La tercera sesion informativa por la ley de interrupcion legal del embarazo (ILE) contó con las exposiciones de médicxs, abogadxs, actrices y otras personalidades, que dejaron el ambiente en el anexo de Diputados caldeando de lucha. La importancia de las palabras y las conquistas de significados fueron fundamentales. Afuera, cientos de mujeres se encontraban nuevamente para hermanarse en un grito verde. El aborto como cuestión política y no metafísica.

El debate de ayer en el Congreso dejó en claro que las conquistas del lenguaje y sus connotaciones están lejos de ser un mero detalle. Si el jueves pasado la escritora Claudia Piñeiro ya había hecho referencia a la apropiación del término “vida” por aquellos que están en contra de la legalización del aborto, en esta sesión la batalla por el significado fue una contienda mano a mano.

Con un panel variado, la tarde del martes recibió a los expositores a favor de la legalización de la la interrupción del embarazo. Entre ellos estuvieron Analia Mas -abogada LGBT- Julia mengolini -abogada y periodista- Muriel Santa Ana -actriz-, Darío Sztajnszrajber -filósofo y educador- y Eva Gutierrez trabajadora precarizada del programa “Argentina Trabaja” recientemente cerrado por el gobierno macrista.

 

 

Términos como “posverdad” y “metafísica”aparecieron desde temprano en el recinto, en el discurso de Sztajnszrajber. “¿Como ponernos de acuerdo si ni siquiera hay acuerdo con lo que es un acuerdo?” se preguntó el filósofo.  Dario sostuvo que no valía la pena dar el debate sobre el origen de la vida “dejemos de lado la metafísica para discutir políticas públicas”y recalcó la importancia de considerar la interrupción del embarazo como una política urgente y no una cuestión moral. “lo único que debe resguardar la ley es que nadie imponga su propia cosmovisión como visión de Estado” y “en nombre de la verdad se han cometido los màs atroces genocidios de la historia” afirmó. Al termino del discurso el filósofo dejó  entrever una de los puntos neurálgicos del debate ¿hay vidas más valiosas que otras?

Otra conquista de significantes -que el feminismo traslado de las camas a las calles- es la consigna “lo personal es político”. Frase central del movimiento, sin que sea necesario decirla se hizo eco durante todo la tarde en el recinto. Cuando Muriel Santa Ana subió al estrado las el tiempo se paralizó y cambió el contexto de cada una de sus  palabras. Si algo sabemos las mujeres y las disidencias sexuales es que la única forma de sobrepasar la barrera de la vergüenza y el estigma es aceptar aquello que nos acompleja, y la única forma de atenuar el dolor no es esconderlo sino compartirlo. Sí separadas, en ambientes hostiles y machistas decir “yo aborté” es un pasaje directo a recibir castigos -religiosos, morales o incluso judiciales- cuando estamos juntas entendemos que en su testimonio la compañera lleva una más de batallas sobrevividas se impregnan en la piel de nuestros cuerpos, acorralados entre los estereotipos inalcanzables, la política segregadora y la moral judeocristiana.  Muriel Santa Ana lo hizo, subió al estrado y contó en primera persona con detalles lo que había sucedido “Yo quede embarazada a los 23 años. Usaba un diafragma como método anticonceptivo y todas mis amigas también, si aún hoy es conflictivo que los hombres usen preservativo aduciendo pérdida de placer y manipulando así la voluntad de las mujeres, imaginen que hace 20 años el abuso era mucho peor” contó la actriz. A través de estas palabras se abrió el panorama, corriendo el foco del debate y tendencia a aducir la responsabilidad de la anticoncepción únicamente de la mujer.

Muriel Santa Ana dejó en claro que aborto existe y es una manera de tomar decisión sobre nuestros propios cuerpos  “yo no deseaba inscribir mi cuerpo en el orden simbólico de la maternidad como imposición” recalcó y finalmente dijo que en caso de que no se apruebe la ley los diputados “llevarán sobre sus espaldas las muertes que se produzcan por abortos clandestinos”.

Otra de las invitadas a exponer fue la de Raquel Vivanco, militante de libres del sur y coordinadora nacional de mujeres de la matria latinoamericana (Mulala). Durante su intervención Vivanco dijo que ella también había abortado,apoyando en una abrazo comprensivo el gesto de Santa Ana. Mientras enuncia las estadísticas de muerte materna por abortos clandestinos y la falta de políticas de estado,Vivanco sacó una bombacha y la levantó sobre su cabeza. Este gesto vino en respuesta a los dichos de Lorena Fernández, vecina de la Villa 31, quien en la sesión anterior dijo  “las chicas no piensan con la cabeza, piensan con la bombacha”, “son una trolas las que abortan, porque se fueron a garchar, no pensaron se chuparon todo y no pensaron en cuando un hijo iba a venir por un momento de calentura”.

Vivanco fue clara, no se trata de culpar a la oradora sino de aquellos que desde el poder se niegan a dar un debate serio “hace 14 años nos vienen negando la discusión y una vez que se disponen a discutirlo usan una mujer humilde para insultarnos”.

