Marcela Maneiro, referente trans de la Ciudad de Buenos Aires, denunció en diálogo con El Grito del Sur el recorte en las políticas públicas orientadas hacia la comunidad trans y celebró que por primera vez la justicia argentina utilice la figura de travesticidio en el inminente juicio oral y público por el asesinato de Diana Sacayán: "Tiene que haber una condena ejemplar", dijo.

Marcela es una doble excepción. A su edad la mayoría de las chicas trans están muertas: la comunidad tiene una expectativa de vida de 35 años, similar a la de la Edad Media, y al mismo tiempo representa al colectivo con menor nivel de acceso a la salud y mayor grado de analfabetismo del país. Marcela tiene un trabajo formal. Y ese es otro dato que constituye una excepción en una comunidad donde apenas el 9% tiene la posibilidad de acceder al empleo.

Su historia personal es digna de un libro. Años de prostitución en una vitrina en Holanda, jornadas de 12 horas, drogas duras y blandas, alcohol y violencia. Así se forjó la mujer que hoy conduce la Asociación Civil “La Rosa Naranja”. Desde este espacio y junto con la Defensoría General de la Ciudad acompañan a mujeres trans en situación de calle, víctimas de violencia o con graves afecciones de salud y vivienda.

El estado de situación del colectivo trans ha empeorado del 2015 a la fecha de forma espantosa. Todos los programas orientados hacia los sectores más vulnerables se cayeron, con lo cual el único espacio que tiene el colectivo trans para desarrollarse es la prostitución. Esto ha generado que un 56% de las muertes trans sean a causa de las Enfermedades de Transmisión Sexual, un combo compuesto por el HIV, la hepatitis y la tuberculosis. Luego vienen los crímenes de odio: asesinadas a golpes, trozadas, mutiladas, quemadas y desmembradas“, le dijo a El Grito del Sur en su oficina de Constitución.

Las muertes trans no salen en la tele. Hay veces que las levanta algún portal en internet, algún medio popular o se visibilizan aquellos casos más crueles y sangrientos. O aquellos donde la víctima tiene una militancia activa en pos de la igualdad.Tras el crimen de Diana Sacayán -golpeada y desfigurada por dos hombres-, surge la figura del travesticidio. Creemos que en estos casos tiene que ampliarse la pena ya que, al igual que el feminicidio -donde la mujer está en desigualdad de condiciones-, lo mismo sucede con el colectivo trans. Así como la figura del femicidio amplió la pena y la imputación, lo mismo debe suceder con las personas trans, que estamos en una desigualdad de condiciones terribles”, explicó Marcela. “Las mujeres incluso acceden al empleo, nosotras no. Hay estadísticas del Ministerio Público de la Defensa y el Bachiller Popular Mocha Celis que lo prueban. Desde 2012,  con muchas políticas de Estado y una ley muy importante como la de Identidad de Género, la inclusión real ascendió apenas a un 9%.  El 91% restante está en la prostitución, que no es un ámbito de desarrollo humano ni sustentable: es un ámbito de violencia donde participan las fuerzas de seguridad, los clientes y la sociedad en su conjunto“, agregó.

No sólo el empleo y la educación constituyen ámbitos hostiles para la comunidad trans. En 2017 la abogada Michelle Suárez asumió como la primera legisladora trans en la historia de Uruguay. Ese día declaró que “las oportunidades que yo ahora pueda tener a muchísimas de mis compañeras trans se les hacen imposibles porque no tienen el ejercicio de la libertad”. Suárez tiene 33 años y fue la primera transexual en lograr un título universitario en su país. Si bien no es el primer caso de la región (Tamara Adrían fue electa diputada en 2015 en Venezuela), se trata de un caso paradigmático que vuelve a poner sobre el tablero la discusión por la participación política de la comunidad trans. En Argentina la situación es muy distinta.

La política argentina no ha pensado que la diversidad sexual tiene que estar representada en los máximos órganos: en el Senado de la Nación y en la Cámara de Diputados nunca han entrado los referentes de la diversidad sexual. La Legislatura de Buenos Aires fue pionera: tuvo una mujer lesbiana y un varón gay. Sin embargo pareciera que están cómodos con el rinconcito que los partidos progresistas le asignan a la diversidad sexual, porque al momento de decidir ningún representante de la diversidad sexual entró jamás al Congreso argentino“, aclaró.

Marcela trabaja cotidianamente con el colectivo trans y sabe lo que es enfrentar el dolor. La lucha del colectivo trans es sobrevivir. En 50 días del 2018 fallecieron en Argentina 19 personas trans. Este dato no lo difunden los medios de comunicación, lo conocemos solo quienes militamos la temática. Nadie habla del tema. Encendés la televisión y jamás verás a una persona trans hablando de nuestras necesidades. Y cuando aparece un referente gay habla de problemáticas que nos son muy ajenas”. La conquista de derechos también implica visibilidad. Y Marcela lo sabe bien.