Cambiemos promociona el reconocimiento a la primera mujer abogada bautizando la última estación de la Línea H con su nombre. Sin embargo, el ajuste económico que se propone afecta aún más a las mujeres y disidencias que a los hombres.

El presidente Mauricio Macri y el Jefe de Gobierno Horacio Rodríguez Larreta inauguraron con bombos y platillos la última estación de subterráneos de la Línea H. La nueva estación -que llega hasta la Facultad de Derecho- lleva el nombre de Julieta Lanteri y es la primera estación de subte de la Capital Federal con el nombre de una mujer.
Lanteri fue la primera mujer egresada del Colegio Nacional de la Plata en 1886 y logró ingresar a la Facultad de Medicina de la Universidad de Buenos Aires cuando esta carrera aún era vedada para las mujeres. En 1911, se convirtió en la primera mujer que votó en Argentina y América Latina, tras lograr la excepción ante la Justicia Electoral cuando aún no estaba permitido el sufragio.
Ni lentos ni perezosos, Macri y su comité aliado del marketing intentan echar en su favor la masividad que están cobrando las luchas feministas tanto en las calles como en los medios de comunicación. En el acto de inauguración Larreta felicitó al presidente y marcó esta como una de muchas de las medidas de este gobierno para con las mujeres. Lo mismo ocurrió durante las reuniones informativas realizadas en la Cámara de Diputados sobre la legalización de la interrupción voluntaria del embarazo.
Aunque Mauricio Macri se haya posicionado explícitamente en ‘favor de la vida’, no son pocos los invitados y diputados del oficialismo que acentúan en sus intervenciones el gesto, supuestamente generoso, del presidente de no haber vetado la ley. Sin embargo, dicha consideración puesta como factor principal para que el debate sobre el aborto sea público y masivo implica desconocer el trabajo que la Campaña por el Derecho al Aborto Legal, Seguro y Gratuito y sus antecesores vienen realizando desde hace más de 13 años, a quienes ningún diputado oficialista mencionó. Adjudicar a Macri el debate es incluso invalidar la fuerte presencia de organizaciones feministas que se juntan frente al Congreso todos los martes y repudian las políticas de recorte del gobierno nacional.
Con quien no pareció tan considerado el presidente fue con los metrodelegados, a quienes se les quitó la personería jurídica, sufren suspensiones y persecución frente a las medidas de fuerza y se les impuso un aumento del 15% en el marco de una negociación unilateral con la UTA, el gremio con menor representación en el sector.

La precarización laboral también es una problemática de género. Desde la asunción de Cambiemos se acentuó la feminización de la pobreza: según los datos registrados por el Instituto Nacional de Estadísticas y Censos (INDEC) durante el 2017, la tasa de desocupación fue de 10,2% en mujeres y 8,5% en varones. En el caso de las menores de 29 años, la cifra trepa hasta un 20,1%, mientras que en el caso de los hombres a un 17,2% y de acuerdo a un informe del Ministerio de Trabajo, las mujeres ganan en promedio un 27% menos que los varones, cifra que se ensancha al 35% en el caso del empleo no registrado.
A su vez en 2017 el gobierno resolvió recortar 67 millones de pesos asignados al Consejo Nacional de las Mujeres (CNM) y a la implementación del Plan Nacional de Acción para la Prevención, Asistencia y Erradicación de la Violencia contra las Mujeres (PNA). Sumado a la desaparición de programas públicos de salud y maternidad, tales como el plan Qunita, o la quita de presupuesto para la implementación de la Ley de Educación Sexual Integral (ESI).


En el paro del 8M hubo una fuerte presencia de mujeres trabajadoras que coparon las calles ante la precarización del gobierno, la represión de las fuerzas policiales y la invisibilización de los sindicatos. El movimiento de mujeres, trans, travestis y lesbianas dejó en claro la necesidad de autonomía laboral y económica, consigna que continúa presente de cara al próximo ‘Ni Una Menos’ que gritará ‘libres, vivas y desendeudadas nos queremos’.
Macri intenta beneficiarse de la militancia de mujeres y disidencias para lavarle la cara a un gobierno que se tambalea económicamente, luego de pedir ayuda monetaria al FMI. Sin embargo, la reforma jubilatoria que este gobierno ha promulgado no parece tener tan presente la cuestiones de género. De acuerdo a datos de la organización Economía Femini(s)ta, un 62% del total de jubilados son mujeres, quienes cobran el haber mínimo de 7.246 pesos, un monto muy alejado de la actual canasta de bienes y servicios básicos que en la actualidad supera los 16 mil pesos. Pero además, cabe destacar que las mujeres cobran 24,5% menos de jubilación por ser mujeres y que éstas representan el 99% de quienes administran la AUH y el 86% de quienes accedieron a jubilarse sin haber completado los 30 años de aportes.
Por eso aunque Cambiemos intente esconder, tras un supuesto reconocimiento a las mujeres, la precarización que afecta a las trabajadoras y por eso el movimiento feminista no dejará de gritar: Mauricio Macri en nuestro nombre no.