El Tribunal Oral en lo Criminal N 4º absolvió a Ricardo Panadero, el cuarto implicado en el crimen de Natalia Melmann. Aunque se encontraron cinco ADN diferentes en el cuerpo de la víctima al día de hoy solo hay tres responsables en la cárcel. Diecisiete años después la familia continúa su búsqueda de justicia.

La sentencia se hizo esperar,  se llenó de ansias, se cargó de ganas. La espera se pobló de marchas, se entonó en canciones, se multiplicó en retratos. La espera se llenó de bronca, de avances y retrocesos, de hipótesis, de pruebas y preguntas en los medios de comunicación. Finalmente todo fue silencio por parte de una Justicia que hizo malabares para que las fuerzas de seguridad se mantengan impunes. La espera se llenó de 17 años de espera.

17 años después del asesinato de Natalia Melmann el hambre de justicia no fue saciada.  El Tribunal Oral en lo Criminal Nº4 consideró que no se pudo acreditar la participación del ex Sargento de Policía Ricardo Panero en el secuestro, tortura, violación y asesinato de la adolescente.

Natalia Melmann fue secuestrada violada y asesinada en Miramar en el 2001 por agentes de la policía federal. Según los testigos Natalia fue introducida dentro de un patrullero la madrugada del 4 de febrero a la salida de un boliche, luego fue llevada a una casa del barrio de Copacabana, utilizada por los agentes de la policía federal para hacer “festines” donde drogaban y alcoholizaban menores de edad para violarlas. El cuerpo de Natalia apreció en el vivero de Miramar unos días después, ahorcada con un cordón de zapatilla y con rastros de abuso sexual.

Ese fue el punto de partida de una larga búsqueda de justicia liderada por su madre Laura y su padre Gustavo.

Ni bien sucedió el crimen la policía intentó culpar de todo a un civil conocido como el “Gallo” Fernández, quien había sido visto entregando a Natalia a sus captores en su última noche de vida. La hipótesis se cayó rápidamente. Si bien el “Gallo” colaboró con el secuestro, no fue parte de la violación ni del asesinato de la joven. Mediante las autopsias se comprobó que la violación había sido múltiple. En el cuerpo de Natalia se hallaron cinco ADN diferentes y  el de el “Gallo” no coincidía con ninguno de ellos. Sí se pudieron identificar cuatro de ellos, pertenecientes todos a miembros de la policía.

En la primera instancia judicial sucedida en 2002 Suárez, Echenique y Anselmini fueron encontrados culpables y condenados a prisión perpetua, sin embargo, el cuarto implicado, Ricardo Panadero, fue sobreseído antes de que comience el juicio. Poco tiempo después de la condena los abogados defensores consiguieron alterar el veredicto. Amparados por la policía federal -bastión de los ejecutores de la dictadura cívico militar- y luego de múltiples pedidos de revisión de condena en octubre del 2017 los tres imputados consiguieron salidas transitorias. Con la excusa de mejorar su reinserción los policías pasean cada tres semanas por Miramar, donde se encuentran frente a frente con la familia Melmann.

Ricardo Panadero

Panadero era miembro de la Policía Federal en el momento del crimen y se presume es el cuarto implicado ya que  hallaron vello púbico en la región inguinal de Natalia cuyos datos genéticos coincidían con su ADN. A principios del 2018 la Corte Suprema Provincial ordenó revocar el sobreseimiento para que el caso volviera a primera instancia y el 28 de mayo comenzó un proceso judicial  donde fue acusado de “privación ilegitima de la libertad agravada por el uso de violencia, abuso sexual agravado por acceso carnal y homicidio agravado por la participación de dos o más personas y criminis causa”.

Durante el juicio dos testigos presenciales situaron a Ricardo Panadero a la hora y en el lugar de los hechos en la zona de los boliches bailables, contradiciendo la versión del imputado según la cual no habría salido de su casa esa noche. Otros testigos dieron testimonio sobre la familiaridad, las relaciones de amistad y complicidad entre Panadero y los tres policías ya condenados.

El  martes 3 de Julio del 2018 finalmente se dio a conocer la absolución de Panadero. Para ello fue decisiva la opinión de una perito, quien indicó que el vello púbico que ubicaba al imputado en cuestión en la escena del crimen estaba “degradado” por el paso del tiempo, lo que lo convertía en una evidencia cuestionable. Esta opinión se privilegio incluso sobre las pruebas periciales que demostraron que la probabilidad genética entre el vello hallado en el cuerpo de Natalia y el perfil genético de Panadero es de un 97%.

Según dijo Laura Calampuca, madre de Natalia,  la sentencia de los jueces se escuchaba igual que el alegato del abogado defensor de Panadero, Lautaro Resuba. “Cualquier asesino que quiera contribuir al bolsillo de Lautaro Resuba ya sabe a quién acudir”, dijo la mujer a los medios locales.

Una vez finalizada la sentencia la misma fuerza policial que supo contener en sus filas a los asesinos de Natalia reprimió a aquellos y aquellas que se acercaron a acompañar a la familia fuera de los tribunales de Mar del Plata .

Laura y Gustavo saben que se enfrentaron al enemigo más morboso, ese monstruo de dos cabezas que forman la policía y la Justicia cuando articulan no a favor sino en contra de la población civil, sin embargo, siguen firmes en la búsqueda de esclarecer el caso. “A mi esto no me cambia nada”, dijo Laura. “Yo sigo sin Natalia, como ayer, como mañana, solo tengo una razón más para vivir: encontrar al quinto y apelar a este”

Laura Calampuca  luego de la sentencia

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