El 15% de los argentinos no cuenta con acceso al agua potable. Esta problemática trae consigo numerosas afecciones a la salud y fortalece el negocio de la provisión de agua. Las villas de la ciudad son los espacios más afectados: en la 21-24 de Barracas están sin luz hace casi un mes. ¿Qué pasa cuando el agua es un negocio y la luz no llega?

El 15% de los argentinos no tiene acceso al agua potable y consumen agua de pozo, perforaciones o lo que logran acopiar de las lluvias. Según la OMS, podrían reducirse un 80% las infecciones registradas si estas personas tuvieron acceso al servicio de saneamiento, y de la misma manera se reduciría casi a la mitad el presupuesto asignado a salud. La problemática no es nueva y afecta gravemente a la población que vive en villas. Una de las más afectadas es la  21-24 de Barracas, que para colmo de males tiene sectores que hace casi un mes sufren la falta de luz.

Según la Autoridad de la Cuenca Matanza Riachuelo (ACUMAR), unos 28 mil nuevos usuarios de los barrios San Blas y Tres Rosas (Villa 21) podrán acceder al agua de red para 2019 a partir del convenio con el Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires. Las obras incluyen tareas de ampliación de las redes cloacales, pluviales y de agua potable. Sin embargo, las conexiones precarias que existen actualmente contaminan el agua y los vecinos deben comprar bidones o purificar el agua de red. De hecho, el mes pasado el Gobierno de la Ciudad entregó junto con AySA agua en sachet para garantizar el consumo y evitar la propagación de enfermedades.

El acceso y la privatización del agua es un tema central en la vida en la Villa 21-24. A principio de año estalló un caño e inundó la Iglesia de Caacupé y el Centro de Salud y Atención Comunitaria N°8. La 21 es la villa más grande de la ciudad, la más poblada y una de las que cuenta con mayor cantidad de personas sin acceso al agua corriente.

Y mientras el agua no llega, la luz se fue. “Después de estar un mes cortando las calles por la falta de luz, ayer vinieron finalmente al barrio”, comenta Paula Stiven, periodista de Mundo Villa. “Hay una crisis eléctrica que viene desde hace años y aunque se estuvo trabajando en la villa con este tema, evidentemente no se hizo mucho. La encargada de brindar soluciones en servicios básicos es la Unidad de Gestión de Intervención Social (UGIS), que trabaja de conjunto con una cooperativa que no está cumpliendo con las tareas que tiene que hacer para que llegue la electricidad a todos los vecinos”, concluye Paula. Mientras el agua no llega y la luz se fue, los vecinos continúan reclamando por condiciones dignas de acceso a los servicios básicos en una de las zonas más postergadas de la Capital.