Marcelo Riera, ex Ministro de Salud de la provincia de San Luis participó en la última jornada informativa por la ley de interrupción legal del embarazo que se realizó en el Congreso. Allí, no solo argumentó en contra de los derechos de los cuerpos gestantes sino que habló de la moral y los valores cargando él con numerosas denuncias de su ex mujer por situaciones violentas.

Cuando subió al estrado del Congreso de la Nación para adueñarse de esos tirantes siete minutos en los cuales deben entrar tantas cosas, la abogada y periodista Julia Mengolini pidió a los diputados y diputadas  escuchar y comparar los argumentos a favor y en contra del proyecto de interrupción legal del embarazo, así como considerar quienes los esgrimían. Como si fuera una profecía autocumplida, o por una simple cuestión de probabilidades, los encargados de defender ‘las dos vidas’ hicieron cartón lleno el jueves pasado. El episodio al que nos referimos no fue otro poema sentimental de boca del senador Esteban Bullrich, sino que esta vez se trató de una jugada más aguda y cínica del patriarcado. El vocero fue el ex-Ministro de Salud de la provincia de San Luis, Marcelo Riera.

Riera se presentó ante el Congreso para apoyar el rechazo a la ley de la interrupción legal del embarazo. Durante su ponencia afirmó -contra todas las estadísticas aportadas por la Campaña Nacional  por el derecho al aborto legal, seguro y gratuito- que la clandestinidad del aborto no era la principal causa de muerte materna, y frente a familiares de víctimas de la clandestinidad, dijo que  “el aborto es un problema más, pero no el principal, al que le ponemos el nombre de salud pública sólo por ser un problema de salud”. Riera habló de cifras y dólares y subrayó que la salud pública debía encargarse del binomio madre e hijo/a y no de una sola parte.

Esto no fue algo que no hubiera ocurrido en anteriores sesiones. La novedad radica en que Riera tuvo el tupé de opinar sobre los cuerpos gestantes aún teniendo denuncias de su ex mujer en las que lo acusa de violento. En 2016, cansada de los constantes malos tratos físicos y verbales a los que era sometida, la ex mujer del funcionario recurrió a la justicia. A partir de esa denuncia, Riera no puede estar a menos de 200 metros de ella, aunque según contaron allegados y testigos directos al diario ‘El Puntano’, el acusado ya violó en varias oportunidades la restricción. Este no es el único antecedente penal en contra de Riera: según el diario ‘La noticia en San Luis‘, cuando fue director del Centro de Salud de Potrero de los Funes fue denunciado por pacientes por supuesto acoso sexual en varias oportunidades.

Por si fuera poco, recordemos que Riera debió renunciar a su cargo al frente del Ministerio de Salud luego de que se hiciera pública la maniobra por la cual falló en favor de una empresa sanjuanina en una licitación pública, perjudicando a una compañía mendocina. Riera está acusado de favorecer a la empresa de medicamentos Cuesta del Viento, a la que, según el diario ‘El cuyano’,  adjudicó la licitación porque tendría vinculación con ella a través de familiares y amigos.

Durante su exposición, Riera se mostró preocupado por la preservación de “ambas vidas”, pero especialmente por el sistema de salud argentino. El ex-ministro argumentó que, si ya el sistema de salud es ineficiente, cuál sería el plan federal del gobierno para encargarse de sostener económica y tecnológicamente la legalización de la interrupción del embarazo. “Sino sumaremos operativamente un problema más a un sistema que en general no posee capacidad de respuesta con la inmediatez pretendida”, apuntó.

Riera continuó diciendo: “ me pregunto qué enfermedad o enfermedades dejaremos de lado para dar paso a otra”. Esta frase no sólo asume la interrupción del embarazo como una enfermedad, algo que sin duda no lo es, sino que supone que el sistema de salud pública debería funcionar como un espacio limitado, casi de cupos a cubrir. Según su lógica, si en el mes próximo hubiese un brote de salmonela, el área oncológica de los hospitales argentinos estaría fuertemente afectada por una baja de su presupuesto.

Esta visión empresarial de la salud pública como algo que no puede fluctuar sin marginalizar cierta población (generalmente la más humilde) parece congruente con el proyecto del Gobierno Nacional, agrandado la brecha entre una salud privada, cara y elitista, con la cual lucrar, o un sistema público pauperizado, relegado sólo para aquellos que no tienen otra opción. Recordemos que a principios del 2018 el Gobernador de Jujuy propuso que los inmigrantes bolivianos pagasen por atenderse en los hospitales públicos argentinos, aunque sus impuestos vayan al Estado Argentino y no a su tierra natal. Estas dos posturas apuntan a plantear la salud pública como un lujo y no como un derecho de la ciudadanía.

Perpetuar la clandestinidad de la interrupción del embarazo afecta a los cuerpos gestantes y los violenta. Riera, como muchos de los que siguen apañando el mercado de abortos clandestinos, habló en defensa de ‘las dos vidas’. Pero para los que niegan la legalidad del aborto, al parecer, las dos vidas van entre comillas, ya que una corresponden a un embrión (recordemos que la regularización de la ley comprende embarazos hasta las 14 semanas), y otra a un cuerpo gestante, cuya importancia para el señor Riera queda “entrecomillada” en el momento en que es violento con una mujer .

Una vez finalizadas las exposiciones, cuando llegó el momento  donde cada diputado o diputada puede plantear sus dudas a los expositores, la diputada por Libres del Sur e importante gestora del proyecto, Victoria Donda, interpeló a Riera acerca de las denuncias que cargan sobre su persona. El diputado oficialista Daniel Lipovetzky, quien dirigía la sesión, rápidamente dijo que por tratarse de una pregunta personal no se veía en obligación de ser contestada. Luego el ex-ministro negó totalmente la acusación, tanto en ese momento como en el segundo bloque de las reuniones informativas, cuando se le otorgaron dos minutos más para que aclare nuevamente su situación personal. Riera dijo que la pregunta resultaba inadecuada en el recinto, aún cuando se tratase de una mujer que denuncia violencia y lo que se estaba discutiendo en ese momento era la violencia sobre los cuerpos gestantes que el Estado imparte al impedir decidir sobre la procreación. Habló también de difamación, encarnando el eco del discurso misógino que tilda a las mujeres y a la disidencia de “locas” y “exageradas” cuando denuncian.

La clandestinidad del aborto mata, criminaliza y estigmatiza a los cuerpos gestantes. La visión empresarial del sistema de salud pública que lleva a cabo el macrismo pone nuestras vidas en riesgo y entre comillas y las convierte en cifras y estadísticas escondiéndose bajo los pruritos morales. El grave error del Ministro quedó maquillado por la prensa amarillista, centrada en la figura de Florencia de la V y el amparo del diputado Lipovetsky.

Sin embargo, las palabras quedaron grabadas, filmadas y escritas, para cuando intenten tergiversar el discurso. Porque sobre los cuerpos gestantes no queremos que decidan ni sus creencias ni sus golpes.