La Legislatura porteña aprobó la privatización de 21 edificios históricos y terrenos en el ex Zoológico de Buenos Aires. La ley permite la entrega a privados de 33.050 metros cuadrados por un período de entre 10 y 20 años y fue aprobada gracias a los votos del Partido Socialista y Evolución de Lousteau. ¿Qué sucederá con los 865 animales que aún permanecen en el lugar?

Fue un golpe de efecto importante para los animalistas: el jefe de Gobierno, Horacio Rodríguez Larreta, propuso en 2016 el cierre del Jardín Zoológico “Eduardo Ladislao Holmberg” y  su transformación en un Ecoparque. El proyecto original proponía una reducción paulatina del número de animales para suplantar el zoológico por un nuevo parque de conservación en las 17 manzanas que ocupa el predio. Sin embargo, la propuesta no duró mucho: los legisladores de la ciudad aprobaron la privatización del uso y la explotación de 21 espacios cubiertos o al aire libre. A pesar de que el proyecto debe volver a ser discutido en audiencia pública, su aprobación despertó la alerta sobre la privatización de los inmuebles y el destino de los animales.

No le fue fácil a Larreta aprobar el proyecto para privatizar una importante parte de los predios del ex-zoológico. Como se trataba de la concesión de terrenos públicos, precisaba al menos dos tercios de los votos (40), número que alcanzó gracias al apoyo de las bancadas de Evolución (Lousteau), el Partido Socialista y el Gen. “La sustentabilidad económica del predio es un requisito ineludible para garantizar el cumplimiento de los objetivos que establece la Ley N° 5.752”,  justifican los considerandos del proyecto de privatización.

Los edificios a concesionar, en una primera etapa, son muchos de los que hasta hace tiempo alojaban a los animales trasladados a diferentes refugios: La Casas de los Osos (6.500 m²) y la Condorera (2.100 m²) , concesionadas por 20 años; la Confitería El Águila (1.100 m²), Fosa de los Leones (1.600 m²), Pabellón de los Loros (750 m²), Pabellón de las Fieras (2.700 m²), el Acuario y las Caballerizas (3.500 m²) y el Reptilario (400m² ), concesionados por 15 años y la Casita Bagley (400 m²) , concesionada por 10 años.

Todos estos predios o instalaciones suman una superficie de 33.050 m2,  a los que se añadirán “nuevos espacios cubiertos o descubiertos” que podrán ser concesionados. “Estamos en desacuerdo con que el espacio público sea arancelado, el uso y goce debe ser prioritariamente estatal y aún si fuere tercerizado debe garantizarse la gratuidad e igualdad de oportunidades en el acceso”, afirmó la diputada de Unidad Ciudadana, Lorena Pokoik.

Mientras tanto, continúa la reducción de animales y para 2023 se planea que queden apenas trescientos. En la Ciudad donde los perros pueden viajar en el subte, los animales que vivieron en zoológico se preparan para mudarse a diferentes santuarios del país. Muchos de ellos llegarán a ser testigos del arribo de los nuevos ocupantes de las jaulas: los kioskos privados.