Un violento operativo policial de la Comisaría 50 avanzó contra trabajadores senegaleses que se encontraban trabajando en la calle. Uno de ellos fue gravemente herido y continúa detenido, imputado por "atentado y resistencia a la autoridad y violación de la ley de marcas".

Efectivos de la Policía de la Ciudad reprimieron a un grupo de manteros senegaleses que se encontraban trabajando sobre la Avenida Avellaneda, a la altura del barrio porteño de Flores. En medio del violento episodio uno de los trabajadores resultó herido luego de que dos oficiales de civil lo empujaran contra una vidriera rota, lo que le provocó un profundo corte en el antebrazo. Se trata de Serigne Dane Came, quien debió ser trasladado al Hospital Álvarez producto del corte recibido y la importante pérdida de sangre. Una vez en el hospital, fue atendido y luego trasladado a la comisaría, donde permanece detenido por “atentado y resistencia a la autoridad y violación de ley de marcas”.

Ndiaga Jackson, otro trabajador y compañero de Serigne, dialogó con El Grito del Sur y relata que se encontraban trabajando al igual que todos los días cuando los policías irrumpieron en el lugar. “No importa si estás trabajando, si sos negro te piden el documento y buscan la forma de detenerte por el motivo que sea”, lamenta Jackson. Manteros y manteras se sienten discriminadas por la instigación que reciben a diario y solicitan ayuda desesperadamente para dejar de sufrir la violencia de las fuerzas de seguridad.

 

 

 

“Estos hechos no son aislados sino que se dan en un marco de detención y represión sistemática, hubo durante el día tres detenidos por venta ambulante: uno más temprano y otro junto a Serigne. El fin de semana pasado ocurrió lo mismo con la única diferencia de que un senegalés terminó con una herida con puntos en la cabeza. Es decir, se trata de una actitud sistemática de la Comisaría 50 de reprimir salvajemente y utilizar las figuras de atentado y resistencia a la autoridad como un mecanismo de control social”, afirmó Matías Busso, abogado de la Asociación Contra la Violencia Institucional.

 

En la misma línea, Jackson agrega que “la Policía en Avellaneda está más preocupada por detenernos a nosotros en lugar de atrapar a la gente que delinque por la zona”. “No somos ladrones, somos trabajadores y trabajamos para sobrevivir, somos personas también” sintetizó.