El 12 de marzo se llevará a cabo el debate oral por el asesinato de Diana Sacayán. La querella busca que el Tribunal Oral condene a Gabriel David Marino bajo la figura travesticidio, que implicaría un agravante en la pena.

Mañana, 12 de marzo, ante el Tribunal Oral en lo Criminal y Correccional N° 4, se llevará a cabo por primera vez en Argentina el debate oral por el asesinato de la activista trans Diana Sacayán. Allí se buscará condenar a Gabriel David Marino, bajo la figura de “travesticidio”, toda vez que se considera que hubo violencia de género y razones de odio.

Por el momento, la causa se encuentra caratulada como femicidio, conforme al artículo 80 inciso 11 del Código Penal, donde el único procesado es Gabriel David Marino, ex pareja de la víctima. Sin embargo, hay otras dos personas imputadas, Federico Cardozo y Félix Alberto Ruíz, sobre quienes aún se investiga su actuación en el hecho.

Respecto a Marino se sabe que tiene perpetua, dijo Sasha Sacayán, hermano de la víctima, “él mismo dijo que estuvo en el momento que matan a Diana”. Asimismo, se comprobó que había ADN en sus uñas y semen en el preservativo que se encontró en el lugar del hecho, “pero que no pudo hacer nada para defenderla porque estaba muy drogado y que fue otro quien la asesinó, aunque dijo que no lo conoce”.

Para impulsar el esclarecimiento del asesinato, Sasha Sacayán conformó la Comisión de familiares y compañerxs de “Justicia por Diana Sacayán, basta de travesticidios”, quienes se presentaron como querella en la causa.

El objetivo de la comisión es que la causa se resuelva bajo la figura del travesticidio, la cual hasta el momento nunca fue implementada por la justicia argentina. De ser así, se dejaría de lado la estructura binaria de hombre o mujer dando lugar a otras identidades de género.

Según manifestó Sasha, “hay una necesidad de empezar a hablar de travesticidio, ya que hay muchas travestis muertas, que no están en las estadísticas, que son abandonadas, golpeadas y nosotrxs lo sabemos por nuestras compañeras, vecinas y hermanas”.

Asimismo, Sacayán destaca que tuvieron un gran apoyo por parte de la Fiscalía y de la Unidad Fiscal Especializada de Violencia contra las Mujeres (UFEM). “Nos tomó mucho tiempo, por ejemplo con la UFEM nos juntábamos tres veces por semana y con la fiscalía dos veces a la semana, porque según ellxs era un femicidio, porque Diana tenía el DNI de mujer y además el procesado era su novio, pero ella no era mujer sino travesti, aunque la ley de identidad de género tenga esta cuestión binaria de “hombre o mujer” también habla de cómo la persona se autopercibe”.

Según menciona Sasha, desde que comenzó el 2018 ya hay 25 muertas; sin embargo, dentro de las estadísticas oficiales sólo se mencionan 4 o 5 casos. “Este problema surge debido que si esa persona no tenía el DNI no es anotada como mujer y tampoco es considerada travesti, por ende es registrada como hombre”.

Asimismo, Sacayán destacó que además de hablar de la muerte de una travesti, Diana era una persona que defendía los Derechos Humanos y los derechos de las travestis y trans, “su muerte tiene un doble mensaje”.

En este sentido es interesante remarcar el comunicado de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) de fecha 30 de octubre de 2015 donde se manifiesta que “los ataques cometidos contra defensores y defensoras de los derechos humanos y líderes de organizaciones de personas trans y lesbianas, gay y bisexuales tienen el efecto de intimidarlos y de intimidar a las personas LGBTI en general. El miedo se agrava a raíz de la situación de impunidad en la que se mantienen estos actos, lo cual propende su repetición”.

Travesticidio social

Sasha explica que no sólo hay travesticidio a través de la muerte de una travesti, “nosotros hablamos también de travesticidio social, que tiene que ver con la violencia estructural que existe. ¿Por qué el promedio de vida de las personas travestis es de 35/40 años? Porque a partir que decidieron su identidad, fueron expulsadas de sus casas, no pudieron continuar la escuela, no tuvieron acceso al trabajo, no tuvieron acceso a la salud y fueron arrojadas a la prostitución, quiere decir que no tuvieron ningún derecho, nunca fueron ciudadanas dignas”.

Al respecto, “no sería casualidad lo que ocurre en el caso de los travesticidios, ya que hay una estructura que permite que suceda, que haya todo un odio que se descargue en aquella persona que los otros no consideran persona”, comenta Sasha y agrega que la justicia no puede hacer caso omiso a la situación de vulnerabilidad que padecen las personas travestis y trans, “porque sino son cómplices”.

En el caso que la justicia no resuelva conforme a la figura del travesticidio y no haya una condena ejemplar, Sacayán destaca que se buscaría justicia en el ámbito internacional.