El lunes pasado se llevó a cabo la segunda audiencia por el juicio de travesticidio contra Diana Sacayán. Declararon diez testigxs, entre ellos el hermano de la dirigente, quien reconstruyó la vida de militancia y liderazgo trans de la víctima. Hoy tendrá lugar la tercer audiencia.

“Todos de pie” anunció el sargento mayor Cañete de la Policía Federal al ingresar lxs jueces que conforman el Tribunal Oral en lo Criminal y Correccional Nº4, Adolfo Calvete, Ivana Bloch y Julio César Báez. Así comenzó el lunes pasado la segunda audiencia por travesticidio de Amancay Diana Sacayán.

La segunda audiencia fue muy distinta a la primera. A pesar que era la misma pequeña sala y hacía el mismo calor, la presencia policial fue drásticamente menor y  no hubo cámaras grabando el minuto a minuto. Todo fue más distendido.

Minutos antes a la entrada del tribunal, lxs familiares y amigxs de Diana se hacían chistes y recordaban momentos de la víctima. Algunx de ellos observó un crucifijo colgado en la pared detrás de ellxs y pidió bajarlo. “Todo laico diría Diana” acotó unx. “Ahora si es un juicio oral” comentó otrx.

En el momento que el imputado Gabriel Marino cruzó la puerta, la sala se tensó. Se terminaron las conversaciones y aquellxs familiares y amigxs que unos minutos antes charlaban tranquilamente, comenzaron a mirarlo fijamente.

Lucas Tassara, defensor del imputado quien estaba acompañado por el secretario, Ramiro Rua, solicitó al tribunal que no se materialice el acto de indagatoria a su defendido y que quede en suspenso, dado que “hay prueba pendiente y haga lo que haga Marino tiene consecuencia”. El presidente, disconforme ante el planteo no hizo lugar a la petición manifestando que el defendido puede negarse a declarar.

Mientras tanto la jueza observaba extrañada el fondo de aquella pequeña sala llena de gente. Sobre una pila de libros con fallos de la Corte Suprema había varios folletos con las consignas “Justicia por Diana Sacayán”, “¿Quién es Diana Sacayán?” y el motivo por el cual el INADI se convirtió por primera vez en querellante de una causa que busca que se tenga en consideración la figura del travesticidio en las actuaciones judiciales. Enseguida le pidió a Cañete que le alcance uno para verlo. Cañete cumplió la orden, y le dejó uno a la jueza sobre el estrado. La jueza leyó y Cañete lo devolvió a su lugar. Decidieron no sacarlo del recinto.

Minutos más tarde, Marino se sentó a declarar. El presidente comenzó con el interrogatorio de identificación. De este modo el imputado expresó rápidamente y casi sin modular que nació en 1992 en Parque Patricios. Anteriormente trabajó como cadete de un contador; que tiene problemas con las drogas y está en tratamiento, y que en la cárcel empezó a cursar el CBC de abogacía. Sin embargo, se negó a declarar, utilizando el mismo argumento que su defensor. “Como no conozco todas las pruebas en mi contra, no voy a declarar”, dijo.

Finalmente, y después de haber transcurrido media hora comenzaron las declaraciones de lxs testigos. Sasha Sacayán, hermano de Diana y querellante en la causa fue el primero en presentarse. Para ello, la abogada, Gabriela Sánchez solicitó que Marino no se encuentre presente ya que podría perturbar la declaración. El tribunal le dio lugar a su petición, y así fue que la policía y el secretario del defensor acompañaron al imputado a una sala contigua donde no podía ver qué sucedía, pero sí escuchar.

“Me gustaría contar quién era Diana y cuál fue su militancia”, dijo Sasha después de presentarse. Nervioso, con la voz un poco quebrada relata cómo está conformada su familia. “Venimos de una familia muy humilde de 17 hermanxs procedentes de la localidad de Gregorio de Laferrere, partido de La Matanza”. Para su madre migrante de Tucumán, le fue muy difícil llevar una familia adelante, relataba Sasha, “donde vivimos en condiciones de precariedad y mucho sacrificio”. En ese contexto social fue que Diana empezó a vincularse con los vecinos y a participar de cuestiones sociales.

“Ella se preocupaba por el bienestar de sus compañeras travestis y trans. Era muy cariñosa, afectuosa, y trabajadora. Tenía muchos proyectos de vida”, recordó su hermano mientras la jueza lo escuchaba atentamente.

Diana creó el Movimiento Antidiscriminatorio de Liberación (M.A.L.), para poder recopilar e investigar los casos de asesinato a travestis y trans en el país. “Ella hablaba todo el tiempo de eso, y los llamaba travesticidios porque decía que eran crímenes de odio y que eran ocultados”, manifestó su hermano.

A través de su lucha Diana Sacayán logró la derogación de los artículos del Código de Faltas de la provincia de Buenos Aires que criminalizaban a las personas travestis y trans, la Ley de Identidad de Género y la Ley de Cupo Laboral Travesti y Trans en la provincia de Buenos Aires.

“Esa ley es fundamental porque según una investigación, el 98 por ciento de las personas travestis y trans no acceden a trabajos formales y están en situación de prostitución. Tenían una esperanza de vida de 32 años y ahora pasó a 40, con la militancia logramos ganar 8 años de vida. Es por esto que nosotrxs denunciamos que esa cadena de violencias que sufren las personas travestis y trans desde su infancia se llama travesticidio social, y cuando son asesinadas tienen que llamarse como lo que son: travesticidios, que son crímenes de odio, porque se hacen con saña. Estos no son crímenes comunes. Hay compañeras a las que les cortan las tetas, el pene o le arrancan la cabeza. Son crímenes con odio: no son crímenes comunes. Diana muere a la tercera puñalada pero recibe más de 20. A ella la amordazaron, la remataron”, enfatizó Sasha.

En un acto de humanidad, el fiscal Ariel Yapur, se levantó de su asiento, se acercó a Sasha y le sirvió más agua.

Al finalizar su testimonio, el juez Báez se acomoda en su silla y se acerca al micrófono y le pregunta al testigo: “¿Alguien pudo reemplazar a Diana en el M.A.L?”

“No”, respondió Sasha y agregó, “Las personas travestis y trans tenemos un promedio de vida de 35 años. Con las condiciones de vida a las que están sometidas, a las compañeras les cuesta mucho pensarse, estar sin Diana. Desde su asesinato, perdimos a cinco compañeras más. Entre ellas a Lohana Berkins. A Diana le llevó veinte años constituirse como la militante que fue. Es difícil construir un liderazgo cuando la esperanza de vida es tan corta, cuando las compañeras se están muriendo, culminó Sasha.

Luego de su declaración se hizo una breve pausa y pasaron a declarar los nueve testigos restantes. La próxima será el lunes 26 de marzo, donde se espera otra lista de testigxs.

Mientras tanto, al igual que en la primera audiencia, afuera en la plaza frente a Tribunales se realizó una radio abierta, con música y en reclamo de justicia por el travesticidio de Diana Sacayán.