Los jueces Ivana Bloch, Julio César Báez y Adolfo Calvete están ante la oportunidad histórica de calificar por primera vez como “travesticidio” el asesinato de una persona travesti. Así se lo hicieron saber los testigos, especialistas y amigues de Diana Sacayán que pasaron por las distintas audiencias durante los tres meses que duró el juicio, que termina hoy.

Luego de cuatro meses de audiencias, entre testigxs y alegatos, el Tribunal Oral en lo Criminal N° 4, compuesto por  Ivana Bloch, Julio César Báez y Adolfo Calvete va a dar a conocer la sentencia por el travesticidio de Amancay Diana Sacayán.

A lo largo del juicio pasaron decenas de personas dando testimonios a favor del imputado, Gabriel David Marino, y otros tantos dando cuenta de la vulnerabilidad que vive el colectivo travesti y trans, y por qué es importante esta nueva figura legal que deja a la vista los crímenes por prejuicio.

De este modo lo remarcaron tanto la antropóloga mexicana zapoteca, Amaranta Gómez Regalado, como el perito forense Roberto Cohen, y lxs amigxs y familiares de Diana.

En su declaración, Amaranta destacó que “en estos asesinatos hay una saña por parte de alguien que tiene una doble negación. En principio porque ve a ese cuerpo como algo deseable, pero hay un chip cultural que le genera culpa, entonces para desaparecer ese deseo se mata a ese cuerpo travesti y al mismo tiempo al deseo”.

Del mismo modo, Cohen señaló “la multiplicidad lesiva” que encontró en el cuerpo, y la posibilidad de que hayan sido dos personas los victimarios y no solo el actuar de Marino.

Asimismo, y por primera vez el Instituto Nacional Contra la Discriminación, la Xenofobia y el Racismo (INADI) representado por Juan Kassargian y Micaela Saban Orsini se presentó como querella. Destacaron la necesidad de llamar por su nombre la muerte de una persona travesti, “Si matan al padre, se habla de parricidio; si matan a un hijo/a, se habla de filicidio; al hermano/a, fraticidio. Entonces, cuando matan a una travesti por su condición de tal, se debe hablar de travesticidio”.

También el INADI recordó el informe realizado junto al Indec (Instituto Nacional de Estadística y Censos) en el 2012, que reflejó en números la vulneración de derechos del colectivo travesti-trans.  “El 84 por ciento de las personas encuestadas aseguró haber sufrido violencia. A su vez, el 80,4 por ciento no cuenta con acceso a la salud y el 80 por ciento está vinculada a la prostitución, la propia Diana lo estuvo muchísimo tiempo, hasta que empezó a trabajar en el INADI”, aseguró la querella.

Como bien declaró Say Sacayán, hermano de Diana en el juicio, el colectivo travesti y trans tiene una esperanza de vida de 40 años. “Es por esto que nosotrxs denunciamos que esa cadena de violencias que sufren las personas travestis y trans desde su infancia se llama travesticidio social, y cuando son asesinadas tienen que llamarse como lo que son: “travesticidios”.

Asimismo, e importantísimos fueron los alegatos de lxs fiscales Ariel Yapur y Mariela Labozzetta quienes también remarcaron la particularidad de este homicidio, “porque este no es una de las formas estereotipadas que sufre cualquier mujer sino es una de las formas estereotipadas que un grupo particular de mujeres sufre y se encuentra particularmente expuesta. Se trata de la violencia dirigida a las mujeres travestis” dijo el representante del Ministerio Público Fiscal.

Según el artículo de Gómez María Violencia por prejuicio: “La violencia por prejuicio es expresiva por definición; manda un mensaje de terror que se extiende a quienes, más allá de la víctima particular, se identifican con las características que generaron el ataque —reales o de percepción—”.

De este modo lo expresaron tanto Amaranta como Luciana Sánchez, abogada querellante de la familia, cuando manifestaron el “gran impacto” que generó en la comunidad travesti y trans la muerte de Diana, y lo difícil que es formar una referente como lo fue ella.

“Como trans y defensoras de los Derechos Humanos tenemos mayor vulnerabilidad, porque cuando pasas de la esfera privada a la pública, se producen persecuciones, agresiones, intimidaciones” expresó Amaranta en el juicio.

Como bien le expresaron lxs distintxs acusadores al tribunal a lo largo de las audiencias, estos tres jueces están frente a una oportunidad histórica, ya que es el primer asesinato de una persona travesti que es calificado como un crimen por prejuicio y  se lo llama por primera vez, en una instancia judicial, como “travesticidio”.

La calificación adecuada y la sanción de estos crímenes, “es un doble mensaje del Estado y concretamente del sistema de justicia” expresaron lxs fiscales.

A pesar que por parte de la defensa se descartó que en el asesinato de Diana mediara la violencia de género, el crimen por prejuicios y la alevosía. Para Lucas TAssara, abogado defensor, no fue un crimen de odio ni un travesticidio sino asesinato común de arma blanca.

Mañana será un día clave para los Derechos Humanos y para el colectivo LGBTIQ. Mañana el Tribunal podrá generar un importante precedente tanto a nivel nacional como internacional. Además podrá cumplir con las medidas de reparación y no repetición de estos crímenes que solicitaron las querellas, entre ellas: un llamado a la sociedad como a los tres Poderes, para declarar la emergencia social del colectivo travesti y trans; que el Poder Judicial recomiende al Poder legislativo la sanción de la ley de Cupo Laboral trans y que se cumpla en el poder Judicial: queremos abogadxs y jueces trans;que se cumpla con la ley de Identidad de género, que se la nombre con la identidad de género que ellxs decidieron; recomendar al Poder legislativo la sanción de la ley de reparación histórica para las personas travestis y trans y víctimas de persecución policial, en el marco de los edictos policiales que a pesar de haberse eliminado siguieron existiendo; y redefinir la tipificación del delito, porque no hay nada que no le pase a unx travesti que no sea por su calidad de travesti.