El proyecto de ley por el cual se busca modificar el código contravencional trae como principal novedad la prohibición de la actividad de los trapitos y limpiavidrios, una vieja obsesión del Jefe de Gobierno Horacio Rodríguez Larreta. Desde la Confederación de Trabajadores de la Economía Popular (CTEP) rechazan esta iniciativa de carácter punitivista.

Dos semanas atrás el jefe de Gobierno Horacio Rodríguez Larreta envió un proyecto de ley para barrer de cuajo con la actividad ejercida por los cuidacoches -más conocidos como “trapitos”- y los limpiavidrios en la ciudad de Buenos Aires. Estas dos decisiones se concentran dentro de un paquete más amplio que ha sido denominado “Modificación al Código Contravencional”.

La nueva legislación promueve multas y hasta pena de cárcel para aquellos “trapitos” que brinden servicios de estacionamiento “sin autorización legal”. Al mismo tiempo, el artículo 82 bis busca prohibir “la limpieza de vidrios de cualquier tipo de automotor en la vía pública, sea de forma gratuita, onerosa o a cambio de una retribución voluntaria”. En ambos casos las multas serían de hasta 5 mil pesos, mientras que las penas podrían llegar a 12 días de arresto. Cada una de estas sanciones se elevaría al doble en el caso de que exista una organización previa dedicada a tal fin, que la conducta esté basada en la desigualdad de género o que la víctima sea mayor de 70 años.

La iniciativa fue presentada en un contexto de persecución oficial a los trabajadores de la vía pública, que desencadenó recientemente una feroz represión a vendedores ambulantes senegaleses en el barrio de Flores. Ahora los nuevos blancos de ataque del Ejecutivo porteño son los limpia vidrios y los cuidacoches que trabajan sin autorización. La ministra de Desarrollo Humano y Hábitat de la Ciudad, Guadalupe Tagliaferri, explicó en clave de género la propuesta para erradicar a este sector: “es muy difícil pararlos, nos sentimos intimidadas”. En respuesta a esto, la representante de CTEP, Soledad Cabral, respondió que “no somos delincuentes, no nos merecemos una peor, no merecemos ir presos. Solo somos un grupo de personas que no tenemos trabajo, nosotros pedimos a voluntad, no prepoteamos a nadie”.

De acuerdo con datos del Ministerio Público Fiscal de la Ciudad, en 2016 se registraron 7444 causas iniciadas por violación del artículo vigente. Los principales detractores de los trapitos señalan que se fueron expandiendo a nuevas zonas de la ciudad y que su presencia en cada evento masivo -deportivo o artístico- es marca registrada. Cabe resaltar que este proyecto de eliminar a los trapitos es una vieja obsesión de Horacio Rodríguez Larreta: el entonces jefe de Gabinete porteño planteaba en noviembre de 2013 acabar con las “miles de denuncias de aprietes, de autos rayados, que en los recitales pretenden cobrar más de lo que cuesta la entrada”.

Mientras insiste con la reforma del Código Contravencional que busca tratar en la Legislatura en los próximos meses, el gobierno de la Ciudad empezó a ensayar operativos contra los “trapitos”. Sólo en abril de este año se labraron 402 actas por infracción a los artículos 83 y 79 en el barrio de Palermo, donde se concentra la mayor actividad nocturna los fines de semana.