Apenas asumió al frente del Sitraju, Vanesa Siley peleó por extender la licencia por maternidad de 90 a 120 días, y lo logró. Hoy impulsa la democratización y la igualdad de género al interior de la CGT desde el espacio "Mujeres sindicalistas" de la Corriente Federal y pelea desde una banca en Diputados por eliminar la brecha salarial. En el marco del primero de mayo, habló de todo con El Grito del Sur.

La agenda 2018 de Vanesa Siley explota: conviven las reuniones del bloque del FpV-PJ, con el eje puesto por estos días en frenar los tarifazos y la reforma laboral; la conducción del gremio de judiciales porteños (SITRAJU), que encabezó el frente de unidad sindical que salió varias veces a la calle contra el techo salarial impuesto por Horacio Rodríguez Larreta; las actividades de Unidad Ciudadana y la Corriente Federal, los dos espacios políticos en los que crece como referente; y la lucha de género, que va desde organizar el paro del 8M en todo el país a promover la coordinación de “Mujeres sindicalistas”, donde ya despuntan varias referentes mujeres que conducen sus sindicatos. “Nuestro lugar en el movimiento obrero no debe ser solamente la secretaría de género, debe ser en todos los cargos y en igualdad de condiciones”, explica en diálogo con El Grito del Sur. Una de sus últimas batallas pasa por eliminar la brecha salarial de género que, dice, el proyecto presentado por Macri no sólo no combate sino que “se trata de una flexibilización encubierta”.

– ¿Por qué rechazan el proyecto de igualdad salarial del oficialismo? 

-El problema de que una mujer en promedio gana menos que un hombre no se debe a que realiza la misma tarea, se debe a que las mujeres realizamos actividades laborales mal remuneradas, principalmente en lo que es servicios, salud, educación, trabajos de casas particulares. Esos salarios son bajos, incluso muchos están por debajo de la línea de la pobreza. Macri presentó el 8M un proyecto de “Igual remuneración, igual trabajo”, pero dice lo mismo que el artículo 14 bis, que ya garantiza la igualdad salarial.

-Clarín lo presentó como “el feminista menos esperado” a raíz de la presentación de ese proyecto y de la promoción del debate por el aborto. 

-Ese proyecto es una farsa, y aprovecha para modificar la ley de asociaciones sindicales, para darle facultades al Ministerio de Trabajo de la intervención de casos y para modificar la ley de convenciones colectivas de trabajo. Esconde una flexibilización laboral encubierta, todo lo contrario a lo que dice proponer. Si Macri quiere eliminar la brecha salarial, que libere la paritaria docente.

-¿Cómo se combate entonces la brecha?

-La mujer -teniendo el mismo cargo que el varón- realiza la misma tarea y cobra lo mismo, pero lo que pasa es que nos cuesta acceder al mismo cargo y hay más mujeres donde los salarios son bajos, ese es el problema con la brecha. Eso es lo que ellos no dicen. Por eso presentamos un proyecto de ley en marzo para derogar las restricciones de que la ley 113117 pone a las mujeres para realizar diversos trabajos en las actividades industriales. Otro de los orígenes de la brecha salarial, especialmente para las actividad industrial, es la ley 1420, que es la que primero reguló en la Argentina lo que son las “tareas insalubres o penosas”. Esas tareas se prohíben realizar en mujeres y niños, la ley dice que no podía haber mujeres maquinistas por ejemplo. Apuntamos a garantizar un derecho, que es lo que hace una ley, para así instalar un cambio cultural. Los cambios culturales también son base en torno a debates institucionales, a debates en las calles, en la tele, en las universidades y en la escuela, pero también en base a las leyes y a las normas.

-Ese cambio cultural, que crece con fuerza desde la sociedad civil, ¿llegó ya al ámbito sindical, que se señala permanentemente como uno de los más machistas?

