La vieja historia se repite

Los alumnos reincidentes del FMI

“Asesorarse con los técnicos del Fondo Monetario Internacional es lo mismo que ir al almacén con el manual del comprador, escrito por el almacenero”, decía Don Arturo Jauretche. El FMI volverá a condicionar los destinos del país a partir del inicio de negociaciones anunciado por el presidente Mauricio Macri. Qué piensan los argentinos sobre esta vuelta.

Casi como en una sabia premonición, Don Arturo Jauretche nos advertía a mediados del siglo pasado que “asesorarse con los técnicos del Fondo Monetario Internacional es lo mismo que ir al almacén con el manual del comprador, escrito por el almacenero”. Más preocupados por atender al problema de las tarifas y a la alarmante caída en las ventas, los almaceneros difícilmente puedan dedicarle tiempo a escribir un manual. El FMI, en cambio, se regodea y fortalece cada vez que hay ajuste y sufrimiento en cualquier rincón del mundo.

En Argentina el Fondo Monetario Internacional supo hacer estragos: se llevó puesta la dignidad de millones de argentinos que pasaron a estar sumergidos en la pobreza e indigencia. El fracaso de aquellas recetas de ajuste neoliberal, aplicadas a rajatabla por los gobiernos de Menem y De la Rúa, fue demoledor y se creyó que, tras el estallido social de finales del año 2001, esta experiencia de ser “los mejores alumnos” del FMI no se iba a volver a repetir. Por lo menos en nuestro país y durante un largo período de tiempo.

Que les voy a hablar de amores y relaciones carnales
todos sabemos los males que hay donde estamos parados
por culpa de unos tarados y unos cuantos criminales.

(Los Piojos)

Sin embargo, la historia parece operar en forma circular. Previo al anuncio del acuerdo con el organismo internacional, un estudio publicado por el diario oficialista El Cronista reveló un fuerte rechazo a la iniciativa del gobierno de Mauricio Macri: el 75% de los encuestados por la consultora D´Alessio Irol – Berensztein respondió que le parecía una medida inadecuada. Es que no escapa a la memoria colectiva que el FMI prefiere evitar cualquier acto de caridad: a lo largo de su historia se comportó como una institución usurera que hizo de la deuda externa algo eterno e impagable y, además, se entrometió en los asuntos internos más delicados de política económica, hasta el punto tal de acabar de cuajo con la soberanía política y la independencia económica de nuestro Estado y otros tantos.

Por estas horas el mundo habla que somos reincidentes en la materia que peor nos fue. La vieja historia se repite: la primera fue como tragedia y la segunda, ¿como farsa?