Con la descripción de la acusación que pesa sobre Gabriel David Marino, señalado como el travesticida de Diana Sacayán, comenzó el juicio que busca esclarecer el asesinato de la activista trans que se convirtió en símbolo de la lucha del colectivo.

“Señor Marino, tiene que estar atento a lo que se diga acá”, dijo el presidente del Tribunal Oral en lo Criminal N° 4, Adolfo Calvete, y dió comienzo al juicio, junto a lxs jueces Ivana Bloch y Julio César Báez.

En un extremo de la pequeña sala, con una cámara que lo filmaba, se encontraba Gabriel David Marino, un joven de 25 años, rubiecito, de tez blanca. Con sus ojos pequeños y penetrantes miraba fijamente al Secretario del Tribunal, que entre los más de diez cuerpos de expediente, leía los requerimientos de elevación a juicio pedidos por las querellas y la fiscalía. Se lo acusa de haber matado a Amancay Diana Sacayán, el 11 de octubre de 2015.

Frente al Tribunal y a la derecha de Marino se ubicaban los familiares de la víctima y periodistas que tomaron nota de lo que sucedía en aquella pequeña sala de color amarillo pálido y con una pared repleta de libros, -algunos sin abrir siquiera- pero blindada por 3 cámaras de seguridad y ocho policías de la Federal controlando lo que sucedía en el recinto.

En los rasgos de la familia se podía vislumbrar una similitud con Diana, los ojos, la boca. Aunque no había dudas de que eran parientes, todxs también llevaban puesto desde un cartel hasta remeras con una flor amarilla, el amancay, con la frase “Justicia por Diana Sacayán”.

A medida que se leían las acusaciones de la fiscalía y las querellas, en los rostros se dibujaron imágenes de los últimos momentos de vida de Diana y mas de un nudo en la garganta: puñaladas múltiples, 27 lesiones, 13 de ellas con un cuchillo, una tijera, un martillo, dejando hemorragias internas y externas. Señales de intento de defensa. Maniatada, amordazada. “Atacada con alto nivel de violencia hasta terminar con su vida”. Y sumado a todo ello, el robo de 20 mil pesos que tenía guardados. Todo en silencio: sólo se escuchaba la voz del funcionario y el resto de los presentes escuchando con atención.

Diana Sacayán, llevando ella misma una consigna contra los travesticidios

Pasados 15 minutos de audiencia, el representante del Ministerio Público Fiscal, Ariel Yapur, interrumió aquel silencio solicitando la lectura de unos párrafos donde se especifica el vínculo que tenía Diana con Marino y el grado de aprovechamiento de éste para realizar el homicidio.

En el requerimiento,  tanto para la titular de la Unidad Fiscal Especializada en violencia contra Mujeres y personas LGBTI (UFEM), Mariela Labozetta, y el fiscal a cargo de la Fiscalía Nacional en lo Criminal de Instrucción Nº 4, Matías Di Lello, se manifestó que Diana “fue asesinada violentamente por ser una mujer trans y por su calidad de miembro del Programa de Diversidad Sexual del INADI, impulsora de la lucha por los derechos de las personas trans, secretaria de la Asociación de Lesbianas, Gays y Bisexuales para América Latina (ILGA-LAC) y líder del Movimiento Antidiscriminatorio de Liberación (M.A.L)”.

Del mismo modo lo consideró la querella, representada por Sasha Sacayán, hermano de Diana con el patrocinio de la abogada Luciana Sánchez, como también la otra querella, presentada por el Instituto Nacional contra la discriminación, el racismo y la xenofobia (INADI), a cargo del abogado Juan Kassargian.

Posteriormente, se dio por concluida la audiencia y el Tribunal llamó a un cuarto intermedio para continuar el juicio el próximo lunes con la declaración de lxs 13 testigxs citadxs justicia.

A pesar del fuerte momento que atravesaba la familia, algo quedó claro en aquella breve pero contundente audiencia, en los requerimientos se solicitó que el homicidio sea agravado por femicidio y crimen de odio a la identidad de género: un travesticidio.

Fotomontaje. Gabriel David Marino, señalado como travesticida de Diana, ayer durante el juicio.

Afuera, en la plaza, aguardaban varios movimientos sociales y políticos para dar su apoyo a la causa y a la familia, alzando varios carteles en reclamo de justicia por Diana.

También habían pegado en las vallas que cubren el Palacio de Justicia, fotos de diverxs artistas que levantaban un papel donde se leía: “Justicia por Diana Sacayán”.

Al aire libre habían realizado una radio abierta, se recitó poesía, cantaron y se estamparon remeras con la imagen de Diana reclamando en el Congreso por la Ley de Aborto.