-En los primeros paros de mujeres la cuestión se planteaba como una exigencia de la sociedad que nosotras impulsábamos hacia dentro de los sindicatos. Ya en el 8M de este año fuimos los propios sindicatos los que convocamos en una coordinación con Ni una menos. Yo creo que los compañeros, no sin resistencias, están entendiendo que necesitamos democratizar nuestras estructuras sindicales y las que más lo están entendiendo son las compañeras mujeres, que dan la disputa en cada organización. Nosotras desde “Mujeres sindicalistas” pensamos que no había mujeres en los sindicatos, hicimos un primer encuentro, vinieron 500 compañeras de todo el país, hicimos un segundo encuentro y vinieron más de mil compañeras de todo el país y quedan sin venir, siempre vienen representantes. Están lanzando el espacio en muchas provincias, hay más mujeres secretarias generales en el interior del país que en la órbita capitalina y en la provincia de Buenos Aires. Nosotras planteamos que nuestro lugar en el movimiento obrero no es solamente en la secretaría de género sino que es en todos los cargos. Podemos ejercer todos los cargos así como podemos realizar todos los trabajos.

-¿Por qué la CGT no se pudo posicionar a favor del aborto?

-Primero, el tema del aborto es un tema transversal, ni siquiera hay un partido que se pronunció unívocamente. En el Congreso de la Nación los diputados y diputadas que están a favor o en contra del aborto son de distintos partidos: creo que no hay un solo bloque que de manera unívoca pueda decir que está en contra o que está a favor. Por otro lado lo que le pasa a la CGT es algo que pasa en otros lados, en particular hablando del movimiento obrero ni siquiera los compañeros abrieron la discusión en el marco de la CGT, eso es lo que yo podría cuestionar. Porque puede no llegar a haber una definición institucional pero no podés dejar de dar la discusión, principalmente porque las compañeras mujeres que mueren son compañeras las mujeres más pobres, son nuestra clase social. Eso sí yo le critico a la CGT.

-En otros casos, como la reforma previsional y la laboral, a fin del año pasado, la dificultad para posicionarse desnudaron las fracturas internas.

-Claro, la CGT no se ha pronunciado por otros temas que son directamente de la incumbencia de lo que significa una central obrera. No se ha pronunciado de manera unívoca sobre la reforma provisional y sobre la reforma laboral tampoco, aunque algunos se pronunciaron a favor, que es lo peor. Así que creo que el problema de la CGT, que no es el problema de los trabajadores ni de las regionales del interior, es un problema de definición política.

A pesar del mal clima, distintos sindicatos de la Ciudad de Buenos Aires cortaron las calles desde temprano y confluyeron horas más tarde en una nutrida movilización hacia la Legislatura contra el "ajuste" de Horacio Rodríguez Larreta.

Foto: Virginia Robles

-Los tarifazos parecen ser el primer tema que deja arrinconado al gobierno nacional. 

-Al gobierno la realidad social lo arrinconó con el tema de los tarifazos, y nosotros como oposición responsable que tenemos que ser debemos hacernos eco de esa demanda social y llevarla al Congreso porque tenemos que solucionar el problema. Acá lo importante no es si esto le pega al gobierno en términos políticos, lo importante es que no nos están dando una solución real y posible. Hemos logrado en esta sesión dejarlo en evidencia, lo cual no es menor para un gobierno que está blindado mediáticamente, pero además hemos logrado que el miércoles 2 de mayo estos temas se traten en la comisión de Presupuesto. Según el reglamento de la Cámara, una vez emitido el dictamen de comisión, pasado siete días, no necesitás dos tercios sino mayoría simple. Vamos a insistir en la próxima sesión, para que una vez cumplido el reglamento de los siete días se vote con mayoría simple frenar el tarifazo. Estamos haciendo un trabajo que conlleva mucha responsabilidad institucional de cara a la gente, porque lo que nosotros no podemos hacer es que el pueblo deje de creer en los representantes políticos para la solución de sus problemas.

-“Esta es la época de las mujeres”, dijo Cristina hace pocos días. ¿Creés que, de llegar al Senado el proyecto de legalización de la ILE, votará a favor?

-Yo no sé si Cristina va a estar a favor o en contra de la ley de aborto. Cristina es una conductora de un espacio político que, lejos de la imagen que la derecha quiere construir de ella, es una persona que habilita todo tipo de discusión y de debate si hay una demanda social al respecto. Ella sabe que ahora el aborto es una problemática en agenda para el movimiento de mujeres. Esos son indicios claros de su postura frente a la ley de aborto, la lucha de las mujeres.