legrand que en la ciudad de Buenos Aires había 876 personas en situación de calle efectiva. Ya este año, el funcionario macrista Maximiliano Corach sostuvo que eran 1066 que vivían a la intemperie. Estos números fueron criticados por las organizaciones sociales que trabajan con esta problemática, porque “sólo releva algunos barrios y no incluye a todas las personas que están en riesgo de calle: quienes están alojados en instituciones de manera transitoria, quienes están en hoteles bajo subsidios y amparos, quienes están notificados o con resolución de desalojo, quienes duermen en estructuras temporales o asentamientos”, le explicó a El Grito del Sur Horacio Ávila, de la organización Proyecto 7.  El primer censo popular arrojó datos alarmantes: son 5872 las personas sin techo en la Ciudad de Buenos Aires, cifra casi 6 veces mayor a la que reconoce el gobierno porteño. De las 5872 personas sin techo, 1478 forman parte de la población que deambula por los paradores nocturnos que ofrece el Gobierno, y 4394 viven directamente en la calle. El 20 por ciento se sumó el último año, dato con el coinciden las estadísticas oficiales.
  • Tarifas y clase media. Según el ejecutivo porteño, el 55 por ciento de los hogares de la ciudad es de clase media, unas 714 mil personas, lo que implica un crecimiento de dos puntos porcentuales respecto del primer trimestre del año pasado. De todas formas, también crecieron los sectores medios “frágiles” y “no pobres en riesgo”: hoy constituyen el 9% de los hogares y 9,3% de las personas en el primer caso, y el 7,6% de los hogares y 8,2% de las personas en el segundo. Además, el ministro de Energía, Juan José Aranguren, aseguró que “hacia fin de año se hará una revisión tarifaria” para la electricidad y el gas. De esta forma, la inflación parece no tener fin en un contexto de paritarias a la baja y caída de ventas en el mercado interno, con graves consecuencias en la situación social de cada vez más personas.
  • Mortalidad infantil. En el distrito con el PBI per. cápita más alto del país, también se produjo un incremento de la mortalidad infantil. La Tasa de Mortalidad Infantil (TMI) es considerada como uno de los indicadores más importantes sobre la situación de salud de una población, en tanto se vincula profundamente con el nivel de pobreza de una sociedad y el grado de desarrollo de un país. Una reciente evaluación técnica encargada por el gobierno porteño a UNICEF Argentina devela que el año pasado se registraron 36 muertes más de bebés menores de 1 año que en 2015. Durante 2016 hubo 282 defunciones de menores de 12 meses y en 2015 fueron 246, por lo que estos datos permiten calcular una TMI en CABA para el año pasado de 7,2 frente a los 6 puntos registrados en 2015, que acompañaron el histórico descenso de la mortalidad infantil en nuestro país a un dígito (9,7). Sin embargo, en relación a estos datos es preciso realizar una aclaración: especialistas han señalado que las cifras absolutas de muertes infantiles en la CABA son relativamente bajas, por lo cual pocas defunciones anuales modifican sensiblemente la tasa, y que es más relevante ver tendencias, por lo menos de tres años. De acuerdo con la fundación Soberanía Alimentaria, el sur de la ciudad ha sido afectado por la disminución del gasto sanitario público y por medidas regresivas tales como la devaluación de diciembre del 2015, que ha generado más de 1 millón de nuevos pobres en nuestro país durante el año pasado. “La terrible desigualdad existente al interior de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires (jurisdicción con el PBI más alto del país) permite inferir que la mayoría de esas muertes corresponden a niños y niñas de las comunas del sur de la ciudad”, afirman integrantes del organismo. Cabe resaltar que, entre 2007 y 2013, la tasa de mortalidad infantil sólo disminuyó en la región norte, zona más rica de la ciudad.

No ser pobre es la cuestión

Muchas veces las estadísticas no reflejan en forma pura el fondo de las realidades. Sin embargo, los datos son una herramienta útil para aproximarnos a la medición del panorama social: hoy cada familia necesita un ingreso de más de 500 pesos por día para no ser pobre. En un contexto de medidas económicas de ajuste, los indicadores sociales en la ciudad de Buenos Aires distan de ser los ideales y en el corto plazo no se espera un mejoramiento sustancial de la situación.