Los diferentes profesionales de la salud que pasaron por el estrado hablaron de la cara más hostil de un modelo medico hegemonico que mecaniza las practicas medicas y un sistema de salud que prejuzga a la mujeres que recurren en busca de ayuda. Cecilia Zerbo, médica de la maternidad Estela de Carlotto de la Provincia de Buenos Aires hablò de un sistema de salud insuficientes sistemas de financiamiento y de una ley de coparticipaciòn que finania la enfermedad y no la atenciòn medica. Tambièn explicò acerca de de la diferencia entre eficacia teórica y eficacia real de los métodos anticonceptivos. Mientras en teoría la la píldora anticonceptiva tiene solamente de un 1% de excepciones en la realidad se trata de un 10% y que el promedio error medico que lleva a  un 80% de equivocaciones sobre la causa de muerte de los pacientes. Si ni siquera legislaciones como la ley del parto respetado, aprobado en 2014 se cumple efectivamente. La clandestinidad permite el maltrato y el revanchismo del sistema médico. En nuestro país los profesionales de la salud, quienes no solo utilizan la figura de la objeción de conciencia en situaciones en las cuales las mujeres quedan desamparadas, sino que realizan legrados sin anestesia a modo de escarmiento o castigo hacia las mujeres.

Como todos los martes hasta que terminen las sesiones informativas, la campaña por el derecho al aborto legal seguro y gratuito convocó a manifestarse en la puerta del congreso. Afuera del edificio también se conquistaba un territorio simbólico lingüístico y cultural. A partir de las cuatro de la tarde el colectivo de dibujante “La línea peluda” se reunió para repartir stickers e invitar a quien quisiera a una ronda de dibujos a favor del aborto legal seguro y gratuito. Las locutoras del programa “Wachas” estuvieron encargadas de la radio abierta y se realizó una lectura de poemas.

Algunos minutos antes de su exposición entró al recinto Julia Mengolini, cuando el reloj ya rozaba las cinco de la tarde. La periodista y directora de la radio Futurock recalcó la importancia de analizar y comparar la calidad entre t los argumentos a favor y en contra de la regularización de la ley.

Uno de los momentos más emotivos fue cuando le tocó el turno a Sabrina Cartabia, abogada feminista y presidenta de la asociación civil ‘red de mujeres’. Sabrina entre otras razones recalcó la clandestinidad como ‘la causa de una profunda herida en la configuración de la subjetividad femenina’, e invitó a los oyentes a que busquen una norma legal que tenga sobre el cuerpo de los varones similar impacto que la clandestinidad del aborto lo hace sobre el de las mujeres y cuerpos gestantes. Cartabia recalcó el cambio de paradigma que se generó con el acceso a la información cuando surgieron redes de contención y acompañamiento. Desde el 2009 la organización ‘Lesbianas y feministas por la legalización del aborto’ abrió una línea de telefónica para informar y acompañar interrupciones del embarazo.  Un año después editaron un manual con la información necesaria para hacer del aborto una práctica más segura a pesar de la desidia legal . Otras organizaciones como las ‘socorristas en red’ y las diversas agrupaciones políticas y feministas que abrieron consejerías pre y post aborto contribuyeron a elaborar una trama de lazos que sostuvo a las mujeres y suplió las deficiencias de un estado ausente que se conmueve más por un feto pero no por las 300 madres adolescentes por día que hay actualmente en nuestro país.

Retomando la importancia del lenguaje ‘Red de mujeres’ en conjunto con la agencia de noticias LatFem en el 2017 realizó la campaña #juntas abortamos donde invitaban a diversas a contar sus experiencias propias acompañamientos de abortos. La repetición del hashtag con la palabra juntas resalta cuantas veces el patriarcado manipula el sentido para decir que las mujeres estamos solas por no estar en compañía de hombres. Cuando se lanzò la campaña juntasabortamos “nos encontramos con los miedos y los peligros que la clandestinidad genera, pero sobre todo con solidaridad entre mujeres, nos encontramos con abrazos, con redes que se tejen y nos permiten salvarnos de esa caída abrupta en la soledad”

Por el estrado pasaron medicxs, abogadxs, pastores y estudiantes. Creyentes y no creyentes. Se habló de precarización, y del rédito económico que la clandestinidad sostiene en base a los cuerpos gestantes, -“la clandestinidad tiene beneficiados y muchos de ellos tiemblan con este debate” dijo Cecilia Zerbo – de la violación del secreto profesional. Se habló de la objeción de conciencia, el as bajo la manga que el gobierno comenzará a discutir en paralelo a estas sesiones, se habló de la biblia, de la interpretación del viejo y nuevo testamento e incluso se aludió a un Jesús tolerante con pañuelo verde, que no juzgaría a aquellas mujeres y cuerpos gestantes que decidieron abortar.

A las seis y cuarto de la tarde, luego de las preguntas anónimas a los disertante la tercera jornada de las sesiones informativas por la ley de interrupción legal del embarazo se dió por finalizada. Afuera la noche se hacía paso entre cientos de mujeres bailando bajo el escenario, al ritmo de la banda “sudor marica”. Los diputados  salieron del edificio de para mezclarse con la infaltable atmósfera de banderas, carteles y brillos. Afuera se continuaba la red de solidaridad entre mujeres, el espacio para contar experiencias propias y prestadas sin ser juzgado, el abrazo entre compañeras, el baile como una firma de articular el cuerpo. Las sesiones terminaron y nuevamente el feminismo ganó la calle  haciendo que el recinto de hormigón se volviera anecdótico