Cuando se publique el decreto prometido por el Presidente que prohíbe que familiares de funcionarios ocupen cargos públicos, al menos cuatro familiares directos del jefe de Gabinete, Marcos Peña, se quedan sin trabajo. Un repaso nombre por nombre.

En la búsqueda de “un Estado más ágil, atento y preparado para funcionar mejor”, tal como lo formuló hoy en conferencia de prensa, el Presidente está dispuesto a firmar un decreto para que los familiares de los ministros ya no puedan ocupar cargos en el Estado nacional. “Y espero que en las provincias y los municipios sigan el ejemplo”, agregó frente a los periodistas en Casa Rosada. El anuncio fue esta mañana en el marco de la presentación formal del plan de ajuste y “transparencia” en el Estado con el que el Gobierno pretende ahorrar 15 mil millones de pesos este año y que, según advierten por lo bajo varios delegados de ATE Capital, traerá consigo una nueva tanda de despidos masivos en varios ministerios y organismos descentralizados, como los que ya vimos esta semana en el INTI y en Río Turbio.

“A partir de ahora, los familiares de los ministros no van a poder ser parte del Gobierno. Lo lamento, porque vamos a perder colaboradores valiosos, pero queremos avanzar en transparencia”, enfatizó Macri. Quizás golpeado por el Affaire Triaca (o avergonzado: en Davos no debe ser bien visto que un ministro ande ventilando involuntariamente los tratos que los ricos dispensan a sus empleados en la intimidad), Macri dijo estar decidido a poner fin al nepotismo estatal, tan caro a su gestión como a las anteriores (la práctica, se sabe, existe desde tiempos inmemorables en la política).

“Mi familia es muy grande”

Entre todos los escuchas de la primera conferencia de prensa presidencial del 2018 hubo uno que seguramente transpiró demasiado. El jefe de Gabinete, Marcos Peña Braun, colocó al menos cuatro familiares directos en puestos clave del Estado, con el que además varias de las empresas familiares mantienen contratos y licitaciones, con sus respectivos conflictos de intereses. “Mi familia es muy grande”, respondió Peña Braun al ser consultado por la licitación que la empresa Esplendor, propiedad de sus primos maternos Sebastián y Carlos Braun, ganó en concurso para hospedar a los pilotos de Aerolíneas Argentinas, en 2016.

Si Macri firma el decreto que prometió hoy, el primero de la lista en caer sería nada menos que el secretario de Comercio, Miguel Braun. Miguel es el primo de Marcos, y también el primo de Carlos y Sebastián. Los Braun, la rama materna del clan, son dueños del supermercado La Anónima, famoso en el sur del país por su posición monopólica, lo que le valió entre los paisanos el apodo popular de “Ladrónima”.

Miguel Braun lleva ya dos años como Secretario de Comercio, pero varios más en cargos que suscitarían conflicto de intereses. De carrera en la fundación Pensar (uno de los principales Think –Thank macristas), fue director del Banco Ciudad durante las gestiones de Mauricio Macri como Jefe de Gobierno porteño. Los Braun son también accionistas del Banco Galicia.

No vamos aquí a diseccionar los lazos de los Peña Braun con los negocios en el Estado ni su intrincado árbol familiar de ex funcionarios, empresarios vinculados a la dictadura y cuadros económicos que aportó a las más diversas estructuras de la burguesía nacional, para lo cual recomendamos leer el libro Macristocracia de Fernando Cibeira o este artículo del portal Nuestras Voces. Pero sí dejamos una yapita: el caso de Alejandro Jaime Braun Peña, curioso primo lejano de Marcos, que lleva su mismo apellido de forma capicúa y es, cuando no un testaferro, un probado operador de los negocios de los Macri en el sector productivo del campo salteño. Esa historia es bien conocida, para más ingresar a los registros de propiedad que investigó la ONG ambientalista Greenpeace. Alejandro Jaime Braun Peña figura como el comprador de la primera de las estancias de los Macri en el departamento de San Martín, Salta, El Yuto SA, cuyo registro catastral a manos de Sideco Americana figura desde el año 1997. Los Peña Braun ya hacían negocios con los Macri por lo menos cinco años antes de que Marcos se sumara, en 2002, a hacer carrera política dentro de RecreAr, el ancestro partidario de Pro, como flamante politólogo recibido del Di Tella.

Andresito, Pancho y Gonzalito

Marcos va a tener la ingrata tarea, si Macri decidiera firmar el decreto que hoy prometió, de enviarles el telegrama de despido a sus hermanos Ignacio y Andrés Peña. Ignacio, el hermano mayor, fue nombrado asesor del Ministerio de Modernización, Innovación y Tecnología (NdR: no es broma, el ministerio con el nombre más redundantemente New Age del mundo efectivamente existe) de la Ciudad de Buenos Aires, cuyo titular es Andy Freire. Entre sus funciones está la de coordinar una “mesa de superemprendedores”.

Otro hermano de Marcos, Andrés Peña Braun, ocupa un cargo como Subsecretario en el Ministerio de Producción. Su sueldo, según el Boletín Oficial, es de 127 mil pesos mensuales. Es el segundo más importante entre los salarios de familiares de ministros, sólo superado por el de María Carla Piccolomini, la señora esposa del ministro de los despidos, Andrés Ibarra, a quien la Televisión Pública le deposita unos 141 mil pesos cada mes en su caja de ahorros.

Este resumido conteo finaliza con Gonzalo Robredo, primo hermano de Marcos, director ejecutivo del Ente de Turismo de la Ciudad de Buenos Aires. Si el decreto presidencial lo llegara a perjudicar, de hambre no se va a morir: le quedará otra changuita como “cocinero personal” del Presidente.