Sofía Brockenshire y Verena Kuri estrenan su primera película, "Una hermana", este jueves en el BAMA Cine y, en diálogo con El Grito del Sur, cuentan la experiencia y el desafío de realizar una película que aborde la violencia de género sin caer, como muchos medios de comunicación, en el policial ni el espectáculo.

“Una hermana” es la primera película de Verena Kuri y Sofía Brockenshire. Las jóvenes directoras se conocieron estudiando cine en la FUC y ya presentaron su ópera prima en el festival internacional de Venecia, en Italia, y en el BAFICI, en Buenos Aires. “Una hermana” ilustra una historia de incertidumbre y desesperación donde la ficción permite analizar la multiplicidad de situaciones que afrontan los familiares de las víctimas de violencia de género en su búsqueda de justicia. La película fue situada en la ciudad de Lobos, donde Alba (Sofía Palomino) debe hacerse cargo de la desaparición repentina de su hermana. Las situaciones que esto genera despiertan sentimientos contradictorios, una trama de angustias, miedos e impotencia ante la burocratización de la Justicia, la falta de apoyo de los conocidos y los problemas cotidianos que siguen sucediéndose. La película se podrá ver desde el 31 de mayo en BAMA CINE (Av. Presidente Roque Sáenz Peña 1145) y desde el 14 de junio en las salas del Cine Gaumont (Av. Rivadavia 1635). En exclusiva con El Grito del Sur, Sofía Brockenshire -directora- y Sofía Palomino -protagonista- cuentan cómo es abordar la violencia de género desde la cinematografía sin caer en el policial negro ni en el sentimentalismo.

¿Cómo surge la idea de filmar “Una hermana”?

Sofia Brockenshire: Habíamos trabajado anteriormente en un cortometraje que trataba de reconstruir la memoria de un espacio destruido en un pueblo en el sur de la Provincia de Buenos Aires. Esta vez elegimos trabajar sobre la figura de la mujer en los mitos, en el folklore argentino. Cuando investigamos nos encontramos con el mito del alma mula que trata sobre una mujer que es castigada por cometer pecados sexuales y la convierten en una mula, que a la noche divaga por los pueblos adolorida porque está encadenada y todo el mundo le tiene miedo. Eso nos llevó a pensar en la mujer silenciada, la mujer que pierde la voz, que es castigada, y lo relacionamos con lo que está pasando hoy en día, lo que está pesando sobre tantos cuerpos: la mujer desaparecida y el femicidio en Latinoamérica y el mundo. Una vez que eso se presentó optamos por avanzar en ese sentido y tomamos la búsqueda de una mujer a su hermana, que está desaparecida, como punto de partida.

¿Cómo se hace para hablar de violencia de género o desaparición a través del cine, especialmente cuando es una película independiente que intenta despertar otras sensibilidades y escribir otros relatos?

Sofía Brockenshire:  Intentamos todo el tiempo cuidar los modos de contar la historia para no caer en el error de la mayoría de los medios masivos de comunicación al momento de tratar la desaparición de una mujer. No queríamos que lo policial invada la escena, no queríamos el morbo ni el espectáculo. Y fue difícil, fue muy difícil pensar en cómo contar una historia que pasa hoy, acá, todos los días, y que sea digna, respetuosa.

Sofía Palomino: Para mí, como actriz, cuando me llegó la propuesta me quedaron claras dos premisas: una era la inquietud de ellas (las directoras) de querer contar algo que está pasando y por otro lado, el agregado poético que trascendía lo cotidiano y que se tornaba como un nuevo punto de vista para contar los hechos, lo que les permitió salir de lo morboso, de lo policial. Ayudó mucho a la realización de la película. Es una película que intenta ser sensorial, tiene que ver con la generación de sentido. Se instala mucho el espacio y el silencio, algo que muchas veces, dependiendo el caso y el fin con el que se utilice, puede ser algo poético, algo bello o algo terrorífico.

¿Cómo fue el proceso de filmación?

Sofía Palomino:  Al principio filmamos con un equipo mucho más grande y fuimos directamente a las escenas pautadas en el guión. Fue difícil encontrar el lenguaje, más allá de haberlo encontrado ya en el diálogo, había algo que tenía que ver con el nivel de demanda de la película, de la historia, que no se terminaba de encontrar. Fue muy importante entender la dinámica y trabajar en equipo. Después paramos un poco, ellas (las directoras) vieron el material, tomaron algunas decisiones y volvimos a filmar con un equipo mucho más reducido, pasamos de 25 a 7/8 personas. Al ser menos nos sentimos mucho más interpelados.

Sofía Brockenshire: Teníamos mucha presión de salir con algo y al mismo tiempo una gran responsabilidad por la historia que teníamos que contar. Dudamos y pensamos mucho las cosas, lo que nos trajo aprendizajes muy valiosos. Es bueno perderse un poco, es bueno dudar, es bueno no tener todo tan claro. Hasta que no sentimos que había logrado su identidad no paramos.  Presentamos una primera edición en el festival en Venecia y después la seguimos trabajando hasta quedar satisfechas con lo que realizamos. La versión final es la que estuvo hace poco en el BAFICI, fue un proceso largo, casi de redescubrir la película una vez que ya estaba hecha.

¿De qué forma se construye el personaje en este tipo de casos?  

Sofía Palomino: Como actriz, si bien me informé sobre el caso, me pareció fundamental conservar la frescura de alguien que no sabe nada y de repente se encuentra con esta situación enfrentándose a la burocracia y demás.  Hay un lugar muy frágil en la dirección de autores entre que te puedan guiar pero que te den la libertad para experimentar y que sea verosímil, me parece que se generó eso. Fue una experiencia muy sensorial, me aparecieron imágenes, silencios, el espacio ayudó mucho.

¿Por qué decidieron situar la historia en un pueblo y no en la Capital Federal?

Sofía Brockenshire: No es lo mismo la Justicia en el interior que en Capital Federal. Hay cosas que son reales, por ejemplo, en Lobos la fiscalía que tiene jurisdicción está a 100 kilómetros. Eso también le dio otro tiempo a la película. No es veloz intentar focalizar en el proceso de no esclarecimiento, la incertidumbre. Nos gustaba mucho pensar el personaje de Alba como una chica con la responsabilidad de buscar justicia por su hermana como un mandato que casi le fue asignado, que no elige. También es una forma de reivindicar a las mujeres que de pronto en la vida les tocó otro destino, figuras como las Abuelas y las Madres de Plaza de Mayo o Susana Trimarco.

Titulo original: Una hermana
Origen: Argentina (2017)
Duración: 68 min.

Dirección: Sofia Brockenshire, Verena Kuri
Intérpretes: Sofía Palomino, Adriana Ferrer, Saúl Simonet, Sebastián Carbone, Mateo Giménez
Guión: Sofia Brockenshire, Verena Kuri
Fotografía: Roman Kasseroller, Federico Lo Bianco, Andrés Hilarión