La vasectomía como tabú

Hacétela, varón

Sólo 97 hombres se practicaron una vasectomía según el último informe oficial, de 2016. Mas de 12 mil mujeres, en cambio, se realizaron ligaduras tubarias. "El hombre fecunda todo los días y sin embargo la que se cuida todo el mes es la mujer", se queja la Ginecóloga y presidenta de Asociación Médica Argentina de Anticoncepción –AMAdA-, Gabriela Kosay.

Vasectomía es sinónimo de que el hombre también puede poner el cuerpo. La vasectomía es uno de los métodos anticonceptivos quirúrgicos más efectivos y menos riesgosos que existe en la actualidad, pero los varones no se la practican: según un informe del Programa Nacional de Salud Sexual y Procreación Responsable, en 2016 se realizaron sólo 97 vasectomías en establecimientos públicos del país. El dato contrasta con las 12976 ligaduras tubarias que se realizaron las mujeres, según el mismo relevamiento.

A diferencia de las ligaduras de trompas de Falopio, la vasectomía posee probabilidades de ser reversible, como también la posibilidad posterior de cumplir el deseo de la paternidad a través de inseminación in vitro.  La ligadura de conductos deferentes o vasectomía forma parte del Programa Nacional de Salud Sexual y Procreación Responsable.

En la Argentina desde el 2006 con la implementación de la ley  26130 – Régimen de intervención de contracepción quirúrgica- este método, junto a las ligaduras de trompas, se realiza de modo gratuito en hospitales públicos y las entidades de medicina prepagas tienen la obligación de incorporar ambas cirugías en su cobertura. Sin embargo los números demuestran que dentro de la planificación familiar la responsabilidad sigue recayendo sobre el cuerpo de  las mujeres.

La Ginecóloga y presidenta de Asociación Médica Argentina de Anticoncepción –AMAdA-, Gabriela Kosay, reconoce que hay una cuestión de género muy fuerte sobre las cirugías anticonceptivas en la Argentina. Kosay Sostiene que en países como Brasil o en los Países Asiáticos la vasectomía es considerada un método anticonceptivo fuerte. En la Argentina, el déficit recae en una cuestión cultural donde se retienen aun concepciones erróneas, como por ejemplo que se trata una intervención dolorosa que afecta la dotación sexual el hombre argentino es bravo, esto no deja de ser un procedimiento quirúrgico y sobre todo los hombres en la zona genital, le escapan bastante.

Kosay destaca la importancia de consejerías de salud pública ya que el estado provee todos los métodos anticonceptivos. Como se realiza educación sexual para los adolescentes, lo ideal es hacerlo con los adultos que tengan el grupo familiar ya formado, que hayan completaron su fertilidad verdaderamente con educación y explicando y cómo funciona el método”, dijo. Existe una disparidad entre el hombre y la mujer  en tiempo fértil y cuidado y a la vasectomía no se promueve como parte de la planificación familiar y la procreación responsable.

“La realidad es que la mujeres ovula aproximadamente el día 14 del ciclo, los días fértiles de la mujer son aproximadamente entre el día 9 al 14. La fertilidad es un día solo y es el día que ovula o puede ser un día más. Los que viven más son los espermatozoides, y aca la diferencia es que la mujer tiene un día fértil y el hombre fecunda todo los días y sin embargo la que se cuida todo el mes es la mujer«, opinó.

La vasectomía es una cirugía que posee una tasa de efectividad mayor al 99 por ciento según la Organización Mundial de la Salud. Se caracteriza por ser mínimamente invasiva, con la opción de aplicación de anestesia local y de carácter ambulatorio ya que no necesita hospitalización. La técnica quirúrgica se realiza sin bisturí, por lo que tiene menor trauma al testículo. Es una técnica que liga el conducto deferente que es por donde salen los espermatozoides y cuando se liga ese conducto tanto de un lado como del otro, permite que el hombre tenga una eyaculación pero impidiendo el pasaje de los espermatozoide”. Su efecto no es automático, después de tres meses el hombre o la mujer pueden no utilizar otros anticonceptivos, se tiene que realizar estudios de espermiograma, y el hombre tiene que tener entre 12 a 15 eyaculaciones para decir que la vasectomía es exitosa

Nuestro país sigue sosteniéndolo como un método tabú alienado por preceptos machistas. El mito más grande se reduce a la “virilidad” masculina, donde el temor más fuerte es su pérdida. No existen contraindicaciones que generen menos actividad sexual ni ninguna disfunción relacionada a la eyaculación masculina. Gabriela enfatiza que el hombre se realiza una  vasectomía no tiene ninguna complicación en la erección de su pene, y si la tiene no es consecuencia de la intervención quirúrgica “no existe algún problema con la erección sexual posteriormente al procedimiento quirúrgico” con esto se desquebraja el mito Padre.

Una de sus características más importante es que existe la posibilidad de la recanalización de los conductos deferentes que previamente se han seccionado al realizar una vasectomía. La cirugía se llama vasovasostomía. En general el porcentaje es bastante exitoso, según los autores algunos dicen entre el 15 y el 50 por ciento, todo depende cuanto menor sea el tiempo que haya transitado posterior a la cirugía, si paso un año es mucho más probable que se pueda recanalizar si pasaron 5 o 6 años. Cuanto más pronto hay más posibilidades», dice. Además expresa que existe otra posibilidad viable si existe el deseo de ser padre “hombre tiene la gran ventaja de poder hacerse una pensión en el testículo, obtener espermatozoides y hacer una fertilización invito”.

Hay dos requisitos para poder acceder gratuitamente a este método: Tener la mayoría de edad y firmar un consentimiento informado, es un documento de carácter de declaración jurada. No se necesita la autorización de la pareja, cónyuge o juez. Ningún médico puede negarse o exponer prejuicios sobre la decisión de realizar la operación, ya que es personal.

Como la vasectomía forma parte de la procreación responsable y la planificación de la familia, entonces la vasectomía es sinónimos de que los varones también pueden elegir ponen el cuerpo, sin prejuicios, con la responsabilidad cuando se trata de anticoncepción.