La seleccion oficial de futbol femenino consiguió la clasificación a los Juegos Panamericanos de Lima 2019 y la chance de disputar un mundial después de 12 años. Sin embargo el apoyo económico es mínimo comparado con el alto presupuesto con el que cuenta la selección masculina y la cobertura mediática casi inexistente. Como disputar la visibilidad en uno de los ambientes que aún son más machistas: el fútbol.

Las pibas de la Selección Argentina de futbol femenino se pusieron los pantalones y demostraron tener unos ovarios gigantes. Sin el apoyo necesario de la Asociación de Fútbol Argentino (AFA) y sin la cobertura periodística que corresponde desde los medios hegemónicos nacionales, las 22 convocadas por Carlos Borrello consiguieron la clasificación a los Juegos Panamericanos de Lima 2019 y la chance de disputar un mundial de fútbol femenino después de 12 años, será Francia 2019, mediante el repechaje contra un equipo de la Concacaf.

Hicieron historia en la Copa América de Chile 2018. Llegaron al cuadrangular final del torneo con todo en contra. Estuvieron 18 meses sin entrenar y sin jugar amistosos, la última competencia que disputaron fueron los Panamericanos de Toronto 2015. Tampoco recibían, desde la AFA, el miserable viático de 150 pesos que no alcanzaba siquiera para cubrir los gastos en viajes.

Las Guerreras, como se llama la selección oficial de fútbol femenino, contaron con la difusión de un solo medio argentino que cruzó la Cordillera para registrar cada paso de ellas durante el torneo. La web y radio @elFemenino cubrió de principio a fin la Copa América. Mientras que en Twitter el usuario oficial de la Selección Argentina (@argentina) durante los 90 minutos del último partido contra Chile anunció solo la derrota de las chicas.

El jueves pasado el equipo de fútbol femenino jugó contra Brasil, por el segundo partido de la fase final, un canal deportivo nacional se acordó de ellas y transmitió los 90 minutos. La misma señal de cable que tanto alentó en redes sociales a mirar el encuentro, se olvidó de ellas en el último partido de la competencia para priorizar Arsenal contra River por la fecha 24.

Este es el reclamo de las pibas. Reclaman igualdad, tanto económica como en difusión, con sus pares masculinos. Lograron visibilizar su lucha y bronca con la creatividad. La foto de todas juntas con la mano en la oreja, previo al partido contra Colombia, se volvió tendencia en un contexto en el que los movimientos de mujeres protagonizan los cambios.

En septiembre de 2017 el equipo envió una carta a la AFA expresando la triste desigualdad que sufrían. Nadie contestó y el plantel de fútbol femenino fue al paro.

Gracias a ese texto muchos medios y personas se enteraron que el 30 de Agosto de ese año viajaron a Montevideo a disputar un amistoso. Se habían levantado a las cuatro de la mañana para tomar un micro en donde tuvieron que dormir, llegaron a destino y cuando finalizó el partido volvieron al micro. Mientras que las chicas no habían pasado la noche en ninguna cama, el equipo masculino viajaba a la misma ciudad pero en un vuelo charter para disputar las Eliminatorias frente a Uruguay.

Sin embargo, las pibas sabían que su grito no iba ser escuchado en un país monopolizado por el fútbol de hombres. Entonces volvieron a los entrenamientos contra viento y marea para participar de esta Copa. Lo lograron y  el equipo argentino de fútbol femenino dejo todo en cada partido. Su grito de lucha se escuchó en cada uno de los 13 goles marcados.