El Centro de la Memoria Virrey Cevallos organiza este viernes a las 19hs un homenaje a los murgueros desaparecidos durante la última dictadura militar. ¿Quiénes eran y cuál fue su historia?

La memoria se construye y eso lo aprendimos a base de golpes. Después de un largo proceso de lucha, de memoria y de reivindicaciones comprendimos que la historia de los pueblos es una arena en disputa y que tenemos la tarea de abonarla para que siga viva y evitemos tropezar dos veces con la misma piedra.

Bajo la consigna “Carnaval por la memoria – Homenaje a los murgueros desaparecidos”, el ex Centro de Detención Clandestina Virrey Cevallos (Virrey Cevallos 630) organiza este viernes a las 19hs en un evento al aire libre. La actividad busca recuperar la memoria, la historia y la militancia de aquellos murgueros comprometidos con su realidad, desaparecidos durante la última dictadura cívico-militar.

Son ellos:

Marcelo “Pichi” Castello

Nació en Capital un 16 de diciembre de 1950. Era delegado sindical en FOETRA y participaba de la murga “Los Descamisados de Liniers”. En el barrio, desde jovencito, era quien agrupaba a todos para jugar a la pelota los días sábados. (…) Al comienzo de los ‘70, con otros amigos y compañeros de la militancia y del barrio, abrieron una librería, llamada Megafón. (…) El local partidario de militantes de la JP Liniers fue un lugar de encuentro y de formación política de jóvenes,y el rol de Marcelo fue de suma importancia. Desde allí, chicas y chicos partimos a Ezeiza a recibir al General, participamos de pintadas callejeras y marchas y armamos una murga “Los Descamisados de Liniers”, con la cual aportábamos nuestras canciones militantes en cuanto acto y peña lo requerían. Ahí Marcelo era uno más. Era uno de esos pocos que era querido por todos. Respetado porque respetaba y por su solvencia intelectual”, lo recuerda su compañera Delia Beatriz Bissuti.

Jorge “El Tanito” Infantino Luppino

Tenía sólo 21 años cuando lo chuparon. A fines de 1977 fue visto por última vez en la Mansión Seré, en el Partido de Morón. Al igual que “Pichi” era delegado de FOETRA y participaba en “Los Descamisados de Liniers“. “Lector empedernido, se devoró los 5 ó 6 tomos que relataban la lucha en su barrio de los obreros del frigorífico Lisandro de la Torre. (…) Luego de un paso por la derecha partidaria asumió su compromiso en las filas del peronismo revolucionario. Excelente alumno en el colegio secundario, Jorge empezó a militar en la UES, a través del centro de estudiantes”, cuenta Jorge, su padre.

 

Clara “Dana” Kierszenowicz

Al igual que sus compañeros Clara militaba en la Juventud Peronista y formaba parte de “Los Descamisados de Liniers“. Actriz y estudiante de arquitectura, sus compañeros la recuerdan por la pasión con la que asumía todas sus tareas.

Julio César Abruzzese Rodríguez

La dictadura se encargó de eliminar los feriados de carnaval. Era una disputa contra la alegría popular, contra el desorden, lo espontáneo, la alteración de las jerarquías. Julio César formaba parte de la Juventud Peronista, pero era un profundo militante del Carnaval. Participaba de la murga “Los chiflados de Abasto“, en uno de los barrios más malevos y tradicional de la Capital argentina. A Julio, como a los demás, también se lo llevaron. Por pensar, por bailar, por reunirse para defender la alegría como trinchera.

Jorge “Lucho” Gullo

Era murguero, peronista y montonero. Cantaba en la murga “Los alegres de Balbastro”. Su compañera Chela recuerda: “En este barrio que algunos nombran Parque Chacabuco y otros el Bajo Flores o Flores Sur, había fiestas para Carnaval con su Corso. Y Jorge cantó en la murga que se llamó Los alegres de Balbastro. Esto habra sido en el año 1966, quizás antes, no recuerdo muy bien las fechas exactas. Pero fue antes de nuestra militanca dentro de la J.P.”

Luis Mercadal

También le decían “Lucho” y como varios de los murgueros de esta funesta lista, cantaba y bailaba en “Los Descamisados de Liniers“. “Porteño a rajatabla le gustaba la historia del tango, la calle Corrientes y sus librerías y entre la lectura lo fascinaba Leopoldo Marechal. Leyó una y otra vez ‘Adán BuenosAyres’ y disfrutaba como propias las aventuras en busca de la mujer celeste, que tenía más que ver con el cielo que con la vida terrenal. Lector también del poeta Oliverio Girondo y Alejandro Dolina, le gustaba pensar que había bellezas y misterios a la vuelta de cada esquina, siempre listos a ser descubiertos. (…)A lo mejor deambula todavía por los pasajes y tiene amores contrariados con mujeres celestes, nunca se sabe, porque era muy porfiado en sus convicciones y se tomaba las cosas como quien para la pelota con el pecho”, comenta su compañero de militancia Juan Carlos Miletti.

Jorge “El Pacha” Scorzelli

Era peronista y murguero. En los carnavales llevaba los estandartes en “Los chiflados de Boedo“. Su hijo Jorge explica: “Mis padres hicieron la primaria juntos, empezaron a salir en el club San Lorenzo, se casaron muy jóvenes y siguieron militando; en el 75, mi mamá rompe con el peronismo; mi viejo, no. Eran gente del barrio, él estaba en una murga, no me acuerdo si era en Los Chiflados o en Los Cometas. Iban mucho al club aunque él era de Boca”.

Armando Prieto

Era “El Gallego” para sus amigos. Militante de la Juventud Trabajadora Peronista y miembro de “Los Descamisados de Liniers”, vivió 27 intensos años hasta que la dictadura cívico-militar lo desapareció un 21 de julio de 1976.  “Era fan del Nano Serrat, de Atahualpa, del rock nacional en pleno despertar, de Almendra; adoraba las guitarreadas con amigos y compañeros, aunque muchas veces, lo ganaba el cansancio y cabeceaba, sentado en las largas mesas de tertulias”, recuerda Marta López, su esposa y compañera.

Mucho tiempo después, a base de memoria y lucha, volvieron los feriados de carnaval. Porque la alegría colectiva es un pilar fundamental para construir memoria. Porque al pueblo en la calle no hay quien pueda robarle la sonrisa.