Un día antes de la cuarta movilización de "Ni una Menos", El Grito Del Sur habló con Marta Dillon. La periodista, escritora y editora del suplemento Las12 en Página/12, que además es referente del colectivo "Ni una Menos", opinó acerca de los cambios en la coyuntura feminista y las batallas que el movimiento debe darle a la derecha.

Donde 

con tus pies caminas 

sin romper la memoria 

Susana Chávez.

En 1995 Susana Chávez, poeta mexicana, escribía la frase “ni una mujer menos, ni una muerta más”. Aparte de escritora, Susana Chávez fue una de las primeras en denunciar los homicidios sistemáticos de mujeres en Ciudad Juárez cuando aún el tema no era conocido en los medios de comunicación. En el 2011 Susana Chávez apareció violada y asesinada, con la mano izquierda cercenada y su cabeza en una bolsa de basura en la misma Ciudad Juárez, donde denunció a femicidas y que hoy es uno de los puntos con mayor cantidad de crímenes a mujeres de Latinoamérica.

Veinte años después de haber escrito esa frase, otro violento asesinato la revivió y la convirtió en bandera. En mayo del 2015 Chiara Paez fue asesinada a golpes por su novio, quien luego la enterró en el patio de su casa. La joven santafesina de 14 años se encontraba embarazada.

A partir de lo sucedido. el 3 de junio del 2015 se convocó una marcha multitudinaria en diferentes ciudades del país bajo el hashtag #NiUnaMenos. A partir de entonces el 3 de junio quedó instituido en el calendario feminista como una fecha clave.

Este es el cuarto año que se movilizará bajo esta consigna y contra todo tipo de violencia machista. La marcha del 4 de junio estará encabezada por la Campaña por el Derecho al Aborto Legal Seguro y Gratuito, dado la cercanía a tan sólo 9 días de la votación del proyecto de ley en la Cámara de Diputados. Sin embargo, también tendrá un peso fundamental el reclamo por el ajuste económico y la precarización laboral de las mujeres, situación que apareció con más fuerza que nunca el último 8 de marzo luego de los despidos donde las desocupadas encontraron en el movimiento feminista un espacio de representación que les negaban los sindicatos.

Un día antes de la movilización, El Grito Del Sur habló con Marta Dillon sobre el escenario actual, los avances y los desafíos del movimiento feminista.

 

Foto: Julia Distefano

¿Cuál es la diferencia entre este Ni una menos y los anteriores? Cómo afecta la coyuntura?

La primera diferencia es que esta es la cuarta movilización, lo cual habla de la continuidad de la imposición de una fecha que faltaba. Faltaba que las mujeres se impusieran masivamente en contra de la violencia machista. Esto no hay que olvidarlo, que “Ni una menos” está en contra de toda violencia machista. Las muertes por abortos clandestinos también son femicidios de Estado, siempre lo dijimos.

Que ahora estemos en un momento en el cual el aborto puede dejar de ser clandestino y pasar a ser un derecho amparado por la ley es un momento de privilegio. Hay muchísima efervescencia, muchísimas jóvenes se sienten leídas por el movimiento feminista, que entiende que el derecho a acceder a un aborto seguro las protege en el libre ejercicio de su sexualidad. Pero también es importante recordar que aún muere 1 mujer por día en nuestro país, que las chicas todavía tienen que aguantar acosos callejeros, toqueteos en los medios de transporte, que se las critique por su ropa o su sexualidad. El trabajo es enorme y transversal en el sentido de que miramos todas las violencias. Este ajuste del Estado va a afectarnos mucho más a las mujeres porque siempre la pobreza nos afecta mucho más. Decimos ni una menos para todo: ni una menos por abortos clandestinos, ni una trabajadora menos, ni una migrante menos, ni una travesti menos, pero sobre todo nos mueve el deseo de seguir construyendo la casa que queremos habitar .

Foto: Catalina Distefano

¿Qué avances en la organización del feminismo rescatás desde la primera movilización?

Uno de los principales avances es que la masividad del Ni una Menos ha desbordado el acontecimiento de estar en la calle y se ha convertido en una demanda de que existan espacios de género en todos lados: en sindicatos, en escuelas, en universidades, en los barrios. Hay una demanda enorme de formación, de discusión, de amparo entre mujeres y eso se traduce en organización.  En Buenos Aires el Paro Internacional de Mujeres puso 800.000 mujeres en la calle, pero eso no es porque quieren salir un día y nada más: es porque estas discusiones se están dando de manera transversal en todos lados y eso es un salto de organización enorme.

¿Creés que hay una tendencia de la derecha a utilizar el feminismo como una herramienta de consenso? ¿Cómo se desarma esa lógica?

La derecha siempre se apropió de la agenda feminista y la intenta convertir en una cuestión liberal de propiedad privada; esto de pensar que hay una “igualdad” dentro de los marcos de un capitalismo salvaje como el que estamos viviendo. Nosotras entendemos el feminismo como un movimiento de liberación que reconoce la opresión de género y, por lo tanto, reconoce todas las otras opresiones. No podemos pensar que la igualdad es que haya más Ceos mujeres en una empresa o que la desigualdad se acaba con la paridad política en un sistema de representación que se agota cuando no entiende que la democracia es la representación de las minorías, no de las mayorías.

¿Cómo se desarma esto? Se desarma dando cuenta de cómo las tramas de la derecha tienen un plan para nuestros cuerpos y para nuestras vidas, que implica desde el endeudamiento que nos expropia el tiempo, que nos obliga a hacer cuentas todo el día, que genera violencia cuando no podemos decidir ‘no’ porque nos falta dinero para irnos de nuestra casa, cuando tenemos que seguir soportando un jefe acosador porque no hay otro trabajo. Poder sostener nuestro ‘no’ es autonomía económica en contextos de ajuste, de un gobierno neoliberal y de endeudamiento donde todo esto queda condicionado.

Esta situación también se desarticula develando que son operaciones. Si nosotras observamos la línea 144, que es la principal política pública que exhibe el gobierno en relación a la violencia machista, vemos que está atendida por trabajadoras tercerizadas que tienen miedo a perder su trabajo. Las estrategias de género de este gobierno son una cascara vacía. Igual que esta estrategia de hacer refugios y después mandar por mail a todos los periodistas las direcciones, cuando sabemos que la efectividad de los refugios es que sean secretos. Hacer evidente esta falta de compromiso y estas medidas cosméticas en relación a la violencia de género sirve para desarticular la apropiación liberal de nuestra agenda.

Foto: Virginia Robles

¿Qué importancia cobra Ni una Menos a apenas 10 días de la votación del proyecto de Interrupción Legal del Embarazo en el Congreso Nacional?

Creo que esta efervescencia del feminismo y este entendimiento de que el aborto es soberanía para todxs tiene mucho que ver con la masividad que se puso en la calles desde el 3 de junio del 2015. Modificar los niveles de tolerancia a la violencia machista como lo hicimos en estos años implica también reclamar autonomía sobre nuestros cuerpos. Creo que están íntimamente ligadas las luchas y que ahora que se espera el debate dentro del recinto, hacer una demostración de nuestra capacidad de movilizarnos y de nuestra demanda es fundamental. Por eso es necesario que salgamos a la calle, que nos comprometamos con este grito de ‘basta ya’ que es “Ni una Menos”.