El Observatorio del Derecho a la Ciudad denunció la inclusión de áreas anteriormente protegidas -tales como la Reserva Ecológica Ciudad Universitaria y el Parque de la Memoria- en el área de la Costanera Norte contemplado para la construcción del Distrito Joven. ¿Qué cambios ocurrirán en un espacio que debería ser destinado a parques y plazas?

La Costanera Norte de la ciudad de Buenos Aires es conocida por su abundancia de boliches, salones de eventos y restaurantes dirigidos a un público de mediano y alto poder adquisitivo. Lo que no se sabe, en cambio, es que estas concesiones se han establecido sobre predios destinados a parques públicos, tal como establece el Código de Planeamiento Urbano de la Ciudad (CPU). El 22 de diciembre del año pasado, la Legislatura de la Ciudad -que cuenta con mayoría propia del oficialismo y aliados- aprobó un proyecto de ley por el cual se crea el Distrito Joven – Costanera Norte como “una unidad de esparcimiento, polo gastronómico y turístico de escala metropolitana, con espacios verdes de uso público, de valor histórico-tradicional y ambiental”. Esta iniciativa parlamentaria del gobierno de Horacio Rodríguez Larreta ya recibió varios cuestionamientos, dado que la ordenanza aprobada permitirá extender el Distrito Joven al área de la Costanera Norte que abarca la Reserva Ecológica Ciudad Universitaria y el Parque de la Memoria.

El Distrito Joven -presentado bajo el lema “Buenos Aires vuelve a darle la cara al río”- fue planteado por primera vez en abril del 2016 como un proyecto para jóvenes de entre 15 y 29 años, que contemplaba aspectos culturales y deportivos, locales gastronómicos y el fomento de una diversión nocturna “segura”. Paradójicamente, una impactante noticia sacudía por aquellos días los portales de noticias y los canales de televisión: cinco jóvenes fallecían por consumo de estupefacientes en la fiesta Time Warp, realizada en el predio de Costa Salguero. Allí se vendía en forma libre distintas drogas y no había agua corriente en los baños, lo cual resultó un combo letal. La Justicia declaró semanas más tarde que el gobierno porteño no controló adecuadamente el evento.

A lo largo de varias décadas, la explotación de locales comerciales de la zona fue hecha “a precios irrisorios sobre terrenos de la Ciudad destinados a espacios verdes”, según denunció hace dos años el Observatorio del Derecho a la Ciudad. Desde la aprobación del proyecto de ley Nº 3221-J-2017 el pasado 22 de diciembre, la situación se tornó aún de mayor gravedad. Por esta razón, el organismo conducido por el abogado Jonatan Baldiviezo denunció esta semana que el área de la Costanera Norte que comprende a una parte de la Reserva Ecológica Ciudad Universitaria, la totalidad del Parque de las Américas, el Parque de la Memoria, el Parque Saint Tropez, el Parque Deportivo Costanera Norte, Punta Carrasco y Costa Salguero, pasarán a formar parte del polígono previsto para el Distrito Joven, a pesar de que estas tierras estaban catalogadas como Urbanización Parque (UP) y, por lo tanto, debían ser transformadas en parques y plazas.

Foto: Observatorio del Derecho a la Ciudad

¿Qué implicancias tendrá la inclusión de estas tierras -anteriormente protegidas- en el proyecto del Distrito Joven? Por un lado, se autoriza al Poder Ejecutivo del GCBA a otorgar en concesión o adjudicación de permisos de uso y explotación los sectores permitidos -alrededor de un 35% del polígono- por un plazo de hasta 10 años. “El espacio verde (65%) que se establece que quedará luego de la ejecución del Plan no constituye un incremento o una mejora. Cabe recordar que las leyes establecían que el 100% debían ser espacios verdes”, se quejó Baldiviezo en el marco de la audiencia pública que se llevó a cabo el martes 6 de marzo. Por otra parte, también se desató una polémica entre el gobierno de la Ciudad y la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales (UBA) por la posesión de los terrenos del Parque Natural Ciudad Universitaria y el Parque de la Memoria, incluidos en el mapa del Distrito como límite norte del mismo. El decano de la facultad Juan Carlos Reboreda denunció que “no corresponde que la Legislatura legisle sobre terrenos que no son de la Ciudad”, dado que aquellos predios son propiedad de la UBA desde hace más de cinco décadas. También enfatizó la necesidad de atender a dicho lugar porque se encuentra en un “progresivo estado de deterioro” y se encontrarían en riesgo tanto especies vegetales exóticas como la preservación del humedal.