Nadie mejor que los amigos para dar testimonio de quién se es. Con esa premisa, los documentalistas Casiana Battista, Vera Morello Cuman, Javier Morello y Mauro Tissera emprendieron la aventura de reconstruir cómo vivía, sentía y pensaba Santiago Maldonado, a través de la voz de las personas con las que compartió parte de su camino. "Lechu Vive", en plena etapa de construcción, es una apuesta colectiva que busca retratar "la cotidianeidad de ese pibe que se convirtió en bandera”.

25 de Mayo es un pueblo colonial de la provincia de Buenos Aires con sólo 23.000 habitantes.  El entramado central del pueblo es de calles asfaltadas, lo demás son caminos de polvo que se transforman en barro con la lluvia. Allí nació y creció Santiago Maldonado, allí formó comunidad entre amigos de diferentes procedencias, intereses y edades.

A diez meses de su desaparición, 25 de mayo está atiborrado de grafittis que lo recuerdan: en la plaza central, en las baldosas, en las paredes de los locales. Leyendas en diferentes colores y trazos que rezan “Lechu Vive”, “fue gendarmería”, “sos semilla hermano”. A Santiago lo apodaron el Lechuga por el pelo largo y ondulado. Así lo conocía su núcleo más cercano, los que crecieron con él, a los que tatuaba, les hacía artesanías o les pintaba murales dentro de sus casas.

“Santiago tenía un montón de amigos, con diferentes gustos y edades, muchos eran desconocidos entre sí pero se conocieron cuando lo asesinaron, se juntaron para recordarlo”, cuenta Casiana, una de los cinco documentalistas a cargo de “Lechu Vive”.

El documental surgió como un proyecto entre amigos que, conmovidos por la desaparición y muerte de Santiago Maldonado, se unieron para hacer algo al respecto. Casiana Battista, Vera Morello Cuman, Javier Morello y Mauro Tissera venían de diferentes áreas de la producción audiovisual, con diversas trayectorias e influencias pero formaron un grupo totalmente horizontal con una meta principal, hacer que los amigos hablen en primera persona de sus historias con Santiago Maldonado. “No queríamos hablar de la muerte, ni del conflicto con gendarmería, eso por suerte lo están contando otras personas. Nosotros queríamos retratar su infancia, su juventud, lo que hacía con sus amigos, que le gustaba, donde pasaba las tardes. La cotidianeidad de ese pibe que se convirtió en bandera”.

Saber sobre su vida fue una manera de retrasar la ansiedad de la falta de información sobre su muerte. Durante los 77 días que duró su desaparición, Santiago se convirtió en un personaje público al que fuimos reconstruyendo de a poco entre pericias, informes y relatos de la familia.

Cada uno de los interpelados por la desaparición y posterior muerte del joven reconstruyeron en su cabeza otro imaginario de cómo sería aquel personaje. Rebelde, aventurero, solidario, despegado a lo material.

Poco tiempo después de haber encontrado el cadáver de Santiago, la periodista Florencia Alcaraz publicó en la revista digital “Anfibia” una nota donde reconstruye la vida del joven a partir de sus afectos más cercanos, de las anécdotas del pueblo donde Santiago se crió, de los muros que pintó, de los intervalos en los que se fue y vino de 25 de mayo. “Lechu Not dead” se titulaba la nota.

Así, mientras las calles se empapelaban con su fotos, mientras las plazas colmadas lloraban su nombre, mientras los diarios sugerían hipótesis, otros se conmovían pensando cuáles eran sus juegos preferidos, qué discos escuchaba, dónde pasaba el tiempo cuando se rateaba del colegio, esos detalles que solo recuerdan los que acumulan cientos de minutos compartidos.

El documental es un proyecto independiente que no cuenta con apoyo estatal ni de ningún partido político: “Todos los que conocen a Santiago hablan de él como un seguidor de las ideas anarquistas. Coincidimos en que era raro que el Estado o un partido político soporte económicamente una película sobre un anarquista y especialmente un documental de Santiago Maldonado”, dice Casiana. Con dinero propio los realizadores viajaron a 25 de Mayo en febrero del 2018, donde realizaron las primeras tomas del rodaje. Este material fue editado y subido a una cuenta de You Tube con el mismo nombre ‘Lechu vive’. A partir de allí surgió la idea de hacer un financiamiento colectivo a partir de la plataforma idea.me para que aporte todo aquel que quiera participar con un monto a partir de 100 pesos. Con el dinero recaudado a través del financiamiento se costeará otro rodaje en 25 de Mayo para terminar el documental, ya que ninguno de los que trabajen en el proyecto obtendrá dinero por su trabajo.

La idea del documental es clara: Santiago en su cotidianeidad reconstruido a través de los recuerdo de aquellos que compartieron alegrías y tristezas, plazas y bares, aulas y calles. Todos coinciden en que hablaba mucho, tenía una risa contagiosa y era irreverente ante la autoridad. Que era justiciero, que tenía miedo al agua, que le gustaba hacer tatuajes y dibujar. ‘El decía que si un día no volvía o le pasaba que no lo recuerden ni como brujo, ni como Lechuga, ni como Santiago, que le dijeran L.H.T : las hice todas’, cuenta su amigo Emanuel mirando a la cámara. Frente a frente a la cámara, cada uno de los entrevistados van descubriendo las huellas que dejó de Santiago permitiendo a quienes miramos reconstruimos su impronta, sus gestos, su manera de hablar.

El sábado 2 de junio del 2018 los realizadores de ‘Lechu vive’ estarán marchando en 25 de Mayo junto con familiares y amigos de Santiago Maldonado, acompañando sin lentes ni cámaras solo por el lazo de confianza que se creó a partir del rodaje. Un lazo con un gran condimento de empatía, como el que trazaron aquellos que se juntaban en la plazas a pedir justicia por un desconocido. Como el que se traza quienes se conmueven con una historia y deciden hacerla propia, ir a filmarla.

 

 

 

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