Feminista, negra y lesbiana Marielle Franco era militante por los derechos de la comunidad LGTBI, el feminismo negro y las clases bajas. Fue asesinada en Río de Janeiro el pasado 14 de Marzo mientras volvía de un acto político. Había asumido hacía quince días en Comisión de la Cámara de Concejales de Río de Janeiro y denunciaba los abusos de poder de la policía y el gobierno de Michel Temer. Otro crimen adoctrinador del machismo contra la avanzada de nuestra lucha.

La concejala del partido de izquierda brasileño PSOL, Marielle Franco, murió en las mismas calles que intentaba proteger de los abusos de poder de la policía.

Morocha, de ojos encendidos y sonrisa amplia, Franco había asumido como relatora de la Comisión de la Cámara de Concejales de Río de Janeiro quince días antes de su asesinato. La madrugada del miércoles 14 un vehículo encerró al suyo al volver de un acto político. Hubo una lluvia de balas, gotas que queman. Marielle y su chofer murieron al instante mientras los atacantes se dieron a la fuga.

Marielle Franco era socióloga, feminista, lesbiana, militante por los derechos de las mujeres y los sectores bajos. Nacida dentro del entramado de favelas que atraviesa Río, Franco llegó a ser la quinta concejala más votada en las elecciones del 2016 con 50.000 votos.  Activista por la visibilización de la violencia hacia las mujeres negras militaba fuertemente en contra de las políticas militaristas del gobierno de Michel Temer. Por eso no es inesperado, aunque siempre desgarrador, ver que cuando una mujer se empodera la violencia machista y fascista no tarda en alcanzarla, buscando en su venganza un ejemplo adoctrinado para todas las demás.

Juliana Gonçalves, periodista de “Brasil de fato” y miembro de la Marcha de las Mujeres Negras de Brasil declaró en dialogo con El grito del Sur : “Marielle Franco luchó bravamente contra la modalidad reaccionaria e intervencionista en Río de Janeiro. Allí, en las comunidades de los morros de Río de Janeiro hizo la diferencia luchando contra las estructuras de clase, raza y género. Fue una crítica feroz de la intervención militar, sabía que eso iba a precarizar aún más la vida de los habitantes de las favelas. Sabìan que al asumir en la Cámara de Concejales iba a levantar datos de la intervención. La muerte de Marielle Franco fue una ejecución”.

Por su parte, Vivían Neves Fernández agregó “El asesinato de Marielle Franco demuestra el estado de violencia y persecución política que se vive en Brasil. Ella no fue la primera y ni va a ser la última negra (o negro), mujer, de la periferia o de la favela, militante social y de izquierda que es asesinada en Brasil. Seguro que la derecha va a querer usá-la para aprobar sus propuestas, poner aún más peso en la intervención militar, pero eso no tiene nada que ver con la lucha de Marielle. Creo que hacer justicia con su historia también tiene que ver con seguir levantando sus banderas y luchar contra ese golpe en Brasil”.

Pero para entender la historia hace falta ir más atrás, cuando el primer ministro brasileño Michel temer recurrió al ejército para impartir un supuesto orden en la segunda ciudad más grande de Brasil medida que no se tomaba desde el regreso de la democracia en 1985. En Río de Janeiro en lo que va del año hubo 157 asesinatos y  donde en octubre pasado solo hubo 11 días en los que no cerrara alguna escuela por culpa de la violencia.  Según el foro de Seguridad Pública de Brasil en el 2016, 925 personas murieron durante las operaciones policiales y los grupos de derechos humanos han calculado que en 2017 fueron más de mil los muertos en casi seis mil tiroteos. Ante esta situacion la politica del gobierno se basa en redoblar la apuesta en las fuerzas armadas, por ejemplo en último festejo del emblemático carnaval de Río que contó con un 43% más de agentes policiales que el año pasado.

 

La situación de inseguridad Brasileña recrudeció desde el  golpe constitucional organizado por la derecha carioca por el cual Michel Temer asumiera el poder en el 2016 de la mano de la avanzada neoliberal en América latina. Con argumentos conservadores y denuncias de malversación de fondos públicos la derecha maquilló de justicia la estrategia para cortar trece años de cambio político en Brasil protagonizado por el PT. El PSOL partido al que pertenecía Marielle Franco había votado en contra de la destitución de Rousseff.

 

El jueves 15 de marzo cientos de personas despidieron su cuerpo al grito de “Luto e Luta” la expresiòn en portugués qué significa luto y lucha y un fuerte repudio al primer mandatario brasileño.

El 10 de marzo Marielle había denunciado a policías del 41º Batallón de Policía Militar por abusos de autoridad contra los habitantes de la favela de Acari. Marielle sabía que el modelo de militarización solamente recrudece la situación de los más perjudicados.

La calle es un lugar hostil. Ni bien empezamos a ganar independencia las mujeres lo entendemos al instante. La calle es un lugar incómodo, un espacio donde nos toca cotidianamente defender nuestro derecho. Marielle lo sabìa. Un día antes de su muerte Franco había participado de un twiteado respecto al asesinato de otro joven en las favelas cariocas “¿Cuántos jóvenes precisan morir antes que acabe esta guerra contra los pobres?” se preguntaba. Esa pregunta hoy retumba en Río de Janeiro, una ciudad que se tiñe de sangre mientras se marchitan los brillos último carnaval. A esa pregunta debemos agregarle una más ¿Cuántas mujeres más veremos morir para hasta que las calles sean nuestras?

 

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