Presidente de Nuevo Encuentro y ex director del AFSCA, Martín Sabbatella saltó a la escena pública con 29 años, cuando fue electo en Morón y se convirtió en el intendente más joven de la provincia de Buenos Aires. Kirchnerista y feminista aborda su gestión al frente del AFSCA, las críticas a las internas en Provincia de Buenos Aires y los nuevos modos de hacer política.

En el amanecer de Cambiemos, Martín Sabatella llegó a tomar el edificio de la AFSCA en resistencia al decreto de Macri que lo disolvía y le entregaba el control de la política de comunicaciones a Oscar Aguad. “Perdían en el parlamento, se tomaban un taxi, iban a una Fiscalía y podían resolver en el Poder Judicial lo que perdían en el Congreso”, es el balance que hace en diálogo con El Grito del Sur sobre la pelea con Clarín, casi una década después de la sanción de la Ley de Medios. El presidente de Nuevo Encuentro habló además sobre el rol del kirchnerismo en el rearmado opositor y la identidad del espacio nacional y popular en tiempos neoliberales.

¿Qué posibilidades hay de construir un frente antineoliberal de cara a 2019? ¿Qué rol debería ocupar el kirchnerismo en ese armado?

El nivel de daño que está haciendo Cambiemos nos obliga a hacer el mayor de los esfuerzos por la unidad, que nos permita construir una mayoría que logre que el 10 de diciembre de 2019 sea el último día de un gobierno de la derecha en Argentina. Hoy hay una derecha en el gobierno que busca, por un lado, que esa unidad no suceda y, por otra parte, domesticar a una oposición para que sea dócil y funcional a su estrategia. Hay una disputa por el rumbo de la oposición. Tenemos que construir la mayor unidad posible y nosotros, los kirchneristas, contamos con mucho para aportar: Cristina Kirchner es la líder opositora más grande del país, de Ushuaia a La Quiaca. Obviamente no nos creemos los únicos, sino que somos una parte de un todo a construir. Hubo reuniones de dirigentes que decían que su límite es el kirchnerismo: esa gente no quiere la unidad o no quiere ganar, pero sobre todo no quiere que ese espacio de unidad sea verdaderamente opositor: lo que buscan cuando dicen “con el kirchnerismo no”, es sacarle el contenido opositor a esa unidad.

¿Qué significa volver mejores? Hay una identidad kirchnerista que aún es muy fuerte: ¿hay que sostenerla como tal o  transformarla de cara a construir una nueva mayoría?

Nada se explica para atrás, los procesos políticos van hacia adelante. Tenemos que dialogar con nuestra historia y hay una memoria social positiva de los procesos populares recientes: esos 12 años de los que nos nutrimos nosotros también. Pero estamos planteando una propuesta de futuro, que incorpora novedades, que corrige errores, que no es trasladable mecánicamente. Es una referencia, un núcleo de ideas, principios y valores. Yo creo que hay una profunda identidad kirchnerista en una gran parte de nuestro pueblo, que además rompió fronteras y permitió que hombres y mujeres que venían de distintos lugares tuvieran un horizonte común en el liderazgo de CFK. Al pensar si hay que diluir esta identidad, que es una pregunta profunda, yo creo que la unidad no significa la disolución de lo que cada uno es, sino la unidad de sectores que pueden tener matices, diferencias, pero construyen con ejes y programa común en función de una realidad determinada. Esa unidad expresa la síntesis, para poder contener a todos. Yo soy orgullosamente kirchnerista, pero no tenemos porque dejar de ser lo que somos para construir esa unidad más amplia. Tampoco le vamos a pedir a otros que dejen su identidad, sino que el desafío consiste en ponernos de acuerdo. No le pido a nadie que sea kirchnerista, sino que sea opositor.

Maduro se impone en Venezuela, los procesos más radicalizados en términos de participación popular y transformaciones de la matriz económica se sostienen y en otras latitudes avanza la derecha. ¿Considerás que esta situación evidencia ciertos limites del progresismo?

Hay una matriz común de alianza de las derechas de muchos países con el partido judicial y el partido mediático, construyendo coaliciones que buscan conquistar los gobiernos y avanzar sobre los líderes de esos proyectos populares, latinoamericanistas. Pasó con la persecución a Correa, a CFK, a Lula, con lo que sufrió Lugo o Zelaya. Hay un Plan Condor II, como lo llama Rafael Correa, donde las élites no tienen limites en lesionar la democracia o el estado de derecho, con tal de recuperar el poder. No creo que los países que pudieron sostener sus procesos estén relacionados directamente con el nivel de profundidad de las transformaciones. De hecho la Argentina ha hecho transformaciones sumamente profundas en términos de distribución de la riqueza, de matriz productiva y así y todo perdimos. Porque también tiene que ver con la batalla cultural, el surgimiento de nuevos actores, las estrategias comunicacionales, la disputa por el sentido común.  Lo que sí es sumamente importante es tener una perspectiva de integración regional, entender que la suerte de nuestros países está atada a la suerte de nuestra América Latina, y la necesidad de estar unidos en un proyecto común.

Dirigiste el organismo de aplicación de la Ley de Medios. ¿Cuáles fueron los principales problemas y limitaciones?

La ley tiene una historia que enorgullece: 30 años de debate de organizaciones políticas, académicas, sociales, que decidieron impulsar una ley democrática en lugar de un decreto de la dictadura. La ley tiene un profundo contenido antimonopólico, ya que si no se desconcentra no se puede democratizarse la palabra. Al mismo tiempo la ley es hija del proceso que inicia Néstor Kirchner en 2003, y se pone en marcha fruto de un proceso político de ampliación de derechos. Al mismo tiempo, la ley se encontró de entrada con la oposición del Grupo Clarín y con un tema complejo: con medidas cautelares pudieron dejarla suspendida por más de 4 años. Perdían en el parlamento, se tomaban un taxi, iban a una Fiscalía y podían resolver en el Poder Judicial lo que perdían en el Congreso. En la aplicación también apelaron a medidas cautelares, de hecho yo tengo una denuncia penal hecha por el Grupo Clarín por querer adecuarlos a la ley. Soy investigado por querer aplicar la ley. Ahí te das cuenta que el tema de la democratización de la justicia atraviesa toda esta discusión. Por que si se avanza en leyes pero el Partido Judicial les ayuda a los sectores de poder recuperar lo que pierden en el Parlamento, no tenes posibilidad de transformar nada.

¿Considerás que se centraron en Clarín y no lograron empoderar a los medios populares?

La ley no se hizo para Clarín. Aparece porque es el actor más grande y el que logró frenarla y obstruirla, pero se aplicó igual para todo el mundo. Sólo que Clarín es el más grande, el que más daño le hace a la libertad de expresión y el que no cumplía la aplicación de la ley. La ley tiene dos objetivos: democratizar el mundo comunicacional y generar nuevas herramientas comunitarias. Por eso hay un tercio del espacio para medios populares. Lo cierto es que el espacio es finito; por lo tanto, si no liberás espectro es imposible que otros lo ocupen. No hay posibilidad de darle la tenencia a otros si no cambiás el esquema de medios. Para que 1/3 del espectro lo tengan los medios comunitarios había 1/3 que tenían que dejar de tener otros, y esa era la adecuación necesaria: para los medios comunitarios y para que nadie tuviera más de los límites que establece la ley. Creo que se hizo mucho y se generaron cantidades de nuevos medios: se creó el fondo para acompañar medios comunitarios, para que accedan por concurso a la producción, a la compra de equipos, a la capacitación. En lugares muy vulnerables y comunidades de pueblos originarios. Tengo la sensación de que no llegamos a ponerla en marcha pero lo que para muchos es poco, para pocos es mucho, y suficiente para que te odien de por vida. No en vano lo primero que hicieron cuando llegaron fue derogar la LSCA e intervenir el AFSCA con infantería.

En 2015 se pierde por capacidad de Cambiemos pero también por falencias del lado kirchnerista. ¿Creés que las internas en PBA fueron parte de esos errores?

Hubo una operación canallesca de distintos sectores para atacar al proyecto popular, donde algunos sectores de “fuego amigo” pudieron haber creído que se beneficiaban con eso en el marco de la interna y no se dieron cuenta que alimentaban algo que nos explotaba a todos. Pero fue una operación canallesca: hablaron de que Aníbal era casi el responsable de un triple asesinato, del narcotráfico en la Provincia, y esa construcción la hicieron desde adentro y desde afuera. Desde afuera para hacernos daño a todos, desde adentro pensando en una ventaja de cara a la interna. Creo que, en parte, la elección nacional de 2015 se pierde por esta operación canallesca en la provincia de Buenos Aires.

Hay sectores que señalan que existe una necesidad de construir un nuevo modo de hacer politica.

Ellos necesitan poco o nada de la política. Eso beneficia a los intereses corporativos. Prat Gay hablaba de la grasa militante a extirpar. Es la estrategia de la derecha para degradar la política, que esté en pocas manos, que no circule por la sociedad. Buscan que te encierres en tu casa, en el individualismo y pienses que si el país va mal es por culpa tuya. Construyen una cultura de la resignación e instalan que si sos pobre te tenés que joder porque no te corresponde. En esa lógica necesitan domesticar al sistema político, construir una cultura de la resignación, una sociedad que no demande. Es muy difícil que lo logren porque va contra la nuestra memoria de lucha como pueblo. Otra cosa es que el campo popular debata nuevas herramientas para dinamizar la política. Es necesario, el que no se plantea incorporar novedades, el que no se plantea la duda, vive en un imposible, porque el mundo avanza, circula. No podés andar por la vida con un manual. Tenemos que pensar las nuevas formas de vinculación política, pero eso no le quita el rol transformador, la política como herramienta capaz de apuntar a proyectos colectivos, con un contenido profundamente ideológico para saber de qué lado estás y a qué intereses querés defender. Creo que el sistema político argentino necesita renovación y esa es una búsqueda permanente y en términos comunicacionales tenes que mejorar en cómo comunicar. El tema es para qué: unos la usan para el bien y otros para el mal. Hay un corte si defendés los intereses de las minorías y las élites o la de las mayorías populares.

Ping Pong

CFK: La líder mas importante de la Argentina

Mauricio Macri: Expresión del modelo de saqueo de la elite dominante de Argentina

Sergio Massa: Personaje cuya ambición le permite acomodarse a situaciones distintas

Alberto Rodríguez Saa: Personaje interesante del peronismo histórico. Nos enfrentó pero cuando apareció un gobierno neoliberal, hizo lo posible para que podamos pensar una propuesta juntos

PJ: partido más importante de la Argentina. Néstor y Cristina lo hicieron reencontrarse con su rol histórico y hay que ver cómo termina esa tensión